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- Num. de catálogo
- P07919
- Autor
- Camprobín, Pedro
- Título
- Jarrón de bronce con rosas
- Cronología
- 1640 - 1660
- Técnica
- Óleo
- Soporte
- Lienzo
- Diámetro
- 37 cm
- Escuela
- Española
- Tema
- Naturaleza muerta
- Expuesto
- Si
- Procedencia
- Adquisición Colección Rosendo Naseiro, 2006
Uno de los géneros de pintura de naturaleza muerta que alcanzó mayor popularidad en España fue el de los floreros. De los grandes maestros sevillanos del siglo XVII Camprobín fue el primero que se especializó en la pintura de flores alcanzando grandes éxitos, merced a una producción numerosa y, por lo general, de gran calidad. A tal efecto, y con el deseo de variar sus composiciones, utilizó muchos modos de presentación, particularmente en lo que concierne a los recipientes que debían contener los floridos ramilletes; así, tanto las cestas de mimbre como los búcaros y jarrones y otros elegantes receptáculos le sirvieron para elaborar pinturas sumamente atractivas en las que se sumaban a los vegetales las formas dispares de objetos resultantes de su fantasía o de la realidad cotidiana. Tuvo un interés especial en los jarrones broncíneos, cuyos perfiles ricos en sinuosidades le permitían formular curiosos contrastes con los agrupamientos florales. Análogas contraposiciones se ofrecen al valorar el dispar cromatismo de éstos con aquellos; aquí se advierte al observar la tonalidad dorada y brillante del metal frente a la vivacidad y cromatismo de los pétalos. Aunque inusual no fue único en la pintura española pues ya lo había utilizado "El Labrador" (Texto extractado de Luna, J. J.: El bodegón español en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2008, p. 88).
















