Vistas del Museo del Prado durante la Guerra Civil (1939), de Virgilio Muro

Virgilio Muro (1891–1967), Vistas del Museo del Prado durante la Guerra Civil, 1939, Gelatinobromuro de plata, 9 negativos de cristal, 89 x 119 x 1 mm [cada uno], Cat. hf–838 a hf–846

En el verano de 2003, el Museo Nacional del Prado y el Instituto del Patrimonio Histórico Español (IPHE), iniciaron con la exposición Arte Protegido. Memoria de la Junta del Tesoro artístico durante la Guerra Civil, la recuperación en imágenes de la labor de protección y salvamento del tesoro artístico realizada por el Gobierno de la República durante la Guerra Civil.

Tanto el Museo como el IPHE recibieron con motivo de la muestra donaciones documentales de extraordinario valor, que han enriquecido el fondo de archivo existente sobre la Guerra Civil y el patrimonio en estas instituciones. En esta ocasión se trata de la adquisición de nueve placas de vidrio que muestran el estado de algunas salas del Museo del Prado entre 1937 y 1939. Se incorporan al fondo de fotografía histórica que tutela el Gabinete de Dibujos y Estampas del Museo, entre cuyas responsabilidades se encuentra la de recuperar todo documento gráfico de interés, relacionado con el Museo y sus colecciones.

Las nueve placas están fechadas en abril de 1939, según inscripción manuscrita en el borde de la placa, en la que figura también “V[irgilio]. Muro”. A través de información del archivo de ABC, se sabe que Muro (Escalona de Alberche, Toledo, 1891–Madrid, 1967) ingresó en Prensa Española en septiembre de 1909, tras cursar estudios de pintura en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ocupó diversos cargos en ABC, entre ellos los de retocador y dibujante, redactor gráfico, fotógrafo y Jefe de Confección de Blanco y Negro. Su nombre puede citarse junto al de reporteros gráficos que han comenzado a ser recuperados en los últimos años por los estudiosos de la fotografía, y entre los que en ocasiones, no es fácil distinguir su obra: Campúa, López Videa, J.L. Pérez Rojas, Verdugo Landi, etc. El 28 de abril de 1939, Muro realiza un reportaje en las salas vacías del Museo y fotografía la visita del Ministro de Educación Nacional, Pedro Sainz Rodríguez; el Obispo de Madrid–Alcalá, Leopoldo Eijo Garay y los Generales Saliquet y Espinosa de los Monteros, cuya referencia textual encontramos en el interior glosada por Agustín de Foxá. Pudieran ser estos los negativos que corresponden a esa visita. Si así fuera, el Museo apenas transformó su apariencia entre 1937 y 1939, al menos en la planta principal, aunque los cambios fueron numerosos en la vida diaria de la institución: sustitución de sus responsables, aumento notable de los depósitos de obras de arte y trabajos de restauración.

Las imágenes apenas difieren de las seis conservadas en el Archivo del Museo, realizadas para acompañar el informe que Francisco Javier Sánchez Cantón, Subdirector y miembro de la Oficina Internacional de Museos, remitió al Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, Wenceslao Roces, con el ruego de que las hiciera llegar a la Oficina, para la reunión que tendría lugar en París el 23 y 24 de noviembre de 1937, sobre protección del patrimonio histórico–artístico en tiempos de guerra, a la que finalmente no asistió.

En ellas se aprecian algunas de las medidas de protección adoptadas en los inicios del conflicto, y más específicamente desde el cierre definitivo del Museo el 30 de agosto de 1936. Sánchez Cantón las describe como obras de protección de “escasa entidad”, “poco complicadas”, siguiendo las indicaciones de la Oficina Internacional de los Museos para la protección de los bienes “in situ”, con la “esperanza de que el edificio no habría de sufrir un ataque directo destructor”. Se dirigen a reforzar las partes más débiles del edificio (cubiertas, vanos, huecos y zonas desprotegidas) y a preservar las obras de arte de la colección. En los primeros momentos fueron ejecutadas bajo la dirección del Arquitecto Conservador Pedro Muguruza, y desde finales de octubre de 1936, por el Arquitecto Jefe de las Brigadas de Socorro para bombardeos en la zona centro, José Lino Vaamonde, que le sucede en el cargo ante la marcha de Muguruza y la creciente preocupación del Gobierno por los bombardeos sistemáticos a la población civil y el carácter destructor del nuevo material bélico

La Galería Central del Museo, en la que se exponía la colección de pintura española desde el Gótico a la segunda mitad del siglo XVII antes del cierre, y las salas de Velázquez, incluyendo la de Las meninas; El Greco; los “venecianos” y Goya, se encuentran desiertas. El traslado de las obras a los locales considerados más adecuados por condiciones de aireación y seguridad, se había iniciado en la misma tarde del día de cierre, atendiendo a la importancia y localización de las obras para aumentar la rapidez en los desplazamientos. A finales del mes de octubre, quedaban algunas obras de carácter menor en lugares resguardados, los marcas de las pinturas en las paredes del edificio y algunos marcos colgados que, por su tamaño, no habían podido trasladarse. Las esculturas se habían bajado de sus pedestales y las mesas de piedras duras se habían cubierto con sacos rellenos de tierra y acolchados de viruta o almohadillado tal y como muestra la fotografía. Al fondo se observan los dos emperadores en el lugar en el que aún hoy permanecen.

Los pequeños montículos de arena y palas distribuidos en hilera eran un recurso habitual para sofocar la combustión de las bombas incendiarias empleadas en la contienda, y se adivinan en los pasos de la Sala de Velázquez a las crujías contiguas, los cortafuegos instalados para evitar la propagación de incendios entre los diferentes sectores del edificio. La revisión de extintores, el refuerzo y adiestramiento del personal de vigilancia y mantenimiento, así como la instalación de un puesto de bomberos en el Museo completaban las medidas adoptadas para la protección del edificio y las obras.

Con la marcha del Gobierno a Valencia en los primeros días del mes de noviembre de 1936, la falta de locales que ofrecieran buenas condiciones de clima y seguridad para depositar las obras, y el peligro constante de los bombardeos sobre Madrid, el Gobierno de la República toma una decisión sin precedentes: la evacuación de las obras más importantes del patrimonio artístico español. El Museo vive su época más difícil hasta el definitivo regreso de las obras el 9 de septiembre de 1939. Las obras comenzaron a regresar a España, si bien, ciento cincuenta y dos de sus pinturas participaron en la exposición Obras Maestras del Museo del Prado en el Musées d’Art et d’Histoire de Ginebra entre junio y agosto de 1939.

El Museo inicia los trabajos de preparación para su apertura desde el mes de abril, y abre sus puertas el 7 de julio de 1939, con las obras que habían regresado de Ginebra el 14 de mayo y de Cartagena, el 30. Junto a ellas, se expusieron algunas de las recibidas en depósito durante la guerra procedentes de particulares y de instituciones públicas y privadas depositadas en su mayoría por la Junta del Tesoro Artístico de Madrid. — Judith Ara

Procedencia

Colección particular; portal de subastas online www.todocoleccion.net, noviembre 2010.

Bibliografía

J. Ara, “Virgilio Muro. Vistas del Museo del Prado durante la Guerra Civil”, ficha de catálogo en J. M. Matilla (ed.), No solo Goya. Adquisiciones para el Departamento de Dibujos y Estampas [1997–2010], Madrid: Museo Nacional del Prado, 2011, cats. 92–93.

Adquirido por el Museo.

 
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