La obra invitada
18.03.2024 - 30.06.2024
Bodegón con cidras, naranjas y rosa
Francisco de Zurbarán (1598-1664)
Sobre una mesa, y ante un fondo oscuro, se disponen un plato de metal con varias cidras, una cesta con naranjas, con sus hojas y sus flores de azahar, y otro plato metálico sobre el que descansan una taza y una rosa. Fechada en 1633, esta es la única naturaleza muerta firmada por Zurbarán, y una de las obras maestras en la historia de este género en Europa. Algunos de sus elementos, como la taza con la rosa, aparecen en otras obras del pintor, que a lo largo de su carrera prodigó los detalles de naturaleza muerta en sus composiciones religiosas. Sin embargo, son muy escasos sus bodegones independientes.
Francisco de Zurbarán (1598-1664). Bodegón con cidras, naranjas y rosa. Óleo sobre lienzo, 62,2 × 109,5 cm. Firmado y fechado en 1633. Pasadena, Ca., The Norton Simon Foundation, F.1972.06.P
La extraordinaria fama que ha adquirido esta obra desde que se dio a conocer en la década de 1920 se debe al uso maestro de la escala por parte de Zurbarán, a su extraordinaria precisión descriptiva y a sus valores compositivos. Los objetos invaden buena parte de la superficie pictórica, se disponen en tres planos ligeramente diferenciados y una luz lateral muy selectiva los arranca de las sombras y contribuye a definir nítidamente sus volúmenes y a transmitir sus texturas. El riguroso orden que impera, la presencia tan individualizada de todos los objetos, el uso tan dirigido de la iluminación y la oscuridad del fondo dan lugar a una obra a la vez silenciosa, delicada y solemne, que explica que durante muchas décadas apenas haya habido autores que no hayan sugerido la posibilidad de que encierre un contenido sagrado.
Cuando Zurbarán pintó esta pintura contaba 35 años y estaba en un momento singular de su carrera. Desde 1626 había asumido importantes encargos procedentes de instituciones religiosas sevillanas, como el convento dominico de San Pablo, el colegio franciscano de San Buenaventura, el convento de la Merced o el colegio de Santo Tomás, que generalmente le solicitaban series. Todo ello lo convirtió en el pintor más prolífico y destacado de la ciudad. Pero, al mismo tiempo, a principios de la década de 1630 empezó a diversificar su oferta mediante pinturas autónomas, de tamaño mediano o pequeño, que le permitieron explorar nuevos temas y ampliar su clientela. Es el momento en que crea composiciones memorables, como las que tienen como tema la Santa Faz o el Agnus Dei. En ese contexto hay que inscribir este bodegón, que hasta ahora es la naturaleza muerta firmada en fecha más temprana de la pintura sevillana que se conoce.
Para su exposición en el Prado, el cuadro de Pasadena se ha instalado en la sala dedicada a Zurbarán, que preside junto al Agnus Dei y al Bodegón con cacharros. Entre las obras que lo acompañan en ese espacio figura asimismo San Francisco de Paula, que fue adquirido por el museo hace algo más de un año y que, tras un proceso de restauración, se muestra por primera vez al público.
De lunes a sábado: 10 - 20 h
Domingos y festivos: 10 - 19 h
6 enero, 24 y 31 diciembre: 10.00 – 14.00 h
Acceso hasta 30 min antes del cierre
Desalojo de las salas 10 min antes del cierre
Cerrado: 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre
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