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La colección de arte de los siglos XIX y XX
Al comenzar el siglo XX la ausencia de arte de los siglos XIX y XX en los fondos del Hermitage era notoria. Esta laguna fue subsanada tras la Revolución Rusa de 1917, gracias a la nacionalización de las grandes colecciones imperiales, aristocráticas y privadas de Rusia. Importantes obras, como las pinturas de Friedrich del palacio imperial Cottage o las esculturas de Rodin del palacio de la familia Eliseev, pasaron directamente desde estas residencias al Hermitage. Otras, como el Conde Nikolái Gúriev de Ingres, engrosaron el Fondo Estatal de Museos, donde fueron cuidadosamente seleccionadas para completar los fondos del Hermitage. La carencia de obras impresionistas y de las vanguardias europeas se cubrió más adelante, en 1948, tras la disolución del Museo Estatal de Arte Occidental de Moscú, formado principalmente a partir de las colecciones de arte vanguardista de dos moscovitas, Serguéi Schukin e Iván Morózov.
Los fondos de arte moderno del Hermitage han continuado creciendo gracias a donaciones como la de Lidia Delektórskaia, amiga de Matisse, que cedió en 1971 un conjunto de obras de este, o a importantes adquisiciones como Beethoven, gran máscara trágica, de Bourdelle, que ingresó en 1973. Muchas otras obras de las vanguardias, como el Autorretrato de Soutine, fueron adquiridas gracias a la intervención del presidente Boris Yeltsin en 1996. Más recientemente, en 2002, el Estado ruso compró el Cuadrado negro de Malévich.













