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Restauración y nueva reintegración de zonas perdidas
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Quizás el aspecto más importante para dilucidar la cuestión de la restauración y nueva reintegración de las zonas perdidas, haya sido el contar ahora con una buena documentación grafica anterior a los daños.
La existencia de fotografías en blanco y negro, anteriores a la Guerra Civil (archivos Moreno, Alinari y Ruiz Vernacci), y las modificaciones de color y composición realizadas en la intervención de 1938, fueron determinantes para decidir una ajustada recuperación del original en las zonas perdidas, mediante el calco sobre ellas de las fotografías antiguas, tratadas con ordenador, que ha posibilitado la tarea que no pudo hacerse en 1941.
La técnica de reconstrucción se ha hecho ahora mediante la aplicación de pequeñas rayas de color, que permiten al espectador apreciar a corta distancia las zonas intervenidas, pero que desde más lejos se funden en nuestra vista, camuflando las lagunas del original y permitiendo así entender la lectura del conjunto.

El 2 de mayo de 1808 en Madrid, (detalle), antes y después de su restauración.
Las dos obras fueron nuevamente barnizadas, utilizando un barniz de resina natural damar, que proporciona a las pinturas una textura similar a la que tuvieron en época de Goya.
La duración de las intervenciones ha sido diferente en cada cuadro. En el caso del Dos de mayo, Elisa Mora comenzó con los estudios y pruebas para su restauración hace aproximadamente un año, ya que las características y problemas específicos de esta obra hacían necesario un largo período de intervención. La restauración realizada en el Tres de mayo, por Clara Quintanilla y Enrique Quintana, ha tenido una limpieza de barnices oxidados similar al Dos de Mayo, pero necesito menos tiempo de intervención, al ser mas sencillo el retoque de las perdidas de color original.
Por último debemos recordar que el excelente estado de conservación de estas dos obras, se debe no sólo a la altísima calidad técnica de Goya, sino también a las correctas restauraciones que han tenido en el pasado y que han contribuido, sin duda, a que hoy nos resulten tan próximas y llenas de vida.















