Luis I, príncipe de Asturias
1717. Óleo sobre lienzo, 62,5 x 46,8 cmSala C
La producción de Houasse en España abarca géneros diversos: pintura religiosa, retratos, sus deliciosas escenas de género, las vistas de sitios reales y, ocasionalmente, mitologías. Mientras que sus escenas de género y las vistas de sitios reales han merecido el aplauso mayoritario de los especialistas que las han estudiado, la misma crítica no ha sido tan complaciente con sus retratos, en los que se ha criticado su sesgo retardatario, anclado en el siglo anterior. A pesar de ello, una de las primeras noticias históricas conocidas sobre este pintor en España es el encargo del “retrato del Rey y 50 copias que se necesitan para […], todos y cuantos oficiales franceses que sean señalado con gran celo en el sitio de Barcelona”, cuyo número y destino muestra que la exigencia de calidad no constituía una prioridad. La sospecha de que no llegara finalmente a pintar al rey y que sus escasos retratos de la familia real correspondan a la etapa inicial de su presencia en Madrid, permite afirmar que esta actividad no satisfizo las expectativas de la corte. La razón de ello podría ser, como se ha comentado, que su mirada estaba puesta en los modos del siglo anterior, o por la sospecha de que este artista tuvo ciertas dificultades para conseguir que sus imágenes pintadas reflejaran el aspecto de la persona retratada.
En este retrato Houasse presenta al príncipe en 1717, de cuerpo entero, vistiendo el hábito de novicio de la orden del Espíritu Santo, con larga peluca y portando en su mano derecha un sombrero emplumado y los guantes en la izquierda. El pintor lo muestra en un interior palaciego, con un aspecto frágil, aniñado y rostro inexpresivo. Su breve reinado alcanzó solo siete meses, desde el 9 de febrero de 1724 hasta el 31 de agosto de ese año, circunstancia que provocó el regreso al trono de su padre, Felipe V, en el que se mantuvo hasta su muerte en 1746.
El retrato del Museo del Prado es un óleo sobre lienzo, forrado, con bastidor con cuñas no original y marco francés también posterior. Presenta una factura excelente y es el boceto de presentación para el retrato, del mismo personaje y de mayor tamaño, que también posee el Museo (P002387). Muestra una técnica apurada y preciosista, con especial insistencia en la reproducción de los distintos tonos de plata que presenta su vistoso atuendo. Luis acapara toda la atención, con su mirada dirigida directamente al espectador. El resto, acompaña con discreción al personaje real: la cortina de la derecha, el taburete en el que descansa, el despiece colorido de la solería o el fondo en sombra, que apenas permite entrever su arquitectura. Se sabe que la estancia de Houasse en España tuvo etapas muy difíciles, sobre todo en sus primeros momentos, como consecuencia de la falta de interés por contratar sus servicios. En este sentido, resulta interesante recordar que fue necesario ir a buscarlo a Guadalajara, donde se encontraba de camino de vuelta a Francia, desalentado por la falta de respuesta de la corte madrileña a la petición de una oportunidad para mostrar su talento. No resulta extraño que en fecha tan temprana como 1717 quisiera agradar a la corte madrileña a través de un boceto del Príncipe de Asturias, cuya factura primorosa pudiera convencer de sus habilidades artísticas.
Úbeda de los Cobos, Andrés, 'Michel-Ange Houasse. Retrato de Luis I, príncipe de Asturias'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2024, Madrid, Ministerio de Cultura, 2025, p.29-31