Estado de conservación
En 1999 el estudio de la bóveda muestra diversos daños debidos, en gran parte a las filtraciones de agua, pero también a intervenciones anteriores poco respetuosas.
Humedad en los morteros, desprendimientos en algunas capas superficiales y diversas grietas indicaban por dónde abordar los trabajos.
El control medioambiental y el estudio del movimiento de las grietas a través de sensores fueron los pasos siguientes antes de empezar a tocar la pintura.
Gracias al estudio de infrarrojos de toda la bóveda, se comprueba que una parte importante de la pintura de Giordano estaba oculta bajo diferentes repintes.
La bóveda con la que se encuentran los restauradores presenta diferentes manos, diferentes técnicas, humedades, manchas provocadas por las sales, los aceites, repintes realizados con yeso, reintegraciones mal definidas...
















