Tratamiento

 

Detalle, rodilla de Ariadna antes de la restauración

Detalle, rodilla de Ariadna durante el proceso de restauración

Detalle, rodilla de Ariadna después de la restauración

Limpieza de toda la superficie para eliminar los depósitos de partículas sólidas y recubrimientos.

Relleno a nivel de todas las juntas con un material reversible.

La reintegración cromática de las juntas se ha limitado exclusivamente a las lagunas, siguiendo los criterios de reversivilidad y discernibilidad. Toda reintegración debe ser discernible del original para evitar posibles falsificaciones y debe poder ser retirada fácilmente sin perjuicio para la pieza, en caso de resultar necesario.

La reintegración cromática se ha realizado con acuarela empleando el puntillismo como técnica diferenciadora.

El objetivo de la reintegración cromática es conseguir la total integración visual de las juntas, para poder percibir la Ariadna como un todo, como una unidad formal. No hay que olvidar que se trata de una pieza de la colección de escultura, no de arqueología. Su interpretación debe ser unitaria, en la que ningún fragmento o línea de fragmentación pueda romper la continuidad de la lectura de la misma al cobrar demasiada importancia visual. A la hora de contemplar la Ariadna, el espectador debería percibir el todo antes que las partes, percibir una obra completa en lugar de una suma de fragmentos.

Siguiendo un criterio de mínima intervención, no se ha planteado la reconstrucción de las faltas de volumen de los dedos de manos y pies. Sin embargo, sí que se han cubierto los huecos que había en la parte posterior, que se han reintegrado como el resto de las juntas.

Como medida de conservación preventiva, la obra se ha colocado sobre un palet de acero inoxidable que sirve de soporte para su manipulación y montaje. Esta estructura y la pieza pasan a ser un conjunto indivisible para su traslado, manipulación, embalaje, montaje y almacenaje. El sistema se adapta fácilmente a los distintos diseños expositivos mediante la colocación de un forro del material y color requerido según los casos.

Al tratarse de una obra conservada en un entorno museístico, no se ha aplicado ninguna capa de protección, respetando así la superficie de la piedra y no aportando ninguna sustancia ajena a ella.

Informe realizado por Sonia Tortajada, restauradora, Museo Nacional del Prado

 
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