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A cualquier otra parte. Parada VII. Vista de Zaragoza

En estos momentos en que desplazarnos es complicado, te proponemos un viaje con la imaginación y, sobre todo, con tus recuerdos. 
¿A qué lugar te gustaría ir en este preciso instante?

Emprenderemos un viaje que nos lleve a distintas geografías en las que quizá ya hayas estado en algún momento, pero ayudándonos con las imágenes de las obras del Museo del Prado.

Para ello necesitamos tu complicidad y participación: a partir de la obra y el lugar que nosotros vamos a proponer cada semana, esperamos vuestras fotos, comentarios, o lo que os sugiera; valen poesías, canciones o textos que te evoquen estos lugares. Dinos por qué los has elegido y entre todos crearemos una nueva cartografía que nos lleve a cualquier otra parte.

#ACualquierOtraParte,  #PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

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Vista de Zaragoza

Vista de Zaragoza

 

Vista de ZaragozaJuan Bautista Martínez del Mazo (1647)

Tras un siglo de esplendor, el XVII se presenta como una etapa de crisis que Aragón va a compartir con el resto del territorio hispano. En un plano más positivo, Zaragoza siguió manteniendo su señorío sobre amplias zonas de esta provincia y de la de Huesca, y también las sedes de las instituciones más representativas de la Corona. Era también centro religioso del reino con su sede arzobispal y la del tribunal de la Inquisición.

La fisonomía de la ciudad en esta centuria es heredera del siglo anterior, si bien con cierto deterioro de su caserío y sus viales, la pérdida de la funcionalidad defensiva de la muralla y escasas modificaciones en su trazado interno. El perfil de Zaragoza adquirió un aspecto más destacado con la construcción de numerosos edificios, sobre todo iglesias y conventos que se erigieron o modificaron en esta etapa. Esta proliferación religiosa obedecía a un considerable aumento del fervor de los ciudadanos, cuya situación de penuria se volcó en la devoción a los santos y a las vírgenes, en especial a la Virgen del Pilar.

"Estos que levantó de mármol duro
sacros altares la ciudad famosa,
a quien del Ebro la corriente undosa
baña los campos y el soberbio muro…".

A la capilla del Pilar de Zaragoza” de Leandro Fernández de Moratín.

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