La obra antes de la restauración

 

Fig. 2. a, b y c Parte del pelo y manto azul de la virgen fueron ocultados tras una capa de naranja a tono con el fondo original: antes, durante y después de la Restauración

Fig. 3. a, b y c El color virado de los repintes era visible por toda la obra

Cuando un cuadro no reclama la atención del espectador nos está mostrando el síntoma más evidente de que necesita ser intervenido. Una restauración debe alcanzar el objetivo de presentar dignamente de la obra sin olvidar la recuperación de su significado y de las habilidades técnicas y pictóricas del autor. El conjunto de trabajos destinados a ello no debe, no obstante, borrar la huella del tiempo: el respeto a su historia también marca la pauta de trabajo.

Historia

En 1813 pasa a formar parte de la colección privada del mariscal Soult. Durante este periodo fue sometido a un reentelado. El exceso de calor abrasó la pintura dejando un relieve de encogimientos y ampollas (Fig. 1).

La eliminación mal entendida de barnices viejos terminó de erosionar la superficie con menoscabo de las veladuras finales con que Murillo consigue los efectos de transparencia. Resolvieron estos daños repintando casi toda la superficie, y modificando incluso la composición. (Fig. 2. a, b y c).

En 1852 lo adquiere el Museo del Louvre. Sabemos que en 1937 encargan a Gaston Chauffrey realizar un nuevo reentelado. Sin embargo, no llega a efectuarse debido al “mal estado de la obra”, siendo simplemente “refixé, régénéré et harmonisé”. (Fig. 2. a, b y c )

En 1941 el cuadro ingresa en el Museo del Prado y en 1974 la obra vuelve a ser intervenida. Desconocemos datos, pero sí podemos adivinar su huella por los barnices y retoques alterados.

En 1982 se restaura nuevamente para cambiar el bastidor “colocando bandas de lino en las orillas”, se eliminan barnices y repintes, y se reintegran “las numerosas zonas y faltas deterioradas”. Sin embargo la limpieza debió ser paralizada a medida que, bajo los repintes, aparecían arrepentimientos incomprensiblemente sacados a la luz y una superficie pictórica muy deteriorada.

En 2007 la obra ingresa en el Departamento de Restauración (Fig. 3. a, b y c). Los estudios técnicos con que ahora contamos sirven para comprender el alcance de los daños y su efecto sobre la pintura. Conociendo la materia y su técnica de ejecución es más fácil identificar cómo actúa el tiempo sobre ella y además reconocer la huella de anteriores restauraciones.

 
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