Estuche para vaso desaparecido con emperadores, Virtudes y la Fama
1690 - 1711. Cuero, Tela, Madera.Sala 079B
Estuche de desarrollo vertical con cuerpo central esférico, remate y pie cilíndricos de dos niveles, con el revestimiento de piel vinosa habitual en toda la serie, colocado con muchas arrugas sobre la superficie. Como resultado, la impresión dorada de las armas del Delfín está borrosa: un sembrado de lises y delfines medianos complementados con borduras dobles de ovas y pirámides de puntos. Contuvo uno de los dos vasos en forma de copa, robados en 1918, que estaban decorados con altorrelieves de emperadores romanos, las virtudes como unas figurillas blancas y en lo alto, una bola de ágata sobre la que se asentaba la figura de la Fama, en forma de mujer alada que hacía sonar una trompeta. Se conocen gracias a la fotografía HF835/006, realizada antes del robo.
La importancia de los estuches es grande para el estudio de las alhajas, dado que aportan datos volumétricos, estilísticos y cronológicos que ayudan a la correcta identificación de cada objeto, incluyendo su posible procedencia, común o no, a otros ejemplares. Gracias a ello, puede relacionarse claramente un conjunto de estuches con los objetos que contuvieron. Esta circunstancia dota de especial interés al conjunto de estuches, convirtiéndolos en, quizás, el más importante grupo de todos cuanto se conocen, pues muy pocos se conservan. El conjunto ha permanecido prácticamente inédito hasta 1991, pese a su importancia decisiva para el conocimiento de la guarnicionería europea de los siglos XVI y XVII.
Estos estuches llegaron a España con las alhajas que Felipe V heredó tras la muerte de su padre Luis de Borbón (el Delfín de Francia). Tiempo después, en 1776, Carlos III cedió el conjunto de vasos, incluidos sus estuches, al Real Gabinete de Historia Natural, donde permanecieron hasta la salida de las alhajas hacia París, dejando atrás los estuches. Cuando éstas se recuperaron, muchos de los estuches posiblemente ya no se pudieron utilizar como contenedores, al volver las alhajas mutiladas o reconstruidas indebidamente. Los estuches se concebían de un modo práctico, con la forma del vaso contenido. Parte de los estuches que se conservan son aquellos que originariamente tuvieron los vasos al ser fabricados; otros fueron encargados por sus sucesivos poseedores, a veces personalizados con símbolos relacionados con el propietario, como sucede con la serie de los estuches rojos decorados con flores de lis y delfines. La existencia o no de estos estuches protectores determinaba en muchas ocasiones la longevidad de los vasos que contenían. Algunos de estos estuches pueden agruparse según sus características, aunque, por lo general, sus almas son de madera, y tienen un forro interior de textil o piel, a veces acolchado con vellón de lana, mientras que al exterior presentan un acabado en telas de lujo o finas pieles decoradas, bien en seco o bien en dorado. Los estuches de la serie de lises y delfines están realizados en tafilete rojo vino, se adornan a la manera de las encuadernaciones, con hierros alternados de flores de lis y de delfines, con los planos volumétricos perfilados por cenefas realizadas pasando una ruedecilla con los motivos grabados. Estas piezas están decoradas con lises y delfines, que son elementos heráldicos que forman parte de las armas del Gran Delfín de Francia, D. Luis, padre de Felipe V de España Están marcados frecuentemente por un gallo entre las letras F L, a veces rodeado por un cordón franciscano.
Arbeteta Mira, Letizia, El tesoro del Delfín: alhajas de Felipe V recibidas por herencia de su padre Luis, Gran Delfín de Francia, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2001, p.85-89;298