El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Aprende <Atrás
Proyecto

Los sabores del Prado. Parada II. Somos lo que comemos

Lunes de septiembre

La comida y el acto de comer, como elementos centrales de la propia vida, han estado muy presentes en el arte desde la antigüedad. El bodegón es el género más conocido, en el que animales, frutas, verduras, flores y toda clase de objetos inanimados son tomados como objeto de representación. 

Además de su valor estético y técnico, el género de la naturaleza muerta también se ha convertido en un valiosísimo documento para comprender nuestro pasado. El bodegón nos permite observar alimentos y utensilios de cocina, pero también adentrarnos en las tradiciones, costumbres y valores que configuran la gastronomía y los rituales sociales vinculados con la comida en distintos ámbitos temporales, geográficos y culturales.

Desde una mirada actual, los bodegones del Museo del Prado nos invitan a reflexionar sobre temas actuales en torno a la comida. ¿Qué papel juega la industria alimentaria en el modo en que comemos? ¿Nos alimentamos de forma sostenible, ecológica, ética, o al menos nutritiva? ¿Qué relación mantiene la comida con el territorio? ¿Cuál es su peso en las celebraciones comunitarias? ¿Cómo han influido la multiculturalidad y la globalización? ¿La ingeniosa cocina de autor es una moda pasajera o aporta nuevas experiencias? ¿Estamos perdiendo los modos tradicionales de cocinar y de alimentarnos? 

En el Museo encontramos numerosos bodegones que permiten profundizar en estas cuestiones. Mostraremos aquí varios ejemplos, pero hay muchos más, como los de Sánchez Cotán o los de Clara Peeters

Cada lunes publicaremos una nueva propuesta participativa. Podéis compartir vuestras propuestas y experiencias a través de: #LosSaboresDelPrado,  #PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

Comunidad
El Prado contigo
Con la colaboración de:
Samsung

Los sabores del Prado en casa

Somos lo que comemos

Somos lo que comemos
Cristo en casa de Marta y María, Joachim Beuckelaer, 1568

Esta obra, de temática religiosa, describe el episodio de la visita de Cristo a casa de Marta y María. Sin embargo, Beuckelaer relega la escena bíblica al fondo de la composición, otorgando el protagonismo al extraordinario bodegón que aparece en primer término.

A la derecha, una mujer joven sostiene una cesta con manzanas rojas encima de las cuales hay un plato con un gran pescado, que parece estar a punto de escurrirse o deslizarse hasta el suelo, mientras que la mujer mayor que está a su lado sujeta una gran berza. Los alimentos se despliegan sin un orden aparente: un gallo y un conejo cuelgan sobre recipientes de cobre y barro, y una gran pieza de carne reposa en una pequeña fuente, acompañada de panes, aves y varios recipientes. Platos, copas de cristal, servilletas, cestas y dos vistosos patos captan nuestra atención de un modo irresistible.

El artista no busca tanto describir una despensa o una cocina de la época, sino crear una atmósfera caótica y cargada de elementos, capaz de abrumar al espectador. El objetivo es mostrar una inigualable abundancia de verduras, frutas y carnes de todo tipo, dándole a la comida un tono casi monumental. 

La exuberancia de los alimentos que aparecen en esta obra nos lleva a abrir una reflexión sobre cómo son, en contraste, los alimentos que consumimos actualmente.

Propuesta

¿Qué pasaría si no encontrásemos alimentos tan limpios y elaborados como están en los supermercados? ¿Sería igual de rápida su preparación? ¿Podríamos comer lo mismo en cualquier parte del mundo? ¿Seguiríamos desperdiciando tanta comida y generando tantos residuos?

Para nuestros abuelos, la obtención y elaboración de sus propios alimentos suponía gran parte del día. Actualmente el tiempo dedicado a la comida se ha reducido drásticamente y ha sido delegado en manos de “otros”. Este distanciamiento dificulta la adquisición de conocimientos básicos sobre la producción y la calidad de lo que compramos y comemos. 

El ritmo de vida contemporáneo ha popularizado la comida basura. Pero el Fast Food además de trastornos alimentarios causa grandes impactos ambientales y destruye las pequeñas comunidades agrícolas. Para combatir el Fast Food ha surgido el Slow Food, movimiento que conjuga la eco-gastronomía con la defensa de la biodiversidad agroalimentaria. 

El artista Klaus Picher reflexiona sobre el despilfarro de alimentos causado por la producción globalizada. En su obra une una imagen de comida en estado de putrefacción con un texto que aporta datos sobre el impacto real que supone no consumir productos locales y de temporada.

Elabora tu receta y comparte con nosotros una foto de tu composición a través de #LosSaboresDelPrado,  #PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

Arriba