Autorretrato con fondo de Vuelta del trabajo
1905. Óleo sobre lienzo, 60,5 x 80,5 cmNo expuesto
La obra corresponde al primer periodo de la madurez artística del pintor, tras haber disfrutado la pensión en la Academia de España en Roma entre 1900 y 1904. Como otros artistas europeos de su generación, Benedito hizo viajes a Flandes, Bretaña y los Países Bajos en busca de nuevos motivos para su pintura. Particularmente importante fue su estancia en Bélgica, sobre todo en Brujas, donde pintó una de sus mejores obras, Vuelta del trabajo (Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias), que aparece al fondo, invertida, lo que denota la utilización de un espejo.
Como era habitual en sus óleos de esta época, el artista utilizó un lienzo de grano muy grueso, pinceladas amplias y una gama alta y saturada de color, la misma que empleó en el cuadro que figura en segundo término y que ocupa gran parte de la superficie de la obra. El contraste de los complementarios azul y naranja da una exaltación cromática al fondo atenuada por el dominio de los tonos oscuros en el primer término. El autorretrato puede fecharse hacia el principio de la primavera de 1905, pues poco después el artista envió el cuadro que representó en el caballete, como si estuviera recién terminado, pero ya con los listones de remate, a la Sexta Bienal de Venecia, a la que fue la única pintura que presentó; posteriormente enviaría esa misma obra al Salón de París del año siguiente.
Tres años antes Benedito se había pintado con barba, y sombrero e indumentaria oscuros y, en 1910, volvió a representarse en Madrid, esta vez con bigote y sombrero flexible (las dos obras en Madrid, Fundación Benedito). Entre ambos retratos, el primero realizado en Roma durante su etapa de pensionado, y el segundo en Madrid, cuando ya había triunfado, este de 1905 denota, a sus treinta años, la conciencia de su valía, acreditada oficialmente por la primera medalla obtenida en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año anterior, y su deseo de aparecer como un pintor ya situado, según demuestra el cuidado en su indumentaria. También revela una complejidad espacial a través de la presencia del cuadro visto por el reverso apoyado en el caballete. Este último le interesó especialmente como asunto según puede verse en algunos dibujos de uno de los cuadernos, posiblemente algo posterior, propiedad del Museo (D10123), en el que también se hace alusión a indumentarias.
Barón, Javier, 'Manuel Benedito Vives. Autorretrato con fondo de 'Vuelta del trabajo". Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2024, Madrid, Ministerio de Cultura, 2025, p.18-20