Boceto para La muerte de Lucrecia
1866 - 1867. Óleo sobre lienzo, 37,5 x 46,5 cmSala C
Esta pintura es de gran importancia en la elaboración de la que habría de ser la obra maestra final del pintor, La muerte de Lucrecia (1871), cuadro conservado por el Museo del Prado (P4613), y permite conocer mejor la complejidad de su proceso creativo, a partir de los años 1866-1867, en que puede fecharse el boceto. Es un primer pensamiento para la obra, en relación con uno de los dibujos que conserva el Prado (D5109). En ambas composiciones, a diferencia de lo que ocurre en el cuadro final, Lucrecia aparece muerta en el suelo, con su esposo Colatino a su lado y varios personajes en pie, entre los que destaca Bruto, a la derecha; los otros pueden ser Lucrecio, su padre, y Valerio, que aparecen en la composición definitiva.
La pintura está resuelta en grandes manchas sobre las que un trazo espontáneo y expresivo define las figuras. El espacio está indicado a través de la disposición relativa de los personajes, la solería y la silla del primer término a la izquierda. Al fondo aparece un interior romano con un zócalo y recuadros de pintura en el muro, al modo pompeyano. En la parte superior izquierda aparece la estatua en bronce que en el cuadro definitivo figura en la parte central.
Se trata del único boceto al óleo conocido de esta obra, aunque en el comercio, y en distintas colecciones, hayan aflorado otros pretendidos bocetos que, en realidad, son copias o interpretaciones de otros artistas (una de ellas, P4617, depositado en 1937 por la Junta de Incautación en el propio Museo del Prado), cuyo elevado número es explicable por la gran influencia que ejerció el cuadro en muchos de los pintores españoles de historia y aun de pintura social posteriores a él.
Este boceto viene a completar del mejor modo las obras conservadas por el Prado en relación con la pintura definitiva del artista, entre ellas el modellino de la composición final (D5299) y los dibujos preparatorios que conserva (D5108, D5109, D5101). Permite además una perfecta comprensión de un aspecto capital del pintor, estrechamente relacionado con las características en las que más sobresalió: la invención compositiva, el equilibrio de las masas de color y el estudio de la luz, visibles perfectamente en la pintura (Barón, Javier, en Memoria de actividades 2022, Museo Nacional del Prado).