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Una obra, un artista: Alegoría de la Justicia y la Paz

Julio de 2021

La colección del Museo del Prado, su historia, incluso el propio edificio y su entorno, son una fuente inagotable de experiencia y conocimiento. Para facilitar el acercamiento a toda esa información PradoEducación organiza una serie de actividades que parten de la transversalidad, el diálogo con los participantes y la mirada crítica.

Los fines de semana nos tomamos el tiempo necesario para estudiar algunas obras de arte en profundidad, analizando diferentes aspectos de su creación y de los artistas que las realizaron.

Con la actividad Una obra. Un artista, nos adentramos a fondo en la obra a través de numerosos detalles y testimonios documentales. De esta manera entendemos la historia que hay detrás de ella, contextualizando el proceso creativo y el momento histórico en el que surgieron. Intentamos mostrar diferentes puntos de vista, así como cuestionar las historias que nos han contado, para construir nuevos relatos que amplíen el conocimiento heredado del Museo.

Programas públicos
Inscripción
15 minutos antes en el mostrador de Educación por riguroso orden de llegada
Horario
Sábados a las 12.30, 16 y 17.30 h Domingos a las 11 y 12.30 h
Duración
1 hora aproximadamente
Destinatarios
Público general
Lugar de realización
Museo Nacional del Prado
Aforo
14 personas

Calendario

Julio 2021

Sáb 3
12:30 16:00 17:30
Dom 4
11:00 12:30
Sáb 10
12:30 16:00 17:30
Dom 11
11:00 12:30
Sáb 17
12:30 16:00 17:30
Dom 18
11:00 12:30
Sáb 24
12:30 16:00 17:30
Dom 25
11:00 12:30
Sáb 31
12:30 16:00 17:30

Una obra, un artista

El pintor

El pintor
Captura de la Línea del tiempo en la que aparece la vida del artista Corrado Giaquinto

Gran especialista en la pintura al fresco, Corrado Giaquinto (1703-1766) está considerado como el máximo representante de la pintura rococó en la Roma de la primera mitad del siglo XVIII.

Nacido en Molfetta, Apulia, en 1703, en 1721 se trasladó a Nápoles para estudiar junto a un seguidor de Francesco Solimena y en 1727 se estableció en Roma, donde su estilo se hace más clasicista bajo la influencia de Sebastiano Conca y empieza a recibir importantes encargos. En 1733, probablemente por recomendación del arquitecto Filippo Juvara, se trasladó a Turín para pintar en los diversos palacios reales allí existentes.

A comienzos de la década de 1740, de nuevo en Roma, fue admitido en la Academia de San Lucas y desarrolló una gran actividad artística hasta que en 1753 viajó a España. Al llegar a la Corte española fue nombrado pintor de cámara, director general de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Se hizo cargo de los trabajos de restauración del fresco de Luca Giordano en la bóveda del Casón del Buen Retiro y la conclusión de la decoración del comedor de gala del Palacio Real de Aranjuez. En el Palacio Real Nuevo de Madrid pintó la cúpula de la capilla y las bóvedas de la escalera principal -con el Triunfo de la Religión y de la Iglesia- y la sala de las columnas, con el Nacimiento del Sol.

En 1762, por problemas de salud, regresó a su país natal, falleciendo en Nápoles en 1766.

Historia de la obra

Historia de la obra
Detalle de la firma del pintor

Firmada en la columna de la parte inferior y pintada hacia 1753-1754 para el rey fue Fernando VI -de cuyo pacifico reinado es una clara alegoría-, se desconoce cuál era el destino original de esta obra.

Consta su presencia en diversas dependencias del Palacio Real Nuevo: paso del cuarto del infante don Antonio (1772), antecámara de las señoras infantas (1794) y cuarto de la camarera (1814-1818). En 1854 ya aparece citada en el Inventario del Real Museo, denominación inicial del actual Museo del Prado.

El boceto preparatorio (41 x 69 cm) se conserva en el Indianapolis Museum of Art y una réplica con variantes (253 x 263 cm) en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, para cuya Sala de Juntas fue pintada.

Composición e iconografía

Composición e iconografía
Detalle de las figuras de la Justicia y la Paz.

En el centro del cuadro, dos mujeres vestidas a la romana y sentadas sobre nubes que representan la Justicia y la Paz se abrazan y acercan sus rostros en actitud de besarse

La Justicia lleva corona y cetro y a su lado tiene a la paloma blanca del Espíritu Santo, símbolo de la Justicia Divina, y a un avestruz, que alude la equidad por la simetría y conformidad de sus plumas y también a la constancia que deben mantener los responsables de la justicia ya que se creía que era capaz de masticar y digerir el hierro. Las fasces y la columna a sus pies simbolizan la severidad y la fortaleza, mientras que la espada se refiere a la separación del Bien y el Mal, identificados a través de la balanza, también representada en el suelo. Ha vencido a la Discordia o la Guerra, que es la figura tumbada en el suelo y rodeada de los elementos de una armadura hacia la que un cupido dirige una de sus flechas, que se guardan en un estuche, símbolo de la Concordia. Junto a él, delante de un templo de la Paz, otros dos angelitos avivan con un fuelle el fuego que serviría para quemar la armadura.

La figura de la Paz, con uno de sus pechos al descubierto, es reconocible por el ramo de olivo. A ella se llega gracias a la Justicia y su presencia produce bienestar, como reflejan el cuerno de la abundancia a sus pies, y el trigo y los frutos del árbol de la derecha que recolectan unos angelitos. También se asocian con la Paz el cordero y el león, símbolos de la mansedumbre y la fortaleza, respectivamente.

Simbolismo

Simbolismo
Detalle del león y el cordero.

Parece ser que el propósito último de esta pintura es exaltar la pacífica política que caracterizó el reinado de Fernando VI, monarca para el que fue pintada.

Esa imagen de la dinastía borbónica como restauradora de la Paz y la Justicia se enmarca dentro del proyecto ideado por el erudito benedictino fray Martín Sarmiento para exaltar a la Monarquía española y que incluía el diseño del programa iconográfico para la decoración del Palacio Real de Madrid, que en esos momentos estaba en construcción. Ese proyecto le fue encargado por el rey Felipe V aunque finalmente fue Fernando VI quien lo aprobó en 1748.

Por un lado, el cuadro tiene claras connotaciones religiosas, como la referencia al Salmo 85, en el que se anuncia la Paz eterna entre Dios y los hombres, o la Salvación, y que implica la advertencia de que se consolide la paz también en la tierra: El amor y la lealtad, la paz y la justicia, sellarán su encuentro con un beso. La lealtad brotará de la tierra, y la justicia se asomará desde el cielo; Dios nos dará bienestar, nuestra tierra dará buenas cosechas, y la justicia, como mensajera, anunciará la llegada de Dios.

Por otra parte, también encontramos referencias de carácter profano a la Iconología de Cesare Ripa o a las Empresas políticas que Saavedra Fajardo dedicó en 1640 al príncipe Baltasar Carlos, donde decía: Cuando en los casos concurren unas mismas circunstancias, no disimulen los reyes con unos y castiguen a otros, porque ninguna cosa los hará más odiosos que esta diferencia.

Es decir, a través de esta mezcla de una alegoría profana con referencias religiosas se ennoblece el reinado de Fernando VI, al compararlo con el Reino de Dios.

Otras pinturas de Corrado Giaquinto para el Palacio Real

Otras pinturas de Corrado Giaquinto para el Palacio Real
Corrado Giaquinto: El nacimiento del Sol y el triunfo de Baco.

El Prado conserva 32 obras de Giaquinto: 25 pinturas y 7 dibujos. Entre ellas cabe destacar diversas composiciones consideradas como estudios preparatorios para la decoración al fresco de diferentes espacios del Palacio Real. Es el caso, por ejemplo, de El Nacimiento del Sol y el triunfo de Baco (P-103), boceto preparatorio para la Sala de Columnas, antigua escalera del edificio; España rinde homenaje a la Religión y a la Fe (P-6715), modellino de la bóveda de la actual escalera; La Santísima Trinidad, la Virgen y santos (P-5441) y Gloria de santos (P-109), bocetos para la cúpula de la Capilla Real; y La Batalla de Clavijo (P-106), interesante estudio para el platillo de la bóveda de ingreso a la citada Capilla Real.

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