Enciclopedia online

Colección de don Felipe de Guevara. Don Felipe de Guevara, nacido en Bruselas, fue hijo de don Diego de Guevara, clavero de la orden de Calatrava y mayordomo mayor de Felipe el Hermoso. Don Felipe fue protegido por Carlos V, al que acompañó en su coronación en Bolonia y en la expedición a Túnez. Fue su gentilhombre de boca y comendador de la orden de Santiago. Se casó con doña Beatriz de Haro, construyó su palacio en Madrid, frente a la Armería Real, murió en junio de 1563, y recibió sepultura en su capilla en San Jerónimo el Real. Además de su labor pública fue un completo humanista, coleccionista de numismática y autor de un tratado, hoy perdido, sobre las monedas romanas. Fue filólogo, arqueólogo, autor de epitafios e inscripciones y protector del geógrafo Esquivel y del arqueólogo Morales. Mantuvo contactos con el foco toledano y la Universidad de Alcalá. Fue aficionado al dibujo y a la pintura. En sus últimos años, hacia 1560, escribió sus Comentarios de la pintura, inéditos hasta su publicación por Ponz en 1788. Esta obra trata de los distintos tipos de pintura y resume su historia entre griegos y romanos, con algunos comentarios sobre el arte de su tiempo. Heredó una colección de pintura flamenca de su padre, que quizá amplió. En sus Comentarios cita dos retratos de don Diego: uno de Roger van der Weyden, hoy perdido o no identificado, y otro de Michel ­Sittow que estuvo en la colección del infante don Sebastián Gabriel de Borbón y que posteriormente pasó a la National Gallery of Art de Washington. Consta como de su propiedad el retrato del Matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck, que fue de Margarita de Austria desde 1524 y estuvo en la colección real hasta la Guerra de la Independencia, llegando a la National Gallery de Londres en 1842. También se cita un lienzo con la Figura de Dios Padre y un coro de ángeles, no identificado. Se sabe que escribió unas inscripciones para ponerlas como «narración de la historia verdadera» en dos pinturas de Patinir, al que también cita en sus Comentarios. Eran un «paisaje» y una «tormenta de la mar». Este último podría ser El paso de la laguna Estigia (Prado) y aquél alguno de los tres paisajes con la ­Virgen, con san Jerónimo o con san Antonio (Prado, P1611, P1614 y P1615). Digna de destacar es su relación con El Bosco, del que fue su primer crítico, y al que dedica varias páginas de sus Comentarios. Considera que sigue el género pictórico de Antífilo, llamado «grillo», le defiende diciendo que busca «talles de hombres donosos y de raras composturas» y que cuando pinta «extrañas efigies de cosas [...] fue tratando del infierno [o] purgatorio». Añade que fue «observantísimo del decoro [y que] había guardado los límites de naturaleza cuidadosísimamente». Nos avisa sobre sus imitadores en Flandes, que a la vista de su éxito pintaban «monstruos y desvariadas imaginaciones, dándose a entender que en esto solo consistía la imitación del Bosco». Especialmente se refiere a «uno [¿Bruegel?] que fue su discípulo [e] inscribió en sus pinturas el nombre de Bosch y no el suyo». Sus pinturas son «muy de estimar y el que las tiene debe tenerlas en mucho porque en las invenciones y moralidades fue rastreando tras su maestro y en la labor fue mas diligente y paciente que Bosco, no apartándose del aire y galanía y del colorir de su maestro». Tras ello sigue «ejemplo de este género de pintura es una mesa que V.M. tiene, en la cual en circulo están pintados los siete pecados mortales, [hoy en el Prado] mostrados en figuras y ejemplos y aunque toda la pintura en si sea maravillosa, el cuadro de la envidia a mi juicio es tan raro e ingenioso [...] que puede competir con Aristides, inventor de estas pinturas que los Griegos llamaron Ethice [...] pinturas que muestran las costumbres y afectos de los ánimos de los hombres». Esto supone que considera del discípulo la mesa citada. Por último hay que mencionar que el 16 de enero de 1570, su viuda, doña Beatriz de Haro, y su hijo don Ladrón, vendieron a Felipe II sus «casas principales y otras, sus accesorios y pinturas y libros que eran de su mayorazgo». En el documento consta «El Carro de Heno de Jerónimo Bosco, de su propia mano [en el Prado con copia en El Escorial], tabla de vara y dos tercias de alto con dos puertas, que abierto todo el, tiene de ancho tres varas». Además figuran seis lienzos: «Dos ciegos, que guía el uno al otro y detrás una mujer ciega; Una danza a modo de Flandes; Unos ciegos andan a caza de un puerco jabalí; Una bruja y otro lienzo cuadrado donde se cura de la locura». Salvo de este último, de todos los demás constan sus medidas. Todos se perdieron ­probablemente en el incendio del ­Alcázar de 1734, salvo la Danza flamenca, que vieron Ponz y Ceán, aunque luego también desapareció. El de «la locura», si es lienzo, no puede ser el del Prado, que es tabla.

José María Cervelló

Bibliografía

  • Allende-Salazar, Juan, «Don Felipe de Guevara coleccionista y escritor de arte del siglo XVI», Archivo Español de Arte y Arqueología, I, Madrid, 1925, pp. 184-192.
  • Collantes Terán, José Miguel, «Felipe de Guevara humanista: ostentador de sobrados títulos para ocupar un lugar de privilegio en la cultura hispana del siglo XVI», Anales de Historia del Arte, Madrid, 2000, pp. 55-70.
  • Viñaza, Conde de la, Adiciones al diccionario histórico de los más ilustres profesores de las ­Bellas Artes en España de don Juan Agustín Ceán Bermúdez, [1889-1894], Valencia, Librerías París-Valencia, 1992, t. II, pp. 76-77.
 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados