VI. El arte del retrato
Tras su arrollador éxito internacional,
Sorolla disfrutó de una completa libertad
creativa que se refleja en todos los
aspectos de su obra. En el arte del
retrato desarrolló unos prototipos
absolutamente originales, empleando como
modelos principales a los miembros más
cercanos de su familia. Aunque en
retratos tan singulares como Clotilde
de negro, Sorolla muestre la
elegante figura de su esposa en el
interior de un salón de su casa, en la
mayoría de sus mejores retratos empleó un
fondo de paisaje en el que las figuras se
integran con absoluta naturalidad.
Ninguno de estos retratos como el de
María vestida de valenciana
permiten a Sorolla desarrollar una
impresión sensual de la propia imagen, en
la que el artista recrea la jugosidad
lumínica del traje de la joven, con
destellos de luz y los atrevidos y
cambiantes colores.
Al mismo tiempo Verano permitió
a Sorolla plasmar una de las escenas de
baño en la playa más contundentes de ese
momento de su producción. En este lienzo
singular se funden la evocación estética
de la estatuaria clásica con la voluntad
de captar un instante del movimiento de
las figuras a la orilla del mar.




