Retrato de personaje desconocido, vestido con
traje negro de cuello y puños de encaje y
luciendo colgante y espada, detalle que
destaca su condición de caballero. Una de las
obras maestras del Renacimiento español y una
de las más divulgadas de la producción de
El Greco.
Pintada en los primeros años del
artista en Toledo,
El caballero de la mano en el pecho
se distingue por la expresividad de la mirada
que el personaje mantiene fija en el
espectador y el naturalismo en el gesto de la
mano.
Existen muy diversas interpretaciones entorno
a la identidad del personaje y al significado
del gesto, afirmando algunos que simboliza
diferentes estados, como arrepentimiento o un
juramento. Aunque existan dudas razonables,
se ha llegado a identificar al caballero con
Juan de Silva y Ribera, III marqués de
Montemayor, alcalde del Alcázar de
Toledo.
Esta obra procede de la Quinta del duque del
Arco en el Pardo (Madrid).