Informe y propuesta de restauración de la película pictórica

 

Fig. 7. Detalle de los daños en la base de la cruz

Fig. 8. Detalle de los repintes alterados en la zona inferior del cuadro

Fig. 7. Detalle de los repintes alterados en la madera de la cruz

Fig. 8. Detalle de los repintes alterados en los ropajes blancos

Fig. 9. Detalle de los desgastes y los repintes alterados en el cuerpo de Cristo

Fig. 10. Detalle de los desgastes y los repintes alterados en el cuerpo de Cristo

Estado de conservación

Las distintas restauraciones e intervenciones a las que ha sido sometida en el pasado el soporte esta obra, han causado un deterioro de la preparación y película pictórica apreciable a simple vista. Se observan grietas, pérdidas y desgastes, daños que han sido agudizados por las distintas limpiezas llevadas a cabo en sucesivos tratamientos. El deterioro más importante de la superficie pictórica parece concentrarse en la mitad inferior de la obra, la más próxima al espectador; la recuperación de la unidad de esta zona es de gran importancia, ya que sugiere la profundidad de la escena y desde aquí se elevan y asientan las tres figuras que forman la composición.

Toda la superficie presenta grandes repintes que parecen cubrir partes originales y cuya extensión será desvelada tras realizar los estudios técnicos pertinentes (enumerados en los informes del Gabinete Técnico de Documentación y Laboratorio de Análisis). Estos excesivos retoques, realizados tras las limpiezas, se han alterado con el paso del tiempo, produciendo numerosas manchas opacas. Son discernibles a simple vista los densos repintes amarillentos que cubren tanto las pérdidas y como la pintura original alterando, por ejemplo, la textura y las frías tonalidades de la piedra, en la base de la cruz (fig. 7) o los tonos oscuros de la madera de la cruz, ahora de aspecto opaco y denso, escondiendo las calidades y transparencias propias de las pinturas de van der Weyden.

En los ropajes blancos es donde mejor se aprecian los desperfectos producidos por los retoques de la antigua restauración: grandes superficies de repintes, extienden su tono azulado más allá de las pérdidas, invadiendo la pintura original, rompiendo las formas y alterando los volúmenes (fig. 8).

Aunque es en las carnaciones de las figuras donde encontramos la pintura mejor conservada, también aquí se aprecian numerosos daños y repintes, especialmente en el cuerpo de Cristo, donde existen fuertes desgastes de las sombras originales en las piernas (figs. 9 y 10) y manchas azuladas de retoques alterados, que rompen todo el efecto de peso y volumen.

Propuesta de intervención

Una vez concluida la restauración del soporte de madera y garantizada la estabilidad de la preparación y capa pictórica, se debe comenzar la limpieza de los barnices oxidados y los repintes para recuperar la calidad y belleza ocultas tras las capas de suciedad.

Limpieza

El primer paso antes de la fase de limpieza será estudiar y reflexionar nuevamente sobre la obra que tenemos ante nosotros, dado que la superficie que sustenta la pintura no será la misma que antes de comenzar la restauración del soporte, sino que se habrá convertido en una base continua y más adecuada para la lectura de la escena.

El estudio y comprensión del lenguaje empleado por Roger van der Weyden en esta obra es imprescindible antes de comenzar la limpieza. La composición de la pintura es muy geométrica, y se basa en la pirámide que forman las tres figuras cubiertas por paños blancos, que destacan sobre un fondo rojo casi uniforme, formado por una rica tela dividida en cuarenta cuadrados que componen el fondo vertical del dosel que enmarca la escena. Esta composición requiere un equilibrio perfecto de limpieza entre la mínima base de esta pirámide, el fondo rojo y los paños blancos para evitar que se desestabilice y se pierda la sutil profundidad de la obra.

La limpieza de la vegetación del primer término, sobre la que se alzan los personajes reviste especial dificultad por su deteriorado estado, que ha provocado una pérdida de relieve y calidad en los detalles. Será necesario tener especial cuidado en la limpieza de esta zona, ya que es sobre la que el artista construye la escena completa, y junto a la perspectiva del dosel y las sombras proyectadas sobre el fondo, es la única referencia espacial que aporta el artista.

Una limpieza excesiva o desajustada del color rojo, que no dejase en el lugar adecuado las sombras y luces que confieren volumen a los almohadillados del fondo, descolocaría la posición exacta de las tres figuras, que deben situarse ante el espectador, en la posición exacta marcada por su autor mediante el sombreado que proyecta cada una de ellas. Este pigmento oscuro determina la verosimilitud de la escena, convirtiéndola en algo real y vivo que está sucediendo ante los ojos del espectado, por lo que es fundamental proceder con seguridad y conocimiento durante su limpieza.

En cuanto a los ropajes blancos, será conveniente realizar una primera limpieza general para poder estudiar el estado real de conservación en que se encuentran las figuras de la Virgen y san Juan, que muestran los efectos negativos de limpiezas anteriores. Una limpieza excesiva -aunque sea minímamente- de estos llamativos blancos condicionaría la recuperación de los volúmenes en las zonas en mejor estado. Las dos figuras deben recuperar su peso para equilibrar el grupo, sin que el blanco se convierta en un foco de atracción excesivamente fuerte para nuestra mirada. El restaurador, que debe proceder con una idea exacta y clara de la construcción de los volúmenes que van der Weyden representó.

Reintegración cromática

La reintegración de las perdidas de color se realizara en una primera fase con colores de acuarela y podrá finalizarse con pigmentos al barniz, siempre que fuese necesario el ajuste de los brillos. La técnica empleada en la reintegración cromática vendrá dada por la localización y características de cada laguna: en aquellas pérdidas de escaso tamaño e importancia la reintegración será mimética, es decir, tratando de adaptar el color al entorno inmediato a la falta, mientras que se empleará una técnica de retoque reconocible a corta distancia por parte del espectador, en las de mayor tamaño o que impliquen perdida de aspectos compositivos.

Barnizado

El barniz, que debe estar compuesto por una resina natural que proporcione a la obra un aspecto semejante al que tuvo en origen, será aplicado en capas finas con el fin conseguir la mayor transparencia posible.

 
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