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Estudio técnico y restauración

Restauración de Ariadna dormida Taller romano 2 de diciembre de 2011

Ariadna dormida (siglo II d. C.), variante romana de una escultura griega del siglo II a. C., vuelve a exponerse tras su restauración y la remodelación de la singular sala en la que se exhibe habitualmente, conocida como 'Rotonda de Ariadna'.

Restauración de Ariadna dormida

Ariadna dormida, Anónimo. 150 – 175. Esculpido sobre mármol blanco. 99 x 238 x 95 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Después de la restauración.

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Estado de conservación

Al comienzo de la intervención en octubre de 2010, la obra presentaba gran acumulación de suciedad superficial, típica de haber estado expuesta durante un largo periodo de tiempo. Además, presentaba sustancias grasas y restos de protección de cera que habían ayudado a aglutinar el polvo y otras partículas sólidas.

La obra está formada por multitud de fragmentos, algunos originales y otros de reposición. Esta es una particularidad que encontramos muy frecuentemente en nuestra colección de escultura clásica, especialmente en las obras que proceden de colección real. En este caso, las reconstrucciones son del siglo XVII, correspondientes a la fecha de recomposición realizada por el taller de Gianlorenzo Bernini. Son añadidos de calidad y representan un documento histórico del gusto y criterio de restauración de épocas pasadas cunado imperaba el criterio de la reconstrucción completa de las obras.

Cada uno de los fragmentos que forman la escultura de Ariadna, originales o de reposición, generaba una junta de unión que creaba visualmente líneas oscuras cuya presencia impedía la lectura de la obra de forma unitaria.

Las faltas de volumen que presentaba la obra no son significativas. Destacan los dedos de pies y manos, además de pequeñas roturas en los pliegues del ropaje y los huecos que se encontraban la parte posterior en la zona de piezas recolocadas.

En el montaje anterior había un apoyo realizado en poliéster para cerrar los espacios laterales.

<p>Detalle, pie de Ariadna después de la restauración</p>

Detalle, pie de Ariadna después de la restauración

<p>Detalle, pie de Ariadna antes de la restauración</p>

Detalle, pie de Ariadna antes de la restauración

Tratamiento

Limpieza de toda la superficie para eliminar los depósitos de partículas sólidas y recubrimientos.

Relleno a nivel de todas las juntas con un material reversible.

La reintegración cromática de las juntas se ha limitado exclusivamente a las lagunas, siguiendo los criterios de reversivilidad y discernibilidad. Toda reintegración debe ser discernible del original para evitar posibles falsificaciones y debe poder ser retirada fácilmente sin perjuicio para la pieza, en caso de resultar necesario.

La reintegración cromática se ha realizado con acuarela empleando el puntillismo como técnica diferenciadora.

El objetivo de la reintegración cromática es conseguir la total integración visual de las juntas, para poder percibir la Ariadna como un todo, como una unidad formal. No hay que olvidar que se trata de una pieza de la colección de escultura, no de arqueología. Su interpretación debe ser unitaria, en la que ningún fragmento o línea de fragmentación pueda romper la continuidad de la lectura de la misma al cobrar demasiada importancia visual. A la hora de contemplar la Ariadna, el espectador debería percibir el todo antes que las partes, percibir una obra completa en lugar de una suma de fragmentos.

Siguiendo un criterio de mínima intervención, no se ha planteado la reconstrucción de las faltas de volumen de los dedos de manos y pies. Sin embargo, sí que se han cubierto los huecos que había en la parte posterior, que se han reintegrado como el resto de las juntas.

Como medida de conservación preventiva, la obra se ha colocado sobre un palet de acero inoxidable que sirve de soporte para su manipulación y montaje. Esta estructura y la pieza pasan a ser un conjunto indivisible para su traslado, manipulación, embalaje, montaje y almacenaje. El sistema se adapta fácilmente a los distintos diseños expositivos mediante la colocación de un forro del material y color requerido según los casos.

Al tratarse de una obra conservada en un entorno museístico, no se ha aplicado ninguna capa de protección, respetando así la superficie de la piedra y no aportando ninguna sustancia ajena a ella.

Informe realizado por Sonia Tortajada, restauradora, Museo Nacional del Prado

<p>Detalle, rodilla de Ariadna después de la restauración</p>

Detalle, rodilla de Ariadna después de la restauración

<p>Detalle, rodilla de Ariadna durante el proceso de restauración</p>

Detalle, rodilla de Ariadna durante el proceso de restauración

<p>Detalle, rodilla de Ariadna antes de la restauración</p>

Detalle, rodilla de Ariadna antes de la restauración

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