Itinerario expositivo
28.10.2024 - 30.03.2025
Muchas obras de arte rebosan de plantas. En otras, se encuentran un poco más escondidas. En todos los casos, la botánica es una parte indispensable del relato que el artista quiere narrar: hay flores que aluden a la dinastía de la persona retratada, hojas que resumen un sentimiento, árboles que transmiten a la escena cualidades que les son propias.
Familia en un jardín, Jan van Kessel el Joven. 1679. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado.

Izquierda: Creación de Adán. Pintura mural de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo. Anónimo. Siglo XII. Pintura al fresco. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Palmera datilera (Phoenix dactylifera). Imagen de Agnieszka Kwiecień, Nova bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.
Cada época representa las plantas de una forma diferente, con mayor o menor atención al detalle y a la fidelidad botánica. En el románico, la simplificación extrema de su anatomía aportaba a los vegetales una belleza muy peculiar. En el gótico se buscaba la precisión y la descripción correcta de cada planta, de cada flor. Se podría decir que es en este momento cuando el retrato botánico adquiere una entidad propia en las obras de arte, que culmina en el Renacimiento. En ese periodo, y como herencia de siglos anteriores, las plantas abundan en el primer término de las obras, con un destacado estilo naturalista.

Izquierda: La Fuente de la Gracia, (Taller de) Jan van Eyck. 1440 - 1450. Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Fresa silvestre (Fragaria vesca). Imagen de Jörg Hempel bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Germany.

Izquierda: García de Medici, Bronzino. Hacia 1550. Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Flor de cidro (Citrus medica). Imagen de dominio público.
Las especies escogidas podían estar presentes en el entorno del artista, incluso al pie de su taller de trabajo. Pero otras veces, y como fruto de las expediciones a distintos lugares del mundo, se incorporaban plantas exóticas que provenían de países lejanos y que enriquecían la flora artística, especialmente a partir del siglo XVI. De cualquier manera, las obras de arte dejan constancia de la fascinante capacidad de observación del medio natural de los artistas, que retrataban las plantas con delicadeza, como si fueran un personaje más.

Izquierda: Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio, Juan van der Hamen y León. 1627. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Bola de nieve (Viburnum opulus var. roseum). Imagen de Agnieszka Kwiecień, Nova bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.
Este itinerario recorre un amplio abanico temporal, desde una escultura romana clásica hasta un lienzo de comienzos del siglo XVIII. Asimismo, presta atención a todo tipo de soportes, como el mármol, las piedras semipreciosas o, por supuesto, tablas y lienzos. En todos ellos hay acomodo para la representación botánica.

Izquierda: Eros dormido o Hypnos, Taller romano. Hacia 100 - 130. Mármol blanco. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Adormidera (Papaver somniferum). Imagen de George Chernilevsky bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

Izquierda: Carlos III, niño, en su gabinete, Jean Ranc. Hacia 1724. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Jazmín (Jasminum grandiflorum). Imagen de Juan Carlos Fonseca Mata bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.
La sociedad actual se ha desligado del nexo que la une a estas compañeras vegetales. Esta ceguera hacia las plantas se refleja también en su contemplación de las obras de arte. Sin embargo, una simple flor nos puede hablar de la simbología mitológica, religiosa, nobiliaria o costumbrista presente en esas obras. Cada pétalo cuenta una historia, tan solo tenemos que buscar la siguiente planta y escucharla para sentirnos un poco jardineros en el Museo del Prado.

Izquierda: Florero con cuadriga vista de perfil, Tomás Hiepes. 1643. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado. / Derecha: Amaranto tricolor (Amaranthus tricolor). Imagen de Ton Rulkens bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic.
Planta 0

Planta 1

Español e inglés
21,90€
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Martes a las 12.30 y 17.00 h
Máximo 29 personas por grupo
Solicite el pase para participar en la actividad en el mostrador de Puerta Digital de Jerónimos presentando su ticket de entrada
Disponible el mismo día de la actividad desde las 10.00 h
Mostrador de Educación
Actividad gratuita para los visitantes con entrada al Museo
Mas informaciónDe lunes a sábado: 10.00 - 20.00 h
Domingos y festivos: 10.00 - 19.00 h
6 de enero, 24 y 31 de diciembre: 10.00 - 14.00 h
Acceso hasta 30 min antes del cierre
Desalojo de las salas 10 min antes del cierre
1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre
Abierto hasta 30 min antes del cierre
www.museodelprado.es y taquillas
91 068 30 01 / cav@museodelprado.es
Entrada general 15 €
Entrada reducida 7,50 € (con acreditación)
Español e inglés
Incluye el itinerario, la Colección y las exposiciones temporales coetáneas
Venta on-line y en taquilla
No se permite la realización de fotografías ni filmaciones en las salas