Enciclopedia online

Emperador Carlos v y el Furor, El [Leone y Pompeo Leoni]
1551-1553, bronce, 251 x 143 x 130 cm, firmado y fechado: «1564/ LEO. P. POMP. F. ARET. F.», inscripción: «CAESARIS VIRTVTE DOMITVS FVROR» [E273].
Esta escultura alegórica de Car­los V formaba parte de un múltiple encargo realizado por el emperador al escultor milanés Leone Leoni en 1549. El conjunto incluía otros retratos del monarca: uno de cuerpo entero en mármol, dos bustos, uno en bronce y el otro en mármol, así como un gran relieve de este último material, formando pareja con uno de su esposa Isabel de Portugal. Completaban la serie, que se conserva íntegra en el Museo del Prado, dos estatuas de tamaño natural de la emperatriz, una en bronce y la otra, idéntica, en mármol. En 1550 Leone Leoni había creado el modelo de lo que sería este grupo escultórico, según se desprende de la correspondencia mantenida con uno de sus principales mentores, el cardenal Granvela: «La figura del emperador tiene debajo la estatua del Furor y no una provincia u otra victoria, apareciendo la primera digna y grave y con aspecto magnánimo, frente a la segunda, de apariencia tan horrible, que casi da miedo a quien la mira». Además, Leone insistía en la diferenciación de los dos personajes, afirmando que el tratamien­to de los músculos se haría según el carácter de dureza de la figura y continuaba describiendo la colo­cación del grupo en una base pequeña, de tal manera que la visión de una de las figuras no entorpeciera nunca la de la otra, desde ninguno de los cuatro puntos de vista que debía tener una escultura. Por último, justificaba los trofeos y armas de la base, citando el siguiente verso de la Eneida, que utilizó como fuente de inspiración: «Saeva sedens super ­arma», el momento en que Eneas pacificó el Lacio encerrando al Furor en el templo de Jano y declarando la paz. Un año más tarde, en 1551, el escultor volvió a escribir a Granvela para que interviniera ante el emperador con el fin de que éste aceptara su nuevo capriccio: que la estatua de su majestad se armara y desarmara. En 1556 la escultura, junto con los otros retratos, fue trasladada desde el taller de Milán a Flandes, para ser presentada ante el emperador y, desde allí, por mar, enviada a España. Sin embargo, tendrían que pasar algunos años, hasta 1564, para que se diera por terminada, y permaneció en el ­taller de Pompeo Leoni en Madrid hasta después de su muerte, en 1608, momento en el que Felipe III ordenó su traslado a las bóvedas del Alcázar. Poco después, en 1620, pasó al jardín del palacio de Aranjuez. Algo más tarde, en 1634, ­decoró los jar­dines del Buen Retiro y, desde allí, se llevó, a fines del siglo XVIII, al Palacio de Buenavista, entonces residencia de ­Godoy. En 1811, gracias a un decreto de José I, la estatua pasó a ser propiedad del pueblo y se colocó sobre una fuente en la plaza de Santa Ana. En 1825 volvió al Buen Retiro hasta su definitiva ubicación en el Museo del Prado. Desde el punto de vista iconográfico, el artista pretendió plasmar la grandeza y dignidad del emperador, aludiendo al conjunto de sus victorias y a su vida como pacificador. Para ello, partiendo de los retratos que ya había realizado para medallas, ideó una figura desnuda, ­como un héroe griego, a la que cubrió con una armadura romana realizada con un gran detallismo y compuesta por un peto y espaldar que se pueden desmontar. Las hombreras están formadas por cabezas de león, lleva además una banda cruzada a su derecha y, colgado del cuello, el collar de la orden del Toisón de Oro, que aparece en todos los retratos del emperador. También puede advertirse una ­referencia a la guerra en la figura en relieve de Marte, situada sobre la hombrera derecha, y en un pequeño ­tritón que sobresale bajo el ristre. Con la mano derecha sujeta una gran lanza y con la izquierda un alfanje, cuya empuñadura tiene forma de cabeza de águila. El Furor está representado por una figura barbada, desnuda, con una tea encendida en la mano derecha, que se retuerce a sus pies, encolerizado, atado con cadenas. La base está llena de objetos alusivos. Entre el conjunto de armas hay un morrión, una coraza, un escudo y una empuñadura de espada con cabeza de águila, además de otros atributos guerreros, un tridente, una trompeta, una maza, un carcaj y un haz de ­líctor romano con el hacha. ­Leone Leoni no solo se inspiró en las estatuas antiguas para desarrollar su idea, estudió también los trabajos de los más famosos escultores de su tiempo, Donatello y Miguel Ángel, y de otros artistas que se ha­bían enfrentado a un reto similar, la creación de una figura dominando a otra. Se instruyó leyendo los textos clásicos, como hacían todos los escultores del renacimiento, y creó así un grupo alegórico de gran originalidad. Para los detalles utilizó las mismas fuentes a las que ya estaba acostumbrado como fundidor de medallas, las alego­rías difundidas en dibujos y grabados.

Rosario Coppel Aréizaga

Bibliografía

  • Carolus, cat. exp., Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000.
  • Coppel Aréizaga, Rosario, Catálogo de la escultura de época moderna. Museo del Prado. Siglos xvi-xviii, Madrid, Museo del Prado, y Santander, Fundación Marcelino Botín, 1998, n.º 10.
  • Felipe II. Un monarca y su época. Un príncipe del renacimiento, cat. exp., Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998.
  • Los Leoni (1509-1608). Escultores del renacimiento italiano al servicio de la corte de España, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1994.
  • Plon, Eugène, Les maîtres italiens au service de la maison d'Autriche. Leone Leoni, sculpteur de Charles V et Pompeo Leoni, sculpteur de ­Philippe II, París, Nourrit et cie., 1887.
El emperador Carlos V y el furor[Leoni]
Lupa
El emperador Carlos V y el furor[Leoni]
 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados