Hoy en el Museo

11.00hItinerario didáctico

12.00hExplicaciones de los trípticos del Bosco

17.00hItinerario didáctico

18.00hExplicaciones de los trípticos del Bosco

18.30hConferencia

Ver todo el calendario
Página del Museo del Prado en FacebookSíguenos en TwitterFoursquare. Museo Nacional del PradoGoogle PlusCanal YouTube del Museo Nacional del PradoCuenta oficial del Museo Nacional del Prado en PinterestCuenta oficial del Museo Nacional del Prado en StorifyRSS Museo Nacional del PradoNewsletter Museo Nacional del Prado

Arrigo el peludo, Pedro el loco y el enano Amon. Agostino Carracci. Óleo sobre lienzo, 97 x 130 cm. Nápoles, Museo di Capodimonte

Vieja mesándose los cabellos. Quentin Massys.

“Mandó a Gentil Bellini que hiciese un retrato de aquel juglar y el mismo Mahometo hizo así mismo otro. Trajo Gentile Bellini el que él había hecho a mostrar al señor Mahometo, y el también le mostró el suyo, y él le dijo a Gentile Bellini: dime lo que te parece de este retrato que yo he hecho y decirte he lo que me parece del que tú has pintado [...] Gentile Bellini le dijo [...]: A mi me parece que pintaste este loco cual él es. Bien lo supiera yo pintar de la misma manera, mas porque había estado ante vos muchas veces le puse en el rostro algún retrato de hombre de bien, como es razón que lo sea cualquiera que delante de vos hubiera estado”.
Crónica de los turcos, h. 1535

¿Qué es y qué no es un retrato? ¿Puede haber retrato sin parecido físico? Las fronteras del retrato no son siempre diáfanas y para ilustrar este territorio incierto hemos acudido, de un lado, a imágenes fuertemente individualizadas que no son retratos, sino representaciones características de la belleza o la decadencia física; del otro, a imágenes muy estereotipadas, como las de algunos bufones, que sí lo son.

La segunda cuestión que plantea esta sección es hasta qué punto fue capaz el retrato de trascender la apariencia física del individuo y captar también su esencia íntima: su espíritu. Estamos ante un topos poético de la Antigüedad enarbolado durante el Renacimiento por numerosos poetas para señalar las limitaciones de la pintura y que disfrutó de gran predicamento en los retratos de intelectuales, que solían acompañarse de inscripciones señalando que su verdadera naturaleza no era la física, sino la que encerraban sus escritos.

La tercera aborda la incapacidad del lenguaje pictórico para trasmitir ciertos conceptos e ideas y cómo para paliar tal limitación los pintores acudieron a códigos de comunicación extra-artísticos como la retórica clásica, con su amplio bagaje gestual, o la fisiognomía, ciencia dedicada a la interpretación de los caracteres humanos a través del estudio del rostro, a fin de representar adecuadamente a los individuos que retrataban.

Finalmente, el retrato fue un terreno propicio para la experimentación y la reflexión de la propia realidad pictórica. Encontramos así fascinantes juegos ilusionistas donde los modelos se proyectan más allá del plano pictórico, retratos de retratos e incluso “contrarretratos” como las anamorfosis, donde la imagen se distorsiona hasta hacerse irreconocible.

Obras expuestas en esta sección

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2013 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados