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Itinerario

Desdibujadas. Parada III. Los roles de la mujer

Martes de junio

El Arte, desde sus distintas disciplinas, ha sido una vía de expresión y difusión de ideas y conceptos, de canalización de emociones y reflejo del contexto en el que vivieron sus creadores. La Pintura o la Escultura funcionan, por tanto, como un espejo en el que vemos reflejados los códigos sociales, políticos, ideológicos, religiosos o filosóficos de un tiempo y una cultura determinados.
El uso didáctico e incluso dogmático de la imagen ya existía en Grecia y Roma y continuó a lo largo de la Historia. Desde los mitos y su representación artística se fueron construyendo unos modelos, valores y patrones que se perpetuarían en el tiempo, a veces con leves variaciones, pero que difundían un modelo concreto de qué significaba ser mujer y a qué se asociaba lo femenino. Otros tiempos y culturas vendrían, pero los roles y corsés seguirían siendo los mismos.
Mujeres que jugaron un papel importante en la Historia, mujeres humildes y desconocidas, políticas, creadoras, artistas… todas se vieron afectadas por esas estructuras sociales y de pensamiento. ¿Qué imagen se transmitió de ellas? ¿Cuántas fueron olvidadas? Incluso a día de hoy, contemplamos sus retratos y hay narrativas y códigos que permanecen. ¿Y si miramos desde otra perspectiva?

Todos los martes de junio publicaremos nuevos contenidos que ayuden a escribir una nueva Historia del Arte que tenga en cuenta a todos y todas sus protagonistas.

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Desdibujadas

La mujer invisible

La mujer invisible
Antes de la boda. Antonio Muñoz Degrain. 1882

Durante muchos siglos, el papel de la mujer en la sociedad ha sido discreto y pasivo. Su vida entera estaba regida por dos acontecimientos: el matrimonio y la maternidad. Relegadas a ambientes y actividades cotidianos, su presencia en el devenir de los acontecimientos y la toma de decisiones era nulo. Esa invisibilidad real tuvo su reflejo en la Historia y el Arte.

Los Museos aparecen repletos de pinturas donde ellas parecen las protagonistas, pero ¿qué actividades desempeñan, qué espacios ocupan, a qué tareas se dedican, en qué tipo de escenas aparecen?

 

Matrimonio

Matrimonio
Capitulaciones de boda y baile campestre Jean-Antoine Watteau

En la obra Capitulaciones de boda y baile campestre Jean-Antoine Watteau representa la firma de un contrato matrimonial. La joven novia, con la mirada perdida, aparece sentada al lado de su padre -quien ha cerrado la transacción- y de su futuro esposo. Un caballero vestido de negro firma los documentos mientras el resto de personajes, como si de una fiesta se tratara, se entregan al baile y la celebración. ¿Cómo habría representado su boda esa joven muchacha si le hubieran dejado pintarla?

Las mujeres crecían bajo la protección y control de la figura paterna, que actuaba como tutor hasta que moría, siendo entonces los hermanos quienes ocupaban ese puesto. Una vez casadas, pasaban a ser propiedad del esposo.

Lamentablemente esta costumbre estaba más que extendida, incluso continuaba en el Siglo XVIII, tal y como puede apreciarse en La Boda y en Habrazo paternal, ambas obras de Francisco de Goya. La mujer era tratada como mero objeto de intercambio. Familiares y alcahuetas sacaban partido y si alguna mujer osaba escoger sus afectos de forma independiente, su destino era el maltrato , el castigo o la cárcel.

Esta realidad no afectaba solo a mujeres humildes, también a nobles y mujeres de la realeza. A través de enlaces matrimoniales, se aseguraban los intereses de las coronas europeas, independientemente de su opinión y elección.

 

Maternidad

Maternidad
El Nacimiento de la Virgen, Luis de Morales, 1562-67

Una vez se desposaba, la mujer debía tener hijos, pues esa era la finalidad del matrimonio. Ser madre era un rol fundamental para toda mujer y su imposibilidad biológica conllevaba ser repudiada, relegada y criticada; aunque no fuera problema suyo.

Las representaciones artísticas que registraron este momento vital no responden a una visión realista del parto. En el Tríptico del Nacimiento de Jesús, del Maestro del Tríptico del Zarzoso, Santa Ana aparece en la escena del Nacimiento de la Virgen (zona inferior izquierda), tendida en la cama. Acaba de dar a luz a la Virgen María y varias mujeres le ayudan: Una prepara un consomé, otra le ayuda a incorporarse, otra atiende a la recién nacida. La cama está perfectamente hecha, las sábanas inmaculadas, ni rastro de sangre en los trapos o cacharros con los que se ha atendido a la parturienta.

Tampoco en los Nacimientos de Cristo, aparece la maternidad ligada a lo corpóreo, ya sea desde el dolor, la emoción o el miedo. Sólo Luis de Morales en su Nacimiento de la Virgen representa a una madre sumamente humana.

Cientos de mujeres crecieron con estas imágenes, que formaron parte de su educación y configuraron su visión de los acontecimientos. El choque con la realidad en el momento en que eran madres era inmenso.

Crianza

Crianza
La Virgen con el niño, Gérard David, 1520.

La maternidad, entendida no solo como parto y crianza de los hijos, ha tardado en verse reflejada en la pintura o la escultura. La llegada de las mujeres al mundo del Arte, no como musas sino como creadoras, permitió trabajar otros temas, revisar los ya existentes desde su propio prisma y sumar nuevos matices.

Son muchas las obras del Museo del Prado en las que podemos contemplar esta visión de la mujer-madre. Desde imágenes del Siglo XIV como la Virgen de Tobed, a iconografías propias del Renacimiento como la Virgen con el niño de Jan Gossaert, otras más barrocas como La Virgen del Rosario de Murillo e incluso modelos del Siglo XVIII como La Virgen con el niño de Francesco Trevisani. Diferentes artistas, distintas épocas, un mismo modelo. Madres dedicadas íntegramente a la lactancia, los cuidados y la entrega desde la más absoluta implicación, pero tratadas desde la idealización o incluso desde cierta distancia carente de sentimiento.

En el Siglo XIX artistas como Berthe Morisot o Marie Cassat comenzaron a explorar, de forma aún tímida, nuevos enfoques. Gracias a ellas, otras artistas posteriores como Frida Kahlo, Rineke Dijkstra, Louise Bourgeois o Sarah Lucas se atrevieron a hablar en sus obras de temas hasta entonces vetados como la sexualidad, el placer, la esterilidad o el aborto.

Transgresoras

Transgresoras
Ensayo de brujas primerizas de primer vuelo, Francisco de Goya y Lucientes, 1796-97

Más allá de las opciones sociales y roles comunes, hubo mujeres que, como si de nuevas Dianas, Ateneas o Santas Catalinas se tratase, transgredieron las leyes, las normas y las costumbres.

Científicas, literatas, pensadoras y mujeres dedicadas al comercio que, por su condición de viudas, solteras o huérfanas, se asociaron creando comunidades donde verse protegidas. Mujeres comunes, dueñas de sí mismas, que escogieron sus propios afectos y gozaron de libertad sexual.

Vivir desde otros modelos conllevaba, no obstante, ser etiquetada, señalada y, en ocasiones, castigada. Palabras como pecadora, lujuriosa o bruja eran términos empleados por instituciones oficiales para perseguir y reprender algunas de estas opciones de vida. En algunas actas de la Inquisición puede apreciarse, por ejemplo, cómo tras el uso de esos términos se recriminaban determinados tipos de comportamientos.

 

Uno de los artistas que mejor reflejó ese nuevo posicionamiento de la mujer fue Francisco de Goya. En su Ensayo de brujas primerizas de primer vuelo, dos jóvenes, desnudas y alegres, se elevan por el aire divertidas y ligeras.

Lejos de la imagen de la mujer desnuda que se proyectaba desde iconografías más antiguas como Susana y los viejos, Goya dibuja mujeres empoderadas, dueñas de su sexualidad, su libertad y su cuerpo. En otras obras, como Mujer/Serpiente, muestra cómo las etiquetas que esa libertad llevaba implícitas seguían en los siglos XVIII y XIX. La imagen de la dama reflejada en el espejo enseña, a ojos de la sociedad de su tiempo, su verdadera naturaleza, asociada al mal y lo inmoral.

Siglos después, y conectados con esta idea, surgirían nuevos términos como mujer fatal o vampiresa, que artistas como Munch, Klimt o Man Ray representarían en sus obras. Mujeres hechiceras, caprichosas, vengadoras, amenazantes que, como nuevas Salomés, perpetuaban los estigmas.

Hasta que las mujeres-modelo se transformaran en creadoras activas no se rompería con los prejuicios y corsés difundidos desde la imagen.

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