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Exposición

Prado. Siglo XXI

Museo Nacional del Prado. Madrid 9/6/2026 - 27/9/2026

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El Museo del Prado tiene una presencia tan sólida que es fácil pensar que es estático, que siempre ha sido así como hoy lo vemos. Sin embargo, cerca de mil nuevos cuadros, algunos de ellos obras maestras absolutas de Fra Angélico, Velázquez o Goya, han entrado en Museo en los últimos 25 años. Unos años en los que ha podido crecer en todos los ámbitos (artístico, económico y de impacto social) gracias a contar con una ley propia (2003), nacida del acuerdo de todos los grupos parlamentarios. 

Esta exposición, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado y la colaboración de la Comunidad de Madrid, estará abierta hasta el próximo 27 de septiembre en las salas C y D del edificio Jerónimos. “Prado. Siglo XXI” plantea un recorrido por los hitos y etapas de su historia reciente que han ido definiendo su funcionamiento, su proyecto científico y su lugar en el panorama cultural internacional. 

El relato se articula a través de 98 piezas —pinturas, esculturas, dibujos, estampas, fotografías, libros y documentos de archivo— junto con material audiovisual y recursos expositivos que no buscan una mirada complacida a lo conseguido sino animar a los ciudadanos a seguir construyendo el Prado, su museo.

“Prado. Siglo XXI” es un proyecto que recorre el proceso de transformación experimentado por la institución en los últimos veinticinco años. Ubicada en las salas C y D, la exposición permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre de 2026.

A través de una selección representativa de 98 piezas incorporadas a la colección desde el año 2000, junto con material documental, bibliográfico, audiovisual y estadístico, la exposición propone una reflexión sobre la identidad contemporánea del Prado. El recorrido presenta al museo como una institución en movimiento, consciente de su herencia histórica, pero también de su responsabilidad presente y futura. 

La muestra, comisariada por Alfonso Palacio, Director adjunto de Conservación e Investigación, y Elena Cenalmor, Técnico de Museos en la Dirección Adjunta de Conservación e Investigación, ambos en el Museo del Prado, pone el foco en los cambios estructurales, científicos y sociales que han permitido al Prado reforzar su posición entre las grandes pinacotecas internacionales. Un relato coral que visibiliza tanto el crecimiento de la colección como la evolución de sus modelos de gestión, conservación, investigación, comunicación y relación con el público. 

El recorrido -que comienza con una infografía que pone de manifiesto los cambios cuantitativos, cualitativos y físicos que ha experimentado la institución en los últimos 25 años y una gran maqueta de lo que es y será en breve el Campus Prado- se articula en torno al enriquecimiento de las colecciones, uno de los ejes centrales del Prado en las últimas décadas. Las 97 obras reunidas —que abarcan desde la Edad Media hasta finales del siglo XX— permiten seguir cómo el museo ha incorporado piezas fundamentales mediante adquisiciones, donaciones, legados, adscripciones del Estado y fórmulas de participación colectiva. Pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, libros y documentos de archivo construyen un relato que pone el acento tanto en la calidad artística como en el contexto institucional que ha hecho posible su ingreso en la colección.

Entre las obras más significativas figuran ejemplos del arte medieval y renacentista que refuerzan ámbitos históricamente menos representados en el Prado, como el Frontal de Solanllong. Pantocrátor con el Tetramorfos (1200–1210), donado por la familia Várez Fisa; el monumental Torso de Afrodita romano (siglos I a.C.–I d.C.), donado por Claudio Bravo; o El vino de la fiesta de San Martín, adquirida con una dotación extraordinaria del Ministerio de Cultura y con fondos propios del Museo Nacional del Prado en 2010. Estas incorporaciones ilustran el equilibrio entre apoyo público y compromiso social en la política de adquisiciones del Prado.

El núcleo barroco, uno de los pilares de la colección, se ve reforzado con obras como La resurrección de Lázaro de José de Ribera, San Francisco en oración de Francisco de Zurbarán o el retrato Ferdinando Brandani de Velázquez, adquirido con fondos propios. Junto a ellas, destacan donaciones decisivas, como las realizadas por Plácido Arango, fundamentales para el crecimiento del Prado en este periodo, o el legado Jordan, que ha contribuido de forma notable a áreas como la pintura y las miniaturas. 

La exposición subraya también el papel del micromecenazgo y de la Fundación Amigos del Museo del Prado, visibles en incorporaciones como el Retrato de niña con paloma de Simon Vouet o el Oratorio de san Jerónimo penitente, cuya adquisición contó con apoyo colectivo. Estas piezas ejemplifican nuevas fórmulas de implicación social en la construcción de la colección y la voluntad del museo de abrir sus procesos a la ciudadanía. 

El recorrido se amplía con la consolidación de núcleos específicos, como el dedicado a mujeres artistas, representado por obras de Sofonisba Anguissola, Rosa Bonheur, Rosario Weiss o María Blanchard, o la colección de fotografía, que documenta tanto la historia de los edificios del Prado como las primeras reproducciones de sus obras maestras. A estos ámbitos se suman los fondos de dibujos, estampas, cuadernos de artistas, libros y documentos de archivo, que permiten acceder a los procesos creativos y a la historia intelectual del museo.

La exposición concluye con una revisión de otras áreas clave de la actividad del Prado en el siglo XXI: la acción editorial, representada por la exposición de todos los libros publicados desde el año 2000; la labor desarrollada por las Áreas de Restauración, Educación y el Centro de Estudios; y la evolución de las estrategias de comunicación y relación con los públicos, vinculadas a la creciente proyección nacional e internacional del museo. A través de material gráfico y audiovisual, “Prado. Siglo XXI” ofrece un recorrido por el proceso de transformación vivido por el Museo Nacional del Prado en los últimos veinticinco años, poniendo de relieve la ampliación y diversificación de sus formas de relación con la sociedad. El proyecto muestra cómo la institución ha incorporado nuevos lenguajes y canales para explicar su trabajo, facilitar el acceso al conocimiento y reforzar un vínculo más directo y continuado con sus visitantes.

Los contenidos audiovisuales de la exposición, que han permitido ampliar, enfatizar y profundizar en determinados aspectos, han sido desarrollados con la colaboración de Samsung, socio tecnológico del Museo Nacional del Prado. Además, en el marco de esta exposición y como gran novedad, el Museo y Samsung presentan ‘Photo Prado’, una innovadora aplicación móvil que permitirá a los visitantes llevarse un testimonio fotográfico personalizado de su recorrido por el museo. Gracias al uso de tecnología avanzada de inteligencia artificial, la app integra la imagen del usuario en algunas de las salas y obras más emblemáticas de la colección, sin interferir en los flujos de los visitantes e incrementando la calidad de su visita

“Prado. Siglo XXI” es una exposición que propone una lectura del museo desde el presente, centrada en los procesos, las decisiones y el trabajo colectivo que han conformado el Prado de las últimas décadas.

Comisarios:
Alfonso Palacio, Director adjunto de Conservación e Investigación, y Elena Cenalmor, Técnico de Museos en la Dirección Adjunta de Conservación e Investigación

Acceso

Sala C y D . Edificio Jerónimos

RDF

RDF

Con el patrocinio de:
Fundación Amigos del Museo del Prado
Con la colaboración de:
Comunidad de Madrid

Multimedia

Exposición

La exposición

La exposición
Ferdinando Brandani

Diego Velázquez 

Óleo sobre lienzo

1650

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con presupuesto extraordinario del Estado, 2003

 

Esta exposición propone un recorrido desde la autoconciencia y la autoexigencia por el proceso de transformación que ha experimentado el Museo del Prado en el último cuarto de siglo. A través de las obras incorporadas a las colecciones en ese tiempo y de un conjunto de confrontaciones estadísticas, objetuales, fotográficas y documentales, presenta la historia de un museo activo y en movimiento: una institución viva y abierta que, apoyándose siempre sobre el trabajo desarrollado por varias generaciones de trabajadores, depositantes, donantes, legatarios, patrocinadores, patronos y la Fundación Amigos del Museo del Prado, entre otros, ha alcanzado en estos últimos veinticinco años, sin lugar a dudas los de su mayor desarrollo, una posición de referencia entre los grandes museos del mundo. Y ello no solo por la excelencia de sus colecciones, sino también por la eficacia de su gestión económica y administrativa, la solidez de su proyecto científico, su vocación investigadora y formativa, su impulso educativo, la línea editorial establecida, su proyección exterior y su pujanza comunicativa, así como por su recepción entre el conjunto de la sociedad, hacia la que la institución muestra una siempre comprometida apertura, aspirando a establecer una relación cada vez más estrecha y directa con sus visitantes.

1. Un museo en transformación

1. Un museo en transformación
La resurrección de Lázaro

José de Ribera 

Óleo sobre lienzo

h. 1616

Adquirido por el Estado como pago de deuda tributaria, dación de Caja Madrid, y adscrito al Museo Nacional del Prado, 2001

Esta primera sección analiza la importante evolución del Prado en términos cuantitativos y cualitativos a lo largo de este último cuarto de siglo a través de una batería de cifras comparativas e imágenes, así como la expansión física y espacial del mismo, tanto desde el punto de vista de los cambios operados en lo ya existente como de la rehabilitación y aparición de nuevos inmuebles. El primer aspecto se aprecia en la infografía con la que se abre la sala. El segundo, en la maqueta que la acompaña, en donde pueden verse algunos de los edificios que han marcado el crecimiento de la institución en los últimos veinticinco años, como son la ampliación proyectada y llevada a cabo en el antiguo claustro de los Jerónimos, la reestructuración que se hizo del Casón del Buen Retiro y la próxima inauguración del denominado Salón de Reinos, edificio que se está reformando y que acabará por rematar el Campus Prado. Debe recordarse que toda transformación y expansión de un museo entraña también un cambio en las propias dinámicas que afectan a la institución. 

El campus del Museo del Prado

Esta maqueta reúne los diferentes edificios que en la actualidad componen el Campus Prado, incluyendo el futuro Salón de Reinos. Todo campus implica una planificación, casi siempre de carácter urbanístico y arquitectónico, y, a través de ella, la expresión de una identidad. Así, la inauguración al público de ese último inmueble, planteará un gran desafío para todo el entorno que ocupa el museo. En este sentido, la manera en la que el Prado acierte a resolver todo este espacio, que pasará por la peatonalización de su entorno, con un respeto hacia la inclusividad de sus visitantes; la generación de una buena señalética; la acertada organización de las circulaciones; y la adecuada conexión entre las diferentes unidades arquitectónicas que lo componen, ya sean estas expositivas, de investigación o de gestión, en un entramado de naturaleza holística, resultarán claves.

2. El crecimiento de una colección

2. El crecimiento de una colección
Busto del emperador Marco Aurelio

Autoría desconocida

Mármol blanco

161-169

Donación de Claudio Bravo, 2000

 

Si por algo se ha caracterizado el Museo del Prado a lo largo de su historia, y, en particular, durante los últimos veinticinco años, es por una constante y acertada política de incorporación de obras de arte a sus fondos, bien a través de adquisiciones, bien a través de donaciones, daciones, legados, depósitos, etc., que hacen de él un museo abierto, vivo y en continuo movimiento. Y ello con destacados ejemplos, como los que pueden verse a lo largo de las siguientes salas, incluso algunos de ellos incontestables obras maestras del arte, que van desde el siglo II de nuestra era hasta el siglo XX, pasando por la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco y los siglos XVIII y XIX, demostrando, además, que nuestra institución no solo es una pinacoteca, sino que conserva importantes ejemplos de escultura, tanto clásica como de épocas posteriores. Y también que sus límites no se agotan en el año 1800, sino que hay obras que se proyectan más allá de esas fechas, penetrando con fuerza en pleno siglo XX. 

Pintura y escultura europea hasta el Renacimiento

El marco cronológico en el que se inscriben las obras de la colección del museo presentes en este espacio abarca desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, y se amplía al siglo II de nuestra era, gracias a la escultura romana procedente de la donación de Claudio Bravo, y al siglo XX, con el Busto de mujer de Pablo Picasso, para recordarnos que estamos ante una institución que es más que una excepcional pinacoteca y que no se agota en el arte del siglo XIX. Buen ejemplo de ese interés por reforzar la escultura que se ha venido dando en los últimos años también es el Nicodemo del siglo XIII que se expone en esta sala. Otras obras, entre las que destaca El vino de la fiesta de San Martín de Pieter Bruegel el Viejo, han permitido reforzar la pintura española y europea que va del siglo XIII al siglo XVI. 

Renacimiento y Barroco

El arte español se ha visto reforzado con las pinturas de Juan de Juanes, Alonso Berruguete, Luis de Morales y Pedro de Campaña. La huida a Egipto del Greco, ejecutada hacia 1570, es otra de las grandes joyas adscritas al Prado durante estos años. Como también lo es la singular Mujer en el baño del taller de François Clouet, de hacia 1566, o el Retrato de niña con paloma, de hacia 1620, de Simon Vouet. El barroco español aparece caracterizado por obras importantes de Diego Velázquez, José de Ribera, Francisco de Zurbarán y Francisco Herrera el Mozo. Y otra vez más cabe destacar la escultura, con dos obras sobresalientes de Juan de Mesa y Luisa Roldán. 

Siglo XVIII y Goya

La colección del siglo XVIII ha experimentado en los últimos veinticinco años la incorporación de obras tan importantes como La muerte de Adonis de François Boucher, la Visita de la reina María Amalia de Sajonia al Arco de Trajano en Benevento, de hacia 1759, de Antonio Joli, el magnífico retrato de José Nicolás de Azara realizado por Antonio Raphael Mengs en 1774, o las distintas obras de Luis Paret y Alcázar y de Agustín Esteve que pueden contemplarse en este espacio. Un ejemplo del impulso que se ha dado a la escultura en los últimos años ha sido la adquisición de la delicada Aparición del Niño Jesús a san Antonio de Padua de Nicola Fumo. Y, por supuesto, la presencia de Francisco de Goya, enriquecido durante todo este tiempo con dibujos, grabados y la espectacular La condesa de Chinchón, pintada en 1800. 

Siglos XIX y XX

El siglo XIX ha seguido incrementando sus colecciones a lo largo de estos años con obras tan significativas como el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas de Genaro Pérez Villaamil. Otros cuadros de Federico de Madrazo, Mariano Fortuny, Martín Rico, Darío de Regoyos y Hermen Anglada-Camarasa se han venido a sumar a esta potente colección, introduciendo con algunos de ellos obras apegadas a ciertos principios próximos a la modernidad que definirán ya una parte importante del arte realizado en España en pleno siglo XX, cuya presencia en el museo queda acreditada por trabajos como el retrato de Manuel Bartolomé Cossío realizado en 1908 por Joaquín Sorolla y, entre otros, la acuarela El atardecer (de Tiziano) ejecutada en 1992 por Ramón Gaya, autor clave en la renovación de la pintura española del siglo XX que hizo del Museo del Prado un lugar constante de inspiración.

3. Nuevas líneas de enriquecimiento para una colección en evolución

3. Nuevas líneas de enriquecimiento para una colección en evolución
Juana la Loca ante el sepulcro de su esposo, Felipe el Hermoso (boceto)

Francisco Pradilla 

Óleo sobre lienzo

1877

Adquirido por el Estado y adscrito al Museo Nacional del Prado, 2002

Se muestra en esta sección toda una serie de líneas de coleccionismo que han ido adquiriendo una identidad propia de manera continuada y sistematizada a lo largo de este último cuarto de siglo. Se trata de las relacionadas con el proceso creativo, fundamental para entender la forma de trabajar de los artistas, así como algunas de las obras finalizadas que se muestran en nuestras salas; cuadernos de estampas y dibujos, importantes como obras de arte en sí mismas y también como fuentes de inspiración para otra clase de proyectos; miniaturas; fondos bibliográficos y documentales, capitales a la hora de contextualizar una parte del trabajo de los creadores representados en el museo; obras de mujeres, claves para la construcción de una historia del arte más inclusiva y visibilizadora de su rol en el ámbito de las artes plásticas a lo largo de todas las épocas; así como la apuesta firme por la conformación de una importante colección de fotografía.

La materialidad de la obra de arte: conocer el proceso creativo

Uno de los núcleos de colección sobre los que más se ha incidido en este último cuarto de siglo es el dedicado a trazar todo lo relacionado con el proceso creativo para conocer las cualidades físicas de las obras. Entender cómo el artista afrontó la creación, cuáles fueron sus procesos de trabajo y qué herramientas y materiales utilizó se ha convertido en un objetivo prioritario para lo que han adquirido tratados artísticos, obras centradas en la imagen del artista y de su práctica -especialmente grabados-, así como aquellos objetos que formaron parte del proceso artístico, como cuadernos de dibujo, álbumes de estampas, dibujos preparatorios y bocetos. 

Junto a estos testimonios del proceso pictórico, y retomando la premisa de que el museo no es solo una pinacoteca, se han sumado materiales relacionados con los procedimientos de creación de distintas colecciones artísticas como la de estampas o la de miniaturas.

Cuadernos de dibujo y álbumes de estampas

A la hora de elaborar una nueva composición, los artistas buscaban inspiración en otros creadores y realizaban numerosos estudios previos. Para ello, solían manejar repertorios de estampas de diversos artistas, escuelas y períodos que conservaban en sus talleres. También recurrían a sus propios cuadernos de apuntes, especialmente los realizados durante sus viajes de estudio a Italia, como el Cuaderno italiano de Mariano Salvador Maella. En ellos registraban no solo esculturas clásicas, pinturas, vistas, edificios y monumentos que contribuían a su formación y podían servirles más delante de referencia, sino todo aquello que despertara su interés, e incluso estudios iniciales de futuras obras. El museo ha adquirido decenas de estos cuadernos de dibujo de artistas como Martín Rico, Ignacio Pinazo y Manuel Benedito.

La colección de miniaturas

El museo ha reforzado la visibilidad de disciplinas poco consideradas, como las miniaturas y los pequeños retratos, mediante el impulso a su investigación —plasmada en un catálogo razonado— y difusión en exposiciones temporales, además de promover su incorporación al discurso museográfico y el enriquecimiento de sus fondos. De las más de doscientas miniaturas conservadas, cincuenta han ingresado desde 2000, muchas a través de donaciones. Estas obras de gran delicadeza están realizadas en diversos materiales y pertenecen a distintas escuelas. Entre ellas podemos destacar el Retrato de dama, sobre cartón y con marco de carey, y el Retrato de caballero, sobre cobre, que datan de los siglos XVI y XVII, aunque predominan, sobre todo, los retratos del siglo XIX sobre marfil, realizados por reconocidos artistas como Luis de la Cruz o Agustín Esteve.

Se conservan también ejemplos de otras temáticas menos frecuentes, como la copia sobre marfil de una composición de Bartolomé E. Murillo.

Las mujeres en la Historia del Arte

Uno de los núcleos de la colección sobre los que mayor énfasis se ha puesto en los últimos años en términos de representación cuantitativa y cualitativa del mismo ha sido el de la presencia de artistas mujeres al menos desde el siglo XVI en adelante, con cuatro notables ejemplos para el caso de esta sala, como son Sofonisba Anguissola, Rosario Weiss, Rosa Bonheur y María Blanchard. Pero a ellas hay que añadir muchas más, inéditas hasta el momento en la colección o ya representadas, pero de las que se han añadido nuevos ejemplos, que, bien bajo el registro pictórico, el escultórico o el dibujístico, principalmente, constituyen un claro ejemplo de la importancia que han tenido a la hora de formar parte de una historia del arte que durante tantos y tantos siglos las ha tenido silenciadas.

Una nueva disciplina artística: la colección de fotografía

Formada por más de 10 000 imágenes de relevancia patrimonial, la colección de fotografía del Museo del Prado no existía como tal a comienzos del siglo XXI, cuando se diseñó una política de adquisición y estudio. Desde entonces ha experimentado un crecimiento extraordinario, pudiéndose detectar en ella varias tipologías y núcleos de crecimiento.

Entre ellas, destacan las fotografías que reproducen obras de arte, memoria visual de las colecciones del museo, muchas realizadas por fotógrafos vinculados a la institución, como Juan Laurent y Minier o Mariano García Moreno. Junto a ellas existe un grupo de imágenes que documentan los cambios arquitectónicos y museográficos a lo largo de casi dos siglos. Otra línea de enriquecimiento se centra en las fotografías de talleres de artistas, que permiten estudiar su imagen pública y reconstruir sus espacios de trabajo, mientras que otro grupo tiene el fin de completar la iconografía de los creadores representados en el museo. Finalmente, se conserva un rico repertorio de fotografías de paisajes, monumentos y detalles costumbristas adquiridas por los pintores durante sus viajes.

Biblioteca y Archivo: la construcción de un centro de conocimiento

En 2008 se creó el Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, con sede en el Casón del Buen Retiro, y se inició una política sistemática de adquisiciones. El crecimiento de su fondo antiguo se guio por criterios basados en las colecciones del museo: tratados escritos o ilustrados por artistas representados en sus fondos y ediciones originales que estos pudieron consultar durante su proceso creativo, incluyendo tratados artísticos, de geometría y perspectiva o sobre la representación del cuerpo humano, cartillas de dibujo y obras literarias y de temática religiosa o mitológica. También se adquirieron libros de viajes, por su importancia en la difusión del patrimonio histórico-artístico, especialmente de las colecciones del Prado.

Además, se han incorporado la correspondencia y archivos personales de artistas, para profundizar en sus biografías y en su ambiente cultural, y se ha adquirido todo tipo de documentación, como folletos o carteles, relacionada con la historia de la institución.

El conjunto de este fondo ha resultado clave para buena parte de la investigación que se desarrolla en el propio Museo del Prado.

4. Áreas de actuación de un museo moderno

4. Áreas de actuación de un museo moderno
La boloñesa (La boulonnaise)

María Blanchard 

Óleo sobre lienzo

1922-23

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos del legado de Carmen Sánchez García, 2021

 

En esta última parte de la exposición podemos encontrar muestras de la importante producción editorial llevada a cabo por el Museo del Prado en los últimos veinticinco años, sobresaliente tanto desde el punto de vista cuantitativo como por su rigor científico y calidad de las publicaciones; de diferentes aspectos relacionados con la sólida labor formativa emanada del Centro de Estudios del museo, fundado en 2009 y referente dentro de múltiples campos asociados con la investigación y el conocimiento; del extraordinario nivel de calidad alcanzado en estos últimos tiempos por la Coordinación de Restauración y Documentación Técnica, dotada del mejor capital tecnológico y profesional, que la ha puesto a la cabeza de los más importantes departamentos de restauración del mundo; de la variada y moderna acción educativa, capaz de abrirse a todos los públicos y a los debates más acuciantes de nuestro tiempo; de la proyección nacional e internacional que ha adquirido nuestra institución, vigorosa, rigurosa y atenta a todos sus órdenes y facetas; y, en fin, de la pujante y renovadora acción comunicativa desarrollada y sostenida durante los últimos años, merecedora de toda una serie de reconocimientos. 

Escribir sobre el museo: la labor editorial

Desde su creación en 2005, el Área de Edición del Museo del Prado ha realizado un trabajo fundamental tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, haciendo del cuidado de los textos y las traducciones, la belleza del diseño y la calidad de las imágenes una aspiración constante. En los últimos tiempos el Prado ha aumentado notablemente su número de publicaciones y ha diversificado y enriquecido su producción con nuevas líneas editoriales. Actualmente publica cerca de una veintena de libros anuales. Gracias a las ediciones en inglés y a su colaboración con el Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, que ha colgado en su Biblioteca Digital decenas de PDFs de estas publicaciones, el Área de Edición contribuye asimismo al compromiso de preservar y hacer accesible a una comunidad de lectores cada vez más amplia el conocimiento sobre las colecciones del Museo del Prado.

Investigar y formar: el Centro de Estudios

El Centro de Estudios del Museo del Prado, fundado en 2009 y con sede en el Casón del Buen Retiro, tiene como objetivo convertir al museo en un centro de referencia internacional en formación e investigación en historia del arte y museología, complementando la oferta universitaria.

Su actividad se articula en cuatro pilares: actuaciones académicas, como la Cátedra del Prado, simposios y conferencias; becas y estancias de investigación; residencias literarias, como «Escribir el Prado» o «Poetas en el Prado»; programas formativos, como la Escuela de Verano, dirigida a estudiantes universitarios, o el Programa de Gestión Integral de Museos, orientado a posgraduados y profesionales; y, finalmente, proyectos de investigación I+D+i en el marco del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación, impulsados en los últimos años.

Conservar y analizar: Restauración y estudio técnico de la colección

La Coordinación de Restauración y Documentación Técnica del Museo del Prado es, sin lugar a dudas, una de las unidades con mayor prestigio a nivel internacional con las que cuenta nuestra institución, compuesta por los talleres de pintura, papel, escultura y artes decorativas, y el Servicio de Documentación Técnica y Laboratorio, a los que habría que sumar la Unidad de Conservación y Restauración de la Colección de Marcos. Su misión es la de preservar la integridad de las obras de arte, bien a través de trabajos de conservación preventiva, bien a través de la intervención en las mismas. La Coordinación de Restauración está equipada con la tecnología más avanzada en lo que se refiere a estudios radiográficos, de infrarrojos, tomográficos, impresoras 3D, etc. Junto con la citada labor de conservación, resulta muy importante la que realiza en el marco de la investigación de técnicas y materiales, con resultados muy importantes, publicados en las principales revistas especializadas y catálogos de exposiciones. 

Mediar y dinamizar: educación en el Museo

La Coordinación General de Educación del Museo Nacional del Prado tiene su germen en el Gabinete Pedagógico creado en 1983 con la necesidad de conectar las colecciones con la sociedad. A lo largo de estos más de cuarenta años, y especialmente en este último cuarto de siglo, ha ido creciendo y modificando sus propuestas, actividades y metodologías para adaptarse a los cambios sociales y a las nuevas demandas de los públicos. Es la responsable de difundir un valioso patrimonio que nos pertenece a todos, con acciones que transcienden lo meramente artístico para poner el acento en valores universales como el respeto, la igualdad, la interculturalidad o la sostenibilidad. Consciente de todo ello, la unidad ha avanzado apoyada sobre un gran compromiso con la colectividad, queriendo ser agente dinamizador del cambio hacia el museo del siglo XXI, sin renunciar a la gran herencia y el conocimiento que nos proporcionan unas colecciones únicas que abarcan desde el siglo v a. C. hasta principios del siglo XX.

Extender la colección: un museo sin fronteras

El Museo del Prado ha experimentado en los últimos años una gran proyección tanto dentro del territorio español como más allá de nuestras fronteras. El programa denominado «Prado extendido» ha tenido por objetivo aumentar la relevancia de los fondos del museo depositados fuera de su sede mediante la revisión de los criterios que los impulsaron y el desarrollo de un conjunto de iniciativas de colaboración que han permitido trabajar estrechamente con las instituciones depositarias. A este programa han venido a sumarse otros que han recorrido toda la geografía española como «El arte que conecta» y «El Prado en las calles», este último implementado también en el ámbito internacional. Múltiples han sido también las actuaciones del museo en diferentes partes del mundo, en países como China, Japón o Australia, entre otros, donde se han llevado a cabo exposiciones y acciones de diverso tipo.

Proyección desde el Museo: la voluntad de comunicar

Un museo como el Prado puede ser definido como una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe su patrimonio tangible e intangible. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Operan y comunican de manera ética y profesional, con la participación de las comunidades, ofreciendo experiencias variadas para la educación, disfrute, reflexión e intercambio de conocimientos. Ahora bien, si algo ha evolucionado en los últimos veinticinco años dentro de las paredes del Museo del Prado, ha sido su potencia comunicadora, que ha convertido al museo, desde el punto de vista de esta competencia, en una auténtica fábrica de contenidos, capaz de generar por los canales más variados iniciativas que ayudan a articular nuestra identidad única y que hacen que esta sea percibida por todos los públicos.

Obras

1
Maqueta urbana del Campus del Museo Nacional del Prado

Realizada a escala 1/250 con maderas varias (arce duro americano, nogal español y peral europeo) ensambladas y acabadas artesanalmente a partir de diseño y fabricación digital de EXarchitects, 2026

2
Busto de mujer

Pablo Picasso

Óleo sobre lienzo

1943

Depósito en proceso de donación de American Friends of the Prado Museum, gracias a la generosidad de Aramont Art Collection

91
Stultifera nauis (La nave de los necios)

Sebastian Brant 

Basilea, Johann Bergmann von Olpe, 1498 (3.ª ed.)

Adquirido por el Estado y adscrito al Museo Nacional del Prado, 2024

92
Historiarum Veteris Testamenti icones ad viuum expressae

Hans Holbein el Joven 

Lyon, Melchior y Gaspar Trechsel, 1538 (1.ª ed.) 

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos propios, 2024

93
De architectura libri dece

Marco Vitruvio Polión

Como, Gottardo da Ponte

1521

Adscripción-donación de José María Cervelló, 2003

94
Traitté de la peinture de Leonard de Vinci

Leonardo da Vinci

París, Jacques Langlois

1651

Adscripción-donación de José María Cervelló, 2003

95
Principios para estudiar el nobilissimo, y real arte de la pintura: con todo, y partes del cuerpo humano...

José García Hidalgo 

Valencia, s. n.

Después de 1700

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos propios, 2006

96
España negra

Darío de Regoyos y Émile Verhaeren

Barcelona, Pedro Ortega

1899

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos propios, 2024

97
Carta de Mariano Fortuny a Ricardo Madrazo desde Granada por la que le da instrucciones para que se documente para una obra

6 de enero de 1872

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos propios, 2006

98
Ausstellung der meisterwerke des Prado-Museums

Ginebra, Roto-Sadag

1939

Adquirido por el Museo Nacional del Prado con fondos propios, 2020

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