Taza de ágata con ramos de oro y rubíes
1580 - 1620. Ágata, Rubí, Oro.Sala 079B
Vaso compuesto por una pieza de ágata blanquecina y guarniciones de oro. Cubre la superficie, a modo de retícula, un diseño de tallos vegetales enroscados con pequeñas hojas y florecillas en las que se engastan cabujones de rubíes, todo ello realizado con la técnica de aplicación del oro denominada kundan. El pie, bajo, tiene acanaladuras realizadas probablemente para encajar la guarnición, en este caso de filigrana sobre plancha, dispuesta en dos hileras enriquecidas por cabujones de rubíes. Ha perdido un fragmento en el borde, que faltaba ya hacia 1815, tal como señalan las notas de la Embajada española en París. Se conservan numerosas piezas con una ornamentación similar, entre las que destacan tres en la colección Al-Sabah del Museo Nacional de Kuwait, y en el Museo Victoria y Alberto de Londres.
El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrió en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.