La colección de escultura en el Museo del Prado supera las 900 piezas, existiendo también una gran cantidad de fragmentos, casi 200. La mayoría son obras de escultura clásica, renacentista, barroca y de los siglos XVIII y XIX, aunque también incluye algunas obras orientales y medievales.
El conjunto inicial procede de la Colección Real, constituida principalmente por piezas del mundo grecorromano a las que se unieron las ejecutadas en el Renacimiento por broncistas como los Leoni, que retrataron a los monarcas durante el siglo XVI. El gusto por lo clásico se avivó en el siglo XVII al importar obras de Italia. Precisamente ese fue uno de los principales objetivos del segundo viaje de Velázquez, que durante su estancia en Roma participó en la selección de algunas obras por encargo de Felipe IV. Capital importancia tuvieron las adquisiciones realizadas en el siglo XVIII por Felipe V e Isabel de Farnesio que compraron la colección de la Reina Cristina de Suecia, a la que después se sumó la de José Nicolás de Azara.
En el capítulo de Nuevas Adquisiciones hay que destacar también la donación de don Mario Zayas en 1944, que aportó al Museo una pequeña, pero importante, representación del arcaísmo griego, ausente por completo en la Colección Real. También se han comprado recientemente las esculturas de Epimeteo y Pandora de El Greco.




