Colección y Biblioteca Madrazo
El conjunto de obras sobre papel y libros
adquirido a la familia Daza Campos,
descendiente y heredera de parte de los
bienes de la familia Madrazo, constituye
el conjunto numérico más importante que
ha ingresado en el Museo del Prado desde
su fundación y está formado por varios
miles de obras muy variadas: dibujos,
estampas, fotografías, libros impresos y,
en menor medida, manuscritos y
documentación.
Todas las obras proceden de los estudios
de José de Madrazo (1781-1859) y de sus
hijos Federico (1815-1894), Luis (1825-
1897) y Juan de Madrazo y Kuntz (1829-
1880), y se han conservado casi intactos
hasta nuestros días a través de sucesivas
herencias. En efecto, Luis de Madrazo
heredó una parte del estudio de su padre,
José, y también del de su hermano Juan,
arquitecto, fallecido sin hijos. Además,
puesto que Luis casó con Luisa de Madrazo
y Garreta (1836-1884), hija de su hermano
Federico, se reunió en su rama familiar
parte de la herencia de Federico, quien
había sido el otro principal heredero del
estudio de José. Todo ello pasó a María
Teresa de Madrazo y Madrazo, que casó con
el Catedrático de la Universidad Central,
Mario Daza de Campos y, a través de
herencias, a sus hijas Daza Madrazo, y a
los sobrinos de ésta, sus últimos
poseedores, a quienes se ha adquirido el
conjunto.
La importancia de estas obras es notable
tanto por tratarse sus autores o
propietarios de artistas muy
significativos en sus respectivas épocas,
estrechamente vinculados al Museo del
Prado, como por haberse conservado, en
varios aspectos, sin merma, constituyendo
un amplio depósito de la producción de
los artistas citados. La mayor parte de
las pinturas que formaban parte de esta
colección fueron adquiridas por la
Comunidad de Madrid en dación en concepto
de pago de impuestos de sucesión.
El conjunto agrupa varios grupos que
merecen ser destacados
individualmente:
Dibujos
Comenzando por los dibujos, el grupo más
notable lo constituye el casi medio
centenar de José de Madrazo, de quien
hasta ahora apenas se conocían dos
docenas. Se incrementa así de modo
sobresaliente el conjunto de dibujos
conocidos de uno de los más importantes
artistas del Neoclasicismo español. Entre
las obras conservadas podemos mencionar
el modellino para la Disputa entre
griegos y troyanos por el cuerpo de
Patroclo, obra perdida de 1812;
retratos al pastel de la Reina María
Luisa de Parma y del Cardenal Gardoqui;
numerosos estudios preparatorios para
cuadros de composición, entre ellos
La muerte de Viriato (cat.
p-4469); un amplio conjunto de paisajes y
vistas italianas; dibujos anatómicos que
parecen preparados para una edición
litográfica puesto que se acompañan de
algunas pruebas; dibujos y pruebas de
árboles; calcos de composiciones
clásicas, academias, caricaturas,
etc.
También es muy relevante el conjunto de
tres centenares de dibujos y calcos de
Federico de Madrazo, hijo del anterior y
el pintor más sobresaliente del panorama
artístico de su época en España. Hay
numerosos estudios preparatorios de
cuadros relevantes, como Las Marías
ante el sepulcro, el Pelayo, Godofredo de
Bouillón, así como numerosos apuntes
de paisajes, arquitecturas, copias y
calcos. Las obras de Juan de Madrazo
constituye el tercero de los conjuntos
conservados. Se trata, fundamentalmente,
de dibujos de arquitectura: planos de sus
proyectos, alzados de edificios y
detalles de arquitectura. Finalmente
podemos mencionar un número menor de
dibujos de Ricardo y Luis de
Madrazo.
La colección de dibujos antiguos,
reunidos fundamentalmente por José de
Madrazo, constituye otro conjunto
notable, si bien la mayor parte de su
colección había sido ya vendida a la
Biblioteca Nacional en 1899 por Cecilia
Madrazo. Entre las obras adquiridas
destacan las academias atribuidas a Antón
Rafael Mengs, así como seis dibujos de
Mariano Fortuny. Por último se conserva
un importante conjunto de dibujos de los
siglos XVI al XIX, la mayor parte de
ellos italianos, que fueron adquiridos en
Roma. Muchos de éstos presentan un
delicado estado de conservación como
consecuencia del hundimiento, en el golfo
de Génova, del barco que transportaba las
obras de José de Madrazo a su regreso a
España desde Roma.
Estampas
Las estampas conforman otro de los
grandes conjuntos. Es ya sabida la
importancia que José de Madrazo concedió
al arte gráfico a lo largo de toda su
vida, como grabador, coleccionista y como
promotor de proyectos tan importantes
como el Real Establecimiento Litográfico.
De su autoría ha llegado un grupo
notable, de especial valor por cuanto
apenas se conservan estampas suyas en
otras colecciones.
El grupo más numeroso lo forman diversas
series de estampas procedentes de los
talleres de los distintos miembros de la
familia. Si bien apenas se encuentran
entre ellas obras singulares del arte del
grabado, constituyen un excepcional
documento de los intereses estéticos de
dichos artistas y permiten conocer los
modelos que sirvieron a muchas de sus
obras. En este conjunto se encuentran
estampas de muy variada temática y
procedencia, mereciendo destacar los
grupos de iconografía de personajes
españoles y extranjeros; las
reproducciones de pinturas y esculturas
modernas y contemporáneas; las estampas
de artistas contemporáneos, muchas de
ellas dedicadas; las estampas con
reproducciones de motivos de la
Antigüedad; los modelos arquitectónicos y
los modelos de indumentaria.
El último lote lo integran las estampas
de la Colección litográfica de
cuadros del Rey de España y de las Vistas
de los Reales Palacios. José de
Madrazo fue el promotor del proyecto de
reproducir los cuadros de la colección
del Rey conservados en el Real Museo de
Pintura a través de la nueva técnica de
la litografía. En el Real Establecimiento
Litográfico, de su propiedad, se
realizaron las ediciones de esta obra. El
enorme conjunto de estampas conservadas
en la familia es consecuencia de esta
actividad, tratándose de excedentes no
vendidos en su momento. Asimismo, han
llegado litografías de la edición de
Joyas de la pintura española, de
Pedro de Madrazo, cuya obra puede
considerarse heredera del proyecto
anteriormente consignado.
Finalmente, han ingresado dos primeras
ediciones de los Desastres de la
Guerra y los Disparates de
Francisco de Goya, editadas por la
Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando en 1863 y 1864 respectivamente,
conservando su formato original, en
cuadernillos encuadernados en
rústica.
Fotografías
Este apartado agrupa diversas colecciones
de fotografías procedentes de los
distintos miembros de la familia, si bien
la mayor parte de ellas fueron propiedad
de Luis de Madrazo. De muy variada
temática y formato –hay retratos
familiares, retratos de personajes
célebres, imágenes del estudio de
Federico de Madrazo y de Mariano
Fortuny–, el conjunto más importante lo
forman las fotografías que reproducen
pinturas y esculturas –muchas de ellas de
artistas contemporáneos con dedicatorias
autógrafas y realizadas por destacados
fotógrafos o editores como Laurent,
Anderson o Goupil–, y las fotografías de
monumentos arquitectónicos. Entre estas
últimas se pueden mencionar dos grupos
fundamentales, el de Charles Clifford,
con fotografías de gran formato de
diversos edificios de España –en
ocasiones firmadas y fechadas–; y las de
monumentos y vistas de Roma y sus
alrededores, muchas de ellas hasta ahora
desconocidas y realizadas por los
fotógrafos de la escuela romana de
mediados del siglo xix, entre los que
destaca Giacomo Caneva, del que se
conserva un extraordinario conjunto de
calotipos, algunos de ellos
firmados.
Biblioteca
La Biblioteca está formada por cerca de
mil volúmenes de monografías y
publicaciones periódicas, a los que hay
que sumar diecinueve volúmenes de
manuscritos y trece mapas. En cuanto a su
cronología, abundan –lógicamente- las
obras correspondientes al siglo XIX, que
forman algo más de la mitad del fondo. La
otra mitad corresponde aproximadamente a
obras de los siglos XVI (un 4%), xvii (un
10%) y XVIII (un 30%). Al tratarse de la
Biblioteca de una familia estrechamente
vinculada con las Bellas Artes, abundan
entre sus fondos los libros sobre arte:
tratados de arte y arquitectura, vidas de
artistas, tratados de anatomía, cartillas
de dibujo, catálogos de colecciones
pictóricas, etc.
La colección de tratados de arquitectura
es especialmente interesante. En buena
parte proceden -especialmente los
italianos- de José de Madrazo; el resto
pudo ser adquirido por Juan de Madrazo,
hermano de Federico y arquitecto. Entre
los tratados de arquitectura españoles
hay que destacar la obra de Juan Caramuel
Lobkowitz (1606-1682) Architectura
civil recta y oblicua (Camillo
Corrado, 1678) en tres volúmenes muy bien
conservados. De las ediciones de Vitruvio
que poseyera José de Madrazo queda la
edición abreviada en italiano que editó
Albrizzi en Venecia en 1747. También
fueron de José el extraordinario libro de
Cornelius Meyer L’Arte di restituire
à Roma la tralasciata navigatione del suo
Tevere (Roma, 1685), las
Direzioni a giovani studenti nel disegno
dell’architettura civile… de Bibiena
(Bolonia, 1731) o la Teoria e pratica
di Architettura civile per istruzione
della Gioventu de Girolamo Masi
(Roma, 1788). Otros importantes tratados
italianos, como ediciones de Alberti
(Venecia, 1565), Serlio (Venecia,1566),
Vignola (Roma, 1644) o Lamberti (Nápoles,
1781) debieron añadirse más tarde. Por
último dos extraordinarios álbumes de
grabados, cuya encuadernación, muy
deteriorada, indica que tuvieron un
origen común: los Palazzi di Roma de
Ferrerio y las Opera del caval. Francesco
Boromino (Roma, 1720).
Respecto a los tratados de arte
españoles, hay señalar una buena
colección de Arfe, con dos ediciones del
De varia commesuracion…
(Sevilla, 1585; Madrid, 1773) y una del
Quilatador… (Madrid, 1678), una
primera edición del Museo
pictórico de Palomino (Madrid, 1715)
y, sobre todo, un ejemplar del célebre
Principios para estudiar el
nobilissimo y real arte de la
pintura de José García Hidalgo, con
noventa y tres grabados que, unido a los
dos ejemplares existentes en la
Biblioteca Cervelló adquirida en 2003,
convierten a la Biblioteca del Museo del
Prado en lugar de referencia para el
estudio de esta rara e importante
obra.
Pero quizá sean los tratados europeos los
que aportan más interés a la Biblioteca.
Entre los del siglo XVI destacan las
Institutionum Geometricarum de
Durero en un ejemplar de la edición
parisina de 1532. Más abundantes son los
tratados italianos del XVII, como el
Tratatto della pittura de
Ottonelli (Florencia, 1652) o las
Paradossi de Troili (Bolonia,
1652), ambas de José de Madrazo, y del
siglo XVIII, como L’Arte della
pintura de Fresnoy (Roma, 1713) o
Dell’Arte pittorica de Chiusole
di Roveredo (Venecia, 1768). Destacan por
último algunos tratados franceses del
siglo XVIII como La science des
ombres de Dupain (Paris, 1750) o los
Essais sur la peinture de
Diderot en la edición de 1795.
Capítulo aparte merecen las vidas de
artistas, género fundamental y
fundacional de la Historia del Arte desde
Vasari. Casi todas son italianas y
proceden de José de Madrazo. Las
Vite de Dati (Florencia, 1667),
Bellori (Roma, 1677), Malvasia (Bolonia,
1678), Baglione (Nápoles, 1733) y las
Notizie de Baldinucci
(Florencia, 1767-1773) forman un conjunto
de elevado interés.
Un apartado específico de la Biblioteca
de José de Madrazo lo constituían los
catálogos de museos y las colecciones de
estampas. Unos cuantos han subsistido:
L’Etruria Pittrice (Florencia,
1791), Liber veritatis di Claudio
Gellee Lorenese (Roma, 1815), Il
claustro di S. Michele in Bosco di
Bologna (Bolonia, 1694), Ritratti et
elogii di capitani illustri de Roscio
(Roma, 1646) o la Histoire des
Provinces-Unies des Pays Bas de Le
Clerc (Ámsterdam, 1723). Otros libros
destacables por sus ilustraciones serían
una Ducum Brabantiae chronica de
1509, un Flos sanctorum (Alcalá,
1556) o Le sacre et couronnement de Louis
XVI del Abbé Pichon (París,
1775).
Además de los libros de arte, la
Biblioteca es especialmente rica en obras
literarias, libros de viajes y atlas. De
las primeras, a menudo muy ilustradas,
hay que señalar los cuatro tomos de las
Fables Choisies de La Fontaine
en la edición de Desaint & Saillant
de 1755, una de las obras más
exquisitamente editadas de todo el siglo
XVIII. Entre los libros de viajes se
encuentran varios ejemplos estacados del
siglo XVIII, desde una edición de
Pausanias (París, 1731) a los Voyages
[...] dans plusieurs provinces de la
Barbarie et du levant de Shaw
(Paris, 1743), el Voyage pittoresque
de la Flandre de Descamps (Paris,
1769), los Anthoine de Pluvinel
(1555-1620), L'instruction du roy en
l'exercice de monter à cheval…,
París, 1625, dos tomos del Voyage de
la Baye de Hudson de Ellis (Paris,
1749) o los Travels through Spain de
Swinburne (Londres, 1779), con las
primeras estampas de los monumentos
islámicos andaluces. De gran interés son
los Voyages pittoresques et
romantiques dans l’ancienne France
(París, 1820-1857) en ejemplar dedicado
por el propio Barón Taylor a Federico de
Madrazo, monumental obra en diecisiete
volúmenes y ejemplar único en bibliotecas
españolas. El fondo se completa con algún
atlas importante (un Nicolás de Fer de
1709) y libros científicos ricamente
ilustrados como el Teatro de los
instrumentos y figuras matemáticas y
mecanicas de Besson (Lyon, 1602).
El fondo de manuscritos es pequeño y de
carácter misceláneo. Hay ejemplares desde
el siglo XV al siglo XIX, de distintas
temáticas (religiosos, literarios,
eruditos, artísticos, etc.). El más
interesante es el manuscrito con el
Comentario de la pintura y los pintores
antiguos de Felipe de Guevara. Se trata
además del ejemplar empleado por Antonio
Ponz para su edición de la obra en 1788.
— Javier Barón, Javier Docampo y José
Manuel Matilla
Adquirido por el Museo.




