IV. La influencia de Velázquez
Como para tantos otros artistas de su
tiempo, el conocimiento del Museo del
Prado fue crucial en el arraigo de
Sorolla a la gran tradición de la pintura
española.
Así, la influencia de Velázquez en su
obra, claramente reconocida por la
crítica desde sus primeras
participaciones en los certamenes
públicos españoles, se tornó mucho más
evidente después de su triunfo
internacional de 1900. Tras su éxito en
París, Sorolla adoptó los modelos
velazqueños como propios, jugando con las
referencias a algunos de sus cuadros más
famosos y empleando los recursos del
pintor sevillano de forma muy
directa.
El provocador Desnudo de mujer
–en el que Sorolla festejaba en secreta
intimidad la carnalidad del cuerpo de su
esposa–, evoca la Venus del espejo,
mientras que para los retratos familiares
colectivos se inspiró directamente en Las
Meninas. Pero las citas a obras de
Velázquez no siempre son tan inmediatas.
El resultado de interiorizar los modelos
retratísticos del maestro sevillano se
traduce en los retratos realizados a los
Beruete, que emanan una presencia vital
de una inmediatez palpitante, mientras
que en el de El fotógrafo Christian
Franzen juega –como Velázquez– con el
espacio real del espectador y la reacción
del retratado en el espacio fingido del
lienzo.




