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Toda imagen creada es un espejo que refleja unos modos de ver. Miramos el mundo y a los otros en relación con nosotros mismos, a través de nuestra mentalidad y actitud.
Mediante una amplia selección de obras, esta exposición recupera un espejo medieval: el retrato de los judíos y los conversos concebido por los cristianos en España entre 1285 y 1492. Durante esa época, las imágenes desempeñaron un papel fundamental en la compleja relación entre estos tres colectivos. Si, por un lado, fueron un importante medio de transferencia de ritos y modelos artísticos entre cristianos y judíos, al tiempo que propiciaron un espacio de colaboración entre artistas de ambas comunidades, por otro, como sombrío reverso, contribuyeron a difundir el creciente antijudaísmo que anidaba en la sociedad cristiana. En este terreno, la estigmatización visual de los judíos fue un fiel reflejo del espejo cristiano, de sus creencias y ansiedades, y, con ello, un poderoso instrumento de afirmación identitaria.
Nace OFFF Prado , el festival que crea un diálogo entre el arte digital y la tradición artística en Madrid.
OFFF Prado se celebrará los días 16 y 17 de noviembre en el Claustro de los Jerónimos del Museo Nacional del Prado, gracias a la colaboración de OFFF Barcelona, el festival de referencia que muestra las últimas tendencias en el ámbito de la creatividad y el diseño.
Este homenaje congrega en la sala 60 del edificio Villanueva un conjunto de 17 obras de Eduardo Rosales, algunas de reciente incorporación a los fondos del Prado y otras que no se muestran en el recorrido expositivo de manera habitual. La exposición se completa con las pinturas que forman parte de la colección permanente en la sala 61 B protagonizada por Rosales, y en la 101, dedicada a la historia del museo, donde se exhibe El Salón del Prado y la iglesia de San Jerónimo.
El conjunto permite comprender la personalidad creadora del artista, su evolución y su desempeño en los distintos géneros, y manifiesta una modernidad que influiría en la pintura española posterior. En las obras reunidas puede verse el interés inicial de Rosales por los maestros del Renacimiento, que estudió con detalle durante su larga estancia en Italia. Su atención al retrato se aprecia sobre todo en sus efigies familiares. Junto a ello, las obras dedicadas al paisaje y los estudios relacionados con las pinturas de historia (El castillo de la Mota, La Sala de Constantino en el Vaticano) y la literatura (Ofelia) dan cuenta de un creciente sentido de la simplificación.
Un curso más, el programa Prado Inclusivo -realizado con la colaboración de Samsung- despliega un conjunto de actividades educativas accesibles, las cuales promueven la participación y contribución cultural de todos los colectivos vinculados con la diversidad. Este programa potencia las habilidades y capacidades de cada persona, y celebra la diversidad como una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad. En este sentido, desde el Museo se aspira a responder a las distintas necesidades mediante apoyos que respeten los deseos y elecciones de cada persona y que garanticen una participación equitativa, eliminando barreras físicas, mentales, sociales o culturales.



