Retrato de Miguel Muzquiz, de Francisco de Goya
El dibujo que acaba de ingresar en las colecciones del Museo sirvió al grabador Fernando Selma para realizar el grabado a buril que ilustró el libro de Francisco de Cabarrús, Elogio del Excelentísimo Señor Conde de Gausa, que en Junta Gene¬ral celebrada por la Real Sociedad de Amigos del País de Madrid en 24 de Diciembre de 1785 leyó el socio Francisco Cabarrús, del Consejo de su Majestad en la Real Hacienda. Publicada por acuerdo de la misma socie¬ad (Viuda de Ibarra, Hijos y Compañía, Madrid, 1786). La mención con las autorías que figura al pie de la estampa dice “Frco. Goya lo dibuxó — Ferdo. Selma lo grabó”, lo que alude, inequívocamente, a que Goya fue el autor del dibujo original que sirvió de modelo al grabador, ya que en esta época, las menciones de autoría expresan –rigurosamente-la responsabi¬lidad de cada artista participante en un grabado. Por otra parte, las medidas y formas del dibujo y la estampa se corres¬ponden con exactitud.
La importancia del dibujo viene subrayada
por el hecho de que Goya firmase como
autor del dibujo y no de la pintura, lo
que nos remite a la posibilidad de que
cuando Selma grabó este retrato, Goya no
debería haber realizado aún la pintura o,
al menos, no estaba acabada. El análisis
de otras estampas a partir de
composiciones de Goya apunta hacia esta
hipótesis. Gassier y Wilson recogen en su
catálogo una serie de obras de Goya
desaparecidas que, en la actua¬lidad,
sólo conocemos por estampas, en las que
Goya participa bien a través de dibujos
preparatorios o mediante pinturas
copiadas por dibujantes y grabadores. A
la vista de las mencionadas obras, queda
claro que las menciones de
responsabilidad de las estampas recogen
con pre¬cisión la participación de cada
artista en el proceso creativo de las
mismas, y que cuando existe un retrato
pintado de Goya, siempre se menciona
expresamente su existencia aludiendo a la
actividad de Goya como pintor, de mayor
consideración artística y social que la
del dibujante, y en los casos en los que
no existe pintura, se indica la invención
o el dibujo de Goya. Todo ello nos induce
a pensar que el dibujo con el retrato del
Conde de Gausa pudiera haber sido
realizado antes de la existencia de un
retrato al óleo, o al menos de su
finalización, ya que de haber existido
éste, indudablemente habría aparecido la
mención a Goya como pin¬tor y no como
dibujante. No en vano, en la primera
estampa de los Caprichos, bajo el
autorretrato del artista, éste aparece
como “Francisco de Goya, Pintor”. El
dibujo se corresponde técnicamente con
los otros dibujos preparatorios
conservados, todos ellos realizados con
la imagen en el mismo sentido que la
estampa: Elogio de Carlos Lemaur y Carlos
IV.
La publicación del Elogio, para la que se
realizó el dibujo con el retrato de
Gau¬sa, plantea algunos problemas que
permiten apuntar una fecha más tardía
para el dibujo y la pintura, ambos
presumiblemente póstumos –el Conde de
Gausa falleció en 1785–. La fecha de
edición de la obra que aparece en portada
–1786– no corresponde con la de
publicación, que fue a finales de 1787 o
comienzos de 1788, según se desprende de
la documentación conservada en la Real
Sociedad Econó¬mica Matritense de Amigos
del País. La iniciativa de su publicación
no fue de la
Económica Matritense, como se deduce de
la misma documentación, sino que se
realizó por medio del Banco de San
Carlos, aunque no consta pago alguno, por
lo que es muy probable que todo fuese
iniciativa del propio autor, Francisco de
Cabarrús. Si fue, por tanto, a instancias
del propio Cabarrús a través del Banco,
no sería extraño que encargase a Goya un
esquema compositivo similar al de tres de
los retratos de ex directores del Banco
pintados por Goya. Nigel Glendinning, en
su reciente libro sobre los cuadros de
Goya en el Banco de San Carlos, mencio¬na
que el retrato al óleo que actualmente se
conserva en el Banco de España fue
“pintado en fecha desconocida por Goya
entre 1783 y 1785 y posiblemente
póstu¬mo. Puede que el Conde de Lerena lo
haya encargado, pero es quizá más
vero¬símil que se lo haya pedido el mismo
retratado o su familia”.
La comparación del dibujo con el retrato
(Colección Banco de España, Ma¬drid)
permite algunas consideraciones. El
dibujo reproduce un retrato de medio
cuerpo frente al de cuerpo entero de la
pintura. Un análisis detenido de la
composición de ambos permite apuntar que
todo lo esencial del retrato se encuentra
en el dibujo, bien proporcionado y
ocupando la totalidad del espacio,
mientras que en la pintura, la colocación
de las piernas parece un tanto forzada en
relación a la postura del cuerpo, así
como la cortina, mesa, sillón y baldosas
del suelo resultan elementos
iconográficos apenas relacionados con la
figura del Conde. La composición del
dibujo se corresponde con modelos
elaborados estos mismos años para el
propio Banco de San Carlos, como los
retratos de José del Toro y Zambrano
(abril, 1785), El Marqués de Tolosa
(enero, 1787) y Francisco Javier de
Larrumbe (octubre, 1787). El trazo del
dibujo conforma una figura mucho más
suelta que en la pintura, resultando un
retrato más natural. Podemos comprobarlo
en la naturalidad con que la banda de la
Orden de Carlos III se ajusta a las
ondulaciones de la casaca en el dibujo, y
que en la pintura resulta un tanto
rígida. Lo mismo podríamos decir del
rostro, más expresivo en el dibujo que en
la pintura. Hay ligeras diferencias entre
ambos, especialmente en los papeles que
sostiene en la mano, más caídos y grandes
en el dibujo. También el contorno del
hombro izquierdo del retratado ha sido
co¬rregido en la pintura, haciéndole en
ésta menos robusto, lo que ha provocado
una irregularidad anatómica, ya que la
línea del antebrazo, interrumpida por el
sombrero, no se continúa correctamente en
el brazo, como sí ocurre en el dibujo y
la estampa. Estos datos aumentan nuestra
valoración del dibujo como previo al
retrato al óleo.
Ahora bien, resta por descubrir cuándo y
cómo fue realizado el dibujo, ya que si
le fue encargado a Goya para ilustrar el
Elogio, es decir con posterioridad a la
muerte de Gausa, ¿en qué modelo se basó
Goya para realizar el dibujo?, ¿había
realizado un apunte del natural en vida
del Conde, o está copiando otro retrato
anterior? Glendinning menciona que “el
pintor conocía bien al retratado, ya que
Muzquiz había firmado bastantes órde¬nes
de pago en relación con su trabajo para
la Fábrica de Tapices. Pero también es
posible que se trate de una imagen
póstuma de Muzquiz, y no extrañaría que
fuese el retrato que Goya tenía que
pintar para el Conde de Lerena, según la
carta a Francisco de Zapater escrita unos
cuatro meses después de la muerte del
Ministro a principios de 1785. Lere¬na
sucedió a Muzquiz en el Ministerio de
Hacienda.” [Realidad e imagen. Goya
1746-1828 (catálogo exposición), Museo de
Za¬ragoza, 1996]. — José Manuel
Matilla.
Procedencia
Probablemente Juan Agustín Ceán Bermúdez;
Paul Lefort (1864); Oudart, París, 28-29
enero 1869, lote 106; Señora Jay,
Frankfurt; Oskar Kobielski, Bromberg;
Sotheby’s, Nueva York, 25 de enero de
2006, lote 74.
Bibliografía
V. Von Loga, Francisco de Goya, Berlin,
1803, nº 644, p. 227; A. L. Mayer,
Francisco de Goya, Múnich, 1923, nº 684,
p. 229; V. Castañeda, “Libros con
ilustraciones de Goya”, Boletín de la
Real Academia de la Historia (1946), pp.
43-61; J. Wilson y E. Santiago, ‘Ydioma
Universal’. Goya en la Biblioteca
Nacional, Madrid, 1996, nº 177; N.
Glendinning y J. M. Medrano, Goya y el
Banco Nacional de San Carlos, Madrid,
2005, pp. 28 y 129; Sotheby’s, Nueva
York, Old Master Drawings, 25 de enero de
2006, lote 74.
Adscripción del Ministerio de Cultura.




