Enciclopedia online
Pinturas murales de la ermita de
la Santa Cruz de Maderuelo (Segovia)
[anónimo español]
Siglo xii, pintura mural traspasada a
lienzo, 498 x 450 cm en total;
bóveda: centro, Cristo en majestad
en la mandorla, sostenida por cuatro
ángeles; lado norte, del
Evangelio: la Virgen, Juan, ángel
turiferario y Lucas; lado sur, de
la Epístola: santo obispo, quizá
Pedro, Mateo, ángel turiferario, un
arcángel y Marcos; espacio
semicircular oriental: el Cordero
Místico situado en un clípeo, sobre
la cruz, y Abel (izquierda) y
Melquisedec (derecha)
presentando sus ofrendas;
espacio semicircular occidental:
la creación de Adán y el pecado
original; muros: seis
apóstoles (lado del
Evangelio), la Magdalena unge los
pies del Señor, Adoración de un Mago
a la Virgen con el Niño
(testero), cuatro apóstoles
-dos perdidos- (lado de la Epístola);
en la clave del intradós del arco de
la ventana del testero: el
Espíritu Santo inscrito en un
círculo [P7269-P7287].
Siguiendo su programa iconográfico,
en la vuelta aparece la Maiestas
Domini en la mandorla sostenida
por ángeles y acompañada con los
evangelistas que adquieren formas
zooantropomórficas. A saber, el
cuerpo es humano, vestido, alas de
ángel y la cabeza según cada símbolo;
así de león para Marcos, de águila
para Juan, de hombre para Mateo y de
toro para Lucas. Es una fórmula que
aparece en la miniatura de los Beatos
y en la pintura románica en San
Isidoro de León. La Virgen y un
obispo, posiblemente Pedro, y ángeles
forman parte también de este cortejo
celestial. En el espacio semicircular
de la puerta de ingreso se
representan la creación de Adán y el
pecado original. Estas dos escenas
del Génesis se oponen, en el muro
semicircular del testero, a Abel y
Melquisedec que hacen sus ofrendas al
Cordero Místico inscrito en un
medallón, y situado sobre la cruz.
Estos dos personajes del Antiguo
Testamento, constituyen dos
prefiguras de Cristo y sus acciones
tienen el valor de la eucaristía.
Puede leerse una contraposición entre
el pecado original y la salvación,
entre el Paraíso terrenal y la
Jerusalén celestial. Ésta se
significa también en el muro, donde
torres y arquitecturas enmarcan a los
apóstoles. En el testero, dos escenas
del Nuevo Testamento, la Epifanía y
la Magdalena. Cerca de ella, unos
personajes están situados fuera de la
muralla; quizás almas que esperan
entrar en la Jerusalén celestial.
Descubiertas las pinturas, se dio
noticia de ellas en 1907, y fueron
estudiadas principalmente por Walter
W. Spencer Cook (1929), Chadler
Rathfon Post (1930), Josep Gudiol
Ricart (1950), Joaquín Yarza Luaces
(1974), Joan Sureda (1985), y más
recientemente por Luis A. Grau Lobo
(1996), entre los numerosos
historiadores del arte que han hecho
referencia a estas pinturas o bien a
aspectos concretos, generalmente de
su iconografía. Los estudios han
establecido la relación entre las
pinturas de Maderuelo y los conjuntos
de Santa María de Taüll y Casillas de
Berlanga, por lo que deberíamos
incluir en su bibliografía los
trabajos referidos a estos otros dos
conjuntos. Si en un principio se
estableció un autor conocido como
Maestro de Maderuelo (Cook-Gudiol,
1950), pronto se esbleció la primacía
cronológica para las pinturas de
Taüll, por lo que el maestro vino a
llamarse Maestro de Santa María
(Ainaud, 1973), identificándolo con
el primero de los pintores que
trabajan en esta iglesia. La relación
estilística es clara, y así la
historiografía coincide en que puede
hablarse de pertenencia de los tres
conjuntos a una misma corriente
dentro de la influencia italiana, de
Lombardía, pero asimilando las
características estilísticas que se
están dando en el arte catalán; y a
maestros distintos, quizá procedentes
de Santa María de Taüll (Yarza,
1999). A partir de la cronología de
Santa María de Taüll, en torno a
1123, se establece una cronología
aproximada para los conjuntos
castellanos con una secuencia para
Berlanga más próxima a Taüll, e
inmediatamente después Maderuelo.
Esta relación estilística, además de
los talleres itinerantes que se dan
en el románico, queda soportada por
las relaciones políticas del señor de
Erill, a quien pertenece el valle de
Boí, donde se encuentran las iglesias
de Taüll, y la corte de Alfonso I el
Batallador, señor de las tierras
donde se hallan Maderuelo y Berlanga.
Recientemente se han establecido
relaciones estilísticas con las
pinturas de San Martín de Elines
(Cantabria) y Tubilla del Agua
(Burgos).
Eduard Carbonell Esteller
Bibliografía
- Ainaud de Lasarte, Joan, Art romànic, Barcelona, 1973, pp. 116-119.
- Cook, Walter W. Spencer, «Romanesque Spanish Mural Painting (I)», The Art Bulletin, vol. XI, n.º 4, Nueva York, 1929, pp. 327-356.
- Cook, Walter W. Spencer, y Gudiol Ricart, Josep, Pintura e imaginería románicas, «Ars Hispaniae», Madrid, Plus Ultra, 1950, t. VI, pp. 105-107 y 150-154.
- Grau Lobo, Luis A., Pintura románica en Castilla y León, Valladolid, Consejería de Educación y Cultura, 1996, pp. 128-139.
- Morena, A. de la, «Temas iconográficos en la pintura románica española: Esterri de Cardós y Maderuelo», Miscelánea de Arte, Madrid, 1982, pp. 20-22.
- Pagés, Montserrat, «À propos des séraphins de Maderuelo et de Santa Maria de Taüll», Les Cahiers de Saint Michel de Cuxa, xxviii, Cuxa, 1997, pp. 225-229.
- Post, Chandler R., The Romanesque Style, «A History of Spanish Painting», Cambridge, Harvard University Press, 1930, t. II, pp. 203-209.
- Sureda, Joan, La pintura románica en España, Madrid, Alianza Editorial, 1985, pp. 335-339.
- Sureda, Joan, «Pintura», Arte románico, Historia del Arte de Castilla y León, Valladolid, Ámbito, 1994, t. II, pp. 239-241.
- Yarza Luaces, Joaquín, «Las pinturas de Maderuelo», Bellas Artes, Madrid, 1974, pp. 17-21.
- Yarza Luaces, Joaquín, «Un cycle de fresques romanes dans la paroisse de Santa Maria de Taüll», Les Cahiers de Saint Michel de Cuxa, xxx, Cuxa, 1999, pp. 121-140.
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