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Erlanger, barón Frédéric Émile
d'
Donación 1881. Real orden de 20 de
diciembre de 1881. Ingresó el 2 de
enero de 1882. En 1873 el barón
Frédéric Émile d'Erlanger,
procedente de una familia belga de
banqueros y residente en París,
adquirió la llamada Quinta del Sordo,
finca situada a las afueras de
Madrid, cerca del Manzanares, que
había pertenecido a Francisco de
Goya, quien la había comprado en
1819. Desde que en 1823 Goya regalara
la finca a su nieto Mariano, ésta
había tenido varios propietarios: en
1859 Mariano la vendió al promotor
urbanístico Segundo Colmenares; en
1860 pasó a ser propiedad de Louis
Rodolphe Caumont, a quien la
compraría en 1873 d'Erlanger. El
principal interés de éste en la
Quinta del Sordo eran las conocidas
como Pinturas negras, que Goya
había realizado en las paredes de
varias de las habitaciones de la casa
entre 1819 y 1823. D'Erlanger encargó
que las pinturas, que se encontraban
en un delicado estado de
conservación, fueran trasladadas a
lienzos. Se encargó de ello en 1874
Salvador Martínez-Cubells, pintor y
restaurador del Museo del Prado,
contando seguramente con la
colaboración de sus hijos Enrique y
Francisco. La intención de d'Erlanger
al encargar el traslado de las
Pinturas negras a lienzos era
no solo preservarlas de un deterioro
mayor (aunque sufrieron pérdidas
importantes en el proceso), sino
también llevarlas con él a París para
tratar de venderlas. Presentó los
catorce lienzos en la Exposición
Universal de París de 1878; tras su
exposición en el palacio del
Trocadero, aunque suscitaron cierto
interés, d'Erlanger no encontró
comprador. Finalmente, en 1881 donó
la serie completa al Estado español,
que la adjudicó al Museo Nacional de
Pintura y Escultura por real orden
de 20 de diciembre de 1881,
ingresando el conjunto en el Museo
del Prado en enero de 1882. Cuando
las Pinturas negras entraron
en el Prado, la obra de Goya no
gozaba de la consideración actual.
Durante años, desde la inauguración
del Museo en 1819, las únicas
pinturas suyas que se expusieron
fueron sendos retratos de
Carlos IV y de la reina
María Luisa. Hasta 1870, por
iniciativa de Federico de Madrazo, no
fueron traídos los cartones para
tapices, que habían permanecido en
los depósitos del Palacio Real. En
1896 se celebró la almoneda de los
bienes de la Casa de Osuna y,
significativamente, en aquella venta
el Museo no se interesó por ninguna
de las pinturas de Goya procedentes
de la Alameda de Osuna, que fueron
adquiridas por diversos
coleccionistas. Por su parte, las
Pinturas negras no fueron
expuestas hasta bastantes años
después de su llegada. En 1897 un
hijo de d'Erlanger, constatando en
una visita al Museo que las obras
donadas por su padre no se exhibían,
se dirigió a Francisco Pradilla,
entonces director, solicitando que se
mostraran junto con una cartela en la
que se hiciera constar su
procedencia. Tras esta protesta
comenzaron las gestiones para la
reunión y exposición de las
Pinturas negras. En 1890 se
habían llevado cuatro de ellas
(Saturno devorando a un hijo,
Judith y Holofernes, La lectura (los
políticos) y Dos mujeres y un
hombre) a la presidencia del
Consejo. Pradilla solicitó su
devolución, que se hizo efectiva por
real orden de 3 de marzo de 1898. Ese
año fue expuesta por primera vez en
el Museo del Prado, íntegramente, la
serie de las Pinturas negras,
que, no obstante, tardó aún años en
encontrar un lugar fijo en el Museo.
L. V. G.
Donación
- Goya y Lucientes, Francisco de, Una manola: doña Leocadia Zorrilla [P754]; Peregrinación a la fuente de San Isidro (el santo oficio) [P755]; Al aquelarre (Asmodea) [P756]; Las parcas (Atropos) [P757]; Duelo a garrotazos [P758]; Dos frailes [P759]; La romería de San Isidro [P760]; Aquelarre (el gran cabrón) [P761]; Dos viejos comiendo [P762]; Saturno devorando a un hijo [P763]; Judith y Holofernes [P764]; Dos mujeres y un hombre [P765]; La lectura (los políticos) [P766] y Perro semihundido [P767].
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