Labor pedagógica
En las zonas republicanas, la guerra propició movimientos revolucionarios de diferente cariz, resultando incendiadas y expoliadas numerosas iglesias y conventos. En Madrid, para evitar que continuaran estas destrucciones, la Junta desarrolló una labor pedagógica enfocada a lograr el respeto y cuidado de los bienes que integran el Patrimonio Histórico. Los medios empleados consistieron en el proyecto de un museo de arte religioso, conferencias y visitas al Museo del Prado, mensajes radiados, y el medio más eficaz: numerosos carteles ilustrados que pedían respeto para el legado cultural. Realizados inicialmente a mano por estudiantes de Bellas Artes, desde 1937 se editan diferentes modelos de carteles, tiras ilustradas y folletos, que fueron repartidos y colocados en edificios protegidos por la Junta.













