El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás

Ferrer, José

Alcora (Castellón), 1746 - Alcora (Castellón), 1815

(Alcora, 23/12/1746 - Alcora, 04/12/1815)

José Ferrer Miñana (+ 4 de abril de 1815)
Pintor, miembro de la Academia de Bellas Artes de San
Carlos (Valencia), director de la fábrica del conde de Aranda
(1799-1805) y fundador de la primera fábrica de loza de
Ribesalbes (1780), para la cual contrató a algunos operarios
de l’Alcora.
De estirpe ceramista, su padre Vicente Ferrer Beltrán
(cohetero, natural de Valencia) trabajó durante años en la
Real Fábrica, al igual que sus hermanos Vicente y Joaquín.
Joaquín Ferrer Miñana fue uno de los más grandes escultores
de la manufactura condal y también iniciador de una saga
de escultores, tallistas y moldistas que ha perdurado hasta
nuestros días con Joaquín Chiva Ferrer, que 6 generaciones
y 200 años después sigue trabajando la escultura cerámica
con sabiduría y excelencia.
(Museu de ceràmica l'Alcora. Guía de visita)

(Alcora, Valencia, 1746-1815) Pintor español. Hijo de Vicente Ferrer, pintor de cerámica de la Real Fábrica de Alcora. En 1767 entra como alumno en la recién creada Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. En 1780 obtiene el premio Estudio de Flores, otorgado por la citada academia. Posteriormente regresa a su localidad natal y en 1795 es nombrado académico de San Carlos. Cuatro años después es nombrado director de la Real Fábrica de Alcora. Es autor de floreros de pequeño formato y de canastillas de flores realizadas con técnica abreviada y delicadeza rococó. El Museo del Prado conserva dos bodegones que ingresan en 2006 formando parte de la colección Naseiro. Ambos presentan características típicas de los bodegones de finales del siglo XVIII, como el fondo azulado o la textura aporcelanada de las frutas.
(M. T. M. B. en E. M. N. P., 2014: https://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on-line/voz/ferrer-jose/?no_cache=1)

Artista que nace en Alcora el 23 de diciembre de 1746, hijo de Vicente Ferrer y María Miñana [La personalidad de este artista es todavía poco conocida y no está falta de numerosos interrogantes. El mayor problema es la existencia de otro José Ferrer (conocido por Ferreret), dado a conocer por Orellana (M. A. de ORELLANA, Biografía Pictórica Valentina, (edic. José de Salas), Valencia, 1967, p. 392 y ss.), que también se dedicó a la pintura de flores. Este artista nace en Valencia en 1728 donde muere el 6 de septiembre de 1782. Estudió el dibujo en la escuela de José de Vergara. El consiliario de la academia de San Carlos, don Antonio Pasqual poseyó ocho floreros de su mano que fueron muy valorados por el diletante valenciano. No debemos pensar que Orellana pudiese confundir a este artista con el padre de José, Vicente que según parece también fue pintor de flores. Aun así, no deja de ser curioso que olvide en su libro mentar a un artista como José Ferrer, que desarrolló una destacada carrera académica y que además ocupó puestos de importancia. A pesar de ello CAVESTANY (op. cit., p. 98 y p. 101) recogió estas dos personalidades en su obra como artistas diferentes. De igual modo PÉREZ SÁNCHEZ (op. cit., 1997, p. 38) señala la dificultad que plantea el estudio de José Ferrer pues se podrían confundir las obras de ambos pintores. Ante la aparición de nuevos datos debemos seguir manteniendo los interrogantes sobre las personalidades de ambos.] [M. ESCRIVÁ DE ROMANÍ Y DE LA QUINTANA, Conde de Casal, Hª de la Cerámica de Alcora, Madrid, 1945, p. 148.]
Su padre era pintor de cerámica en la fábrica del Conde de Aranda, por lo que, según parece, casi con seguridad adquirió sus primeros conocimientos en la pintura con él, iniciándose también en la pintura de flores, con un cierto sentido decorativo debido al oficio del padre [J. CAVESTANY, Floreros y Bodegones en la pintura española, Madrid, 1936-40., p. 101. Según parece el historiador vio un cuadro de flores realizado por este Vicente. (E. BÉNÉZIT, Dictionnaire critique et documentaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs: de tous les temps et de tous les pays, 14 vols., París, 1999., p. 411) se dice como Vicente Ferrer trabajaba en la manufactura de Alcora ayudando a Joseph Olery. No podemos asegurar que José aprendiese con este artista, lo cierto es que si conoció a otros pintores de la fábrica especialistas en motivos ornamentales como a Miguel Soliva. Por otro lado Riaño citaba a un Vicente Ferrer escultor en Alcora entre 1783-89. Como veremos más adelante podría confundirle con el propio José que también fue un magnífico escultor.]
Es posible que ya en su juventud asistiese a las academias de aprendices de la Real Fábrica de Alcora donde aprendería el dibujo académico [Mª. T. LÓPEZ TERRADA, Tradición y Cambio en la Pintura Valenciana de Flores, Valencia, 2001, p. 214. Recordemos como en el conde de Casal (Escrivá de Romaní) indica en su libro cómo existía una especie de Academia dirigida por el director de pintura. Durante la formación de José debió ser su propio padre el que la dirigía.]
PEsto explicaría que cuando se decidió a completar su formación se matriculase directamente en la Sala del Natural de la Real Academia de San Carlos de Valencia en 1767 [ALDANA FERNÁNDEZ, S., Pintores valencianos de flores (1766-1866), Valencia, 1970, p. 178. Recordemos que la formación de un discípulo de una Academia de Arte se iniciaba en la Sala de Principios, pasaba luego al Yeso y después al Natural.] sin pasar por las salas de iniciación.
Tras más de tres años de estudios el artista debía sentirse lo suficientemente formado para aspirar a Académico de Mérito. Así, en 1769, solicitó a la Institución que le diese un tema para conseguir dicho título. Le es solicitado que pinte El Tránsito de San José. La obra no debió ser del gusto de los académicos pues se desestimó su solicitud [S. ALDANA FERNÁNDEZ, Pintores valencianos de flores (1766-1866), Valencia, 1970, p. 178.]
El artista no desesperó y, según parece, siguió su formación en la Academia e incluso decidirá participar en los Concursos Generales, así gana el de 1776, [[Ídem, p. 178. Acuerdos, 1768-1786, 21 de octubre de 1776.] del que conservamos el dibujo que realizó para la prueba “de repente”, El Rey Don Jaime recibiendo a los embajadores del Gran Khan [A. ESPINÓS DÍAZ, Catálogo de Dibujos (s. XVIII). Museo de Bellas Artes de Valencia, Tomo II, vol. I (A-U), Valencia, 1984, p. 102, nº 261.]
En estos actos descubrimos a un artista que intenta desarrollar una carrera académica típica de la segunda mitad del s. XVIII, pero veremos cómo por ciertas causas que se cruzan en su vida desarrollará una actividad de pintor de género que será la que le de fama y un nombre en la historiografía posterior. Según parece, cuando se presenta a estos premios era ya director de la Real Fábrica de Alcora [ALDANA, op. cit., 1970, p. 67, ARASCV. Varios, nº 44. Libro de premiados y pensionados. 6 de noviembre de 1776. CAVESTANY, op. cit, 1936-40, p. 101 y LÓPEZ TERRADA, op. cit., 2001, p. 214, fijan 1799 como año en que es nombrado director de la Fábrica] lo que le convertiría en un artista maduro pero con un interés por progresar artísticamente.
En los siguientes años debió continuar su formación pero según parece ya con un interés claro hacia la pintura de flores. En 1780 decidirá participar en el primer concurso de flores que realizará la Academia de San Carlos. Para poder concursar hizo entrega de un memorial que nos desvelará numerosas noticias de su vida. Así, sabemos como el Colegio de Fabricantes de tejidos de seda, en Junta general que se celebró en 2 de febrero de 1775, “con el objeto de establecer una academia para el estudio del dibujo de flores propio de dicha fábrica” le eligió y nombró por maestro y Director General de dicha academia [ALDANA, op. cit., 1970, p. 68. Acuerdos...1768-1786. 4 de julio de 1780.]
Junto a Ferrer se presentaron dos especialistas en pinturas de flores para tejidos como fueron Dionisio Medina y José Soriano. El premio fue otorgado a José Ferrer, lo que produjo una cierta polémica pues la Academia le eximió de entregar los diseños para telas y presentar solo un óleo con flores pintadas del natural [Sobre las causas y problemas de estos polémicos premios ya lo estudió ALDANA, op. cit., 1970, p. 67 y ss.]
Gracias a estas noticias sabemos que Ferrer era considerado un “pintor de flor natural solamente” y que llevaba toda su vida cursando la pintura de flor natural. A esto se unía la buena consideración que tenía entre los miembros de la Academia que le eligieron por delante de otros lo que demuestra su calidad artística [ALDANA, op. cit., 1970, doc. nº 3, p. 265.]
Este escandaloso suceso debió afectar, con toda probabilidad, a Ferrer el cual desaparece por completo de las actas de la Academia, lo que nos induce a pensar que sin duda abandonó la Escuela de Flores. Un motivo del abandono de su actividad académica fue la necesidad de una dedicación plena a la manufactura cerámica que abrió en Ribesalbes en 1781, fábrica que competirá con la del Conde de Aranda [El conde de CASAL es quien aporta esta noticia basándose en los textos de José de Cavanilles que hizo una descripción de la fábrica, op. cit, 1945, p. 114.] en la que se había formado. Es muy interesante la existencia de esta fábrica, cuya producción se conserva y conoce al estar marcadas con una F. A pesar de que el Conde de Aranda logró que fuesen cerrando las diferentes fábricas que le hacían la competencia, Ferrer mantuvo abierta la fábrica al menos hasta 1806 [Conde de CASAL, op. cit. 1945, p. 116.]
Sin embargo parece ser que el artista no había cejado en su intención de ser nombrado Académico de Mérito y así, en 1791, pide a la Institución que le de un tema para conseguir tan deseada mención. La Academia le señala el de Jesucristo arrojando del templo a los mercaderes, a la vez que le indicaba “que podría pintar donde le acomode y en el tiempo que necesite”, opción que sin duda alguna toma al pie de la letra pues entregará la obra después de cuatro años. Tras ser evaluada por los miembros de la Institución le valió para conseguir el grado deseado el 6 de diciembre de 1795 [ALDANA, op. cit., p. 178. El cuadro con el que consiguió su nombramiento se conserva aún en el Museo de Bellas Artes de San Pio V de Valencia.]
Es posible que este éxito y la fama que había logrado en Valencia le sirviesen para trabajar para el marqués de Dos Aguas en la decoración de su palacio donde, según Ponz: “se acreditó en hacer floreros con mucha inteligencia y naturalidad” [Conocemos la noticia por CAVESTANY, op. cit, 1936-40, p. 101.]
Desafortunadamente estas pinturas han desaparecido tras las transformaciones que sufrió el palacio a principios del s. XIX.
En marzo de 1799, a pesar de mantener su propia manufactura, es nombrado Intendente de la Real Fábrica de Alcora puesto que ocupará hasta su muerte, si bien desde 1813 aparece en los documento de la fábrica José Delgado como Intendente Interino [Conde de CASAL, op. cit., 1945, p. 149.] lo que nos hace pensar que el artista estuviese ya jubilado. Ante la ausencia de más datos debemos pensar que continuó su labor como director de pintura en Alcora, manteniendo buenas relaciones con la Academia de San Carlos. Finalmente morirá el 4 de diciembre de 1815 [CAVESTANY, op. cit. 1936-40, p. 98.]
La fama de este pintor se debe prácticamente a su labor como pintor de flores pero descubrimos en él a un artista polifacético que abarcó numerosos campos, no solo artísticos sino también científicos. Recordemos que su nombramiento como académico de Mérito lo fue por la pintura de historia no la de flores. Solo se conoce el dibujo que hizo para el premio de 1776 (ver nota 7). Desafortunadamente no se conservan las pinturas de figuras que conocemos por los documentos. La realizada para la Academia parece ser que desapareció en los bombardeos de 1812 [Conde de CASAL, op. cit., 1945, p. 148.]
El conde de Casal cita una obra de su mano firmada en 1789, un Cristo crucificado que se conservaba en la ermita de S. Cristóbal en Alcora.
Algo casi desconocido hasta ahora es su labor como escultor. La formación, sin duda, la recibió de su padre Vicente Ferrer que, recordemos era escultor en Alcora. Pero no olvidemos como además completaría esta formación con lo aprendido en la Academia, en especial con el descubrimiento de la estatuaria clásica que demuestra en sus obras conocidas. Así de su mano en el Museo Nacional de Arte de Cataluña se encuentran dos esculturas que representan la Mansedumbre (firmada: “La Modeló José Ferrer”) y la Prudencia [El primero que dio a conocer estas obras fue el conde de Casal, ambas provienen de la antigua colección Almenas. El mismo conde indicaba que poseía una figura representando la Música que tenía un gran parecido con ellos. (op. cit., 1945, p. 148). Sobre estas piezas de escultura realizadas por Ferrer véase también, El Esplendor de Alcora. Cerámica del S. XVIII, catálogo de la exposición en el Museo de San Pío V, 1995, p. 510 y 511. También se pueden ver las obras de Joaquín Ferrer que debería ser su hijo, Ídem, nº 497, 498, 528, 529).]
(Andrés Sánchez López, La pintura de bodegones y floreros en España en el siglo XVIII, Memoria para optar al grado de doctor, bajo la dirección del doctor Alfonso E. Pérez Sánchez, Universidad Complutense de Madrid, Fac. Geogr. e Hª., Dptº. Hª. del Arte II, Madrid, 2006, ISBN: 978-84-669-2935-6)

Obras (2)

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba