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Gisbert Pérez, Antonio (Alcoy, Alicante, 1834-París, 1902). Pintor español. Director del Museo del Prado de 1868 a 1873. Su perfil artístico presenta dos fases bien diferenciadas. La primera pertenece a su etapa madrileña y como pensionado en Roma; la segunda -incluido el famoso cuadro Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (Prado)- corresponde a la época de París, la más larga, por otro lado. Gisbert surge al mundo de la pintura en el momento inicial de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, cuando se valoran los grandes formatos y los argumentos historicistas, legendarios o de contenido literario. Gisbert no se sustrae a este compromiso, entre otras razones porque tiene verdadera necesidad de lograr el triunfo y el apoyo de la crítica e incluso de la política. Baste recordar que en el corto periodo de seis años -cuatro convocatorias del certamen nacional- el pintor alcoyano logra tres medallas de oro casi consecutivas: 1858, Últimos momentos del príncipe don Carlos, remitido desde Italia; 1860, Ejecución de los comuneros de Castilla (Congreso de los Diputados), que a poco de ser premiado y conocido se entiende -y Olózoga así viene a proclamarlo- como un grito de rebeldía por la defensa de las libertades; 1864, Desembarque de los puritanos en América del Norte, otro argumento claramente reivindicativo. Se trata de una pintura ajustada, perfectamente dibujados los personajes y puestos en escena los temas con habilidad compositiva, tal y como hacían los otros artistas que buscaban el aplauso y la medalla. A estos cuadros hay que añadir, entre otros, Doña María de Molina presentando a su hijo a las Cortes de Valladolid (Congreso de los Diputados), Salida de Cristóbal Colón del puerto de Palos, Amadeo de Saboya ante el cadáver del general Prim, y el ya citado referente a Torrijos y sus compañeros fusilados. Es decir, la historia con toda clase de licencias o enfoques personales que el pintor quiera y los textos de Modesto Lafuente que proporcionan argumentos a los pintores españoles de la segunda mitad del siglo XIX. A estas alturas de la investigación en torno al pintor Antonio Gisbert hay que convenir en que su llegada al Museo del Prado como director, fue facilitada por el momento político que vivía España. Resulta básico el que el duque de Aosta -futuro Amadeo I- y Gisbert coincidieran en Suez, en ocasión de la inauguración del istmo, porque la amistad entre el pintor y la Corona va a ser importante. Gisbert acude a Cartagena a recibir al monarca y pintará dos retratos en traje de gala (Consejo de Estado y Universidad Complutense), convirtiéndose poco menos que en pintor áulico. Isabel II en 1868 ha sido destronada. Intervienen en ello Serrano, Topete y Prim -amigos de Gisbert-, y el autor de Ejecución de los comuneros de Castilla es propuesto como director del Museo Nacional de Pintura y Escultura. El documento es claro y su contenido explícito: «Por acuerdo del consejo, y en atención á las circunstancias que en V. concurren, ha sido V. nombrado Director del Museo de Pintura y Escultura de propiedad del Patrimonio que fue de la Corona […]», fechándose este escrito el 19 de noviembre de 1868. Dos días después, Gisbert toma posesión del cargo. Y al edificio de Villanueva se traslada Gisbert, soltero, tanto para vivir y cumplir con su cometido, como para establecer su obrador-estudio. En calidad de director viaja a Egipto, del mismo modo que como tal formará parte de la comisión directiva del Museo de Tapices de El Escorial, juntamente con Emilio Castelar, Juan Eugenio Hartzenbusch y Gregorio Cruzada Villaamil. En el periodo en que el pintor de Alcoy es director del Prado -extinto el Real Patrimonio, con reversión al Estado de los bienes que lo consti­tuían- es cuando realiza su cuadro Don Quijote en casa de los duques, que llega a presentar a la Exposición Nacional de 1871, juntamente con tres retratos que vienen a explicar el grado de amistad con las personas retratadas y sus familias: Excma. duquesa de la Torre, El duque de la Torre y Excma. Sra. duquesa de Prim. Con Gisbert actúa de subdirector el escultor José Gragera y ambos son quienes reorganizan algunas salas y ponen al alcance de todos los españoles aquellos tesoros que había disfrutado tan solo la realeza. El Museo es ahora público y la privacidad ha terminado. La política cultural de España también viene observando algunos cambios, tal es la comisión que se nombra para proponer al Gobierno las bases para refundir en uno solo los Museos Nacionales de Pintura y Escultura del Prado y de la Trinidad, «[…] designando los objetos que deben incorporarse al mismo, que siendo propiedad de la nación se hallen en poder de corporaciones o establecimientos oficiales ó particulares», como reza el decreto que aparece en La Gaceta de Madrid de 27 de noviembre de 1870. En esta comisión figuraban, entre otros, y bajo la presidencia de Manuel Silvela, Eduardo Fernández Pescador, Francisco Pi y Margall, Gisbert, por el Prado, y Cosme Algarra como director de la Trinidad, además de Carlos Luis Ribera. El 16 de julio de 1873 Antonio Gisbert deja la dirección del Museo del Prado y a continuación se domicilia en París. Allí su pintura, lejos de contagiarse de los movimientos emergentes en aquel momento, como el impresionismo, desarrolla un concepto más conservador y realiza una pintura galante, amable, anecdótica y sin compromiso social con una productividad verdaderamente importante: La tuna, Amor compartido, Escena galante, Las tres gracias, La pintora, El minué, El heredero, Los primeros pasos, El mal perdedor, El desliz, Galanteos, etc., constituyen un rico muestrario de la estética gisbertina en Francia. Es una pintura que de algún modo podemos calificar de «rococó», a veces de neoclasicista, de pequeños formatos a modo y manera del quaderetto italiano o el tableautin francés que realiza por entonces Meissonier. Ha aumentado el color, el brillo y la luz que se derrama sobre las damas ricamente vestidas, petimetres y caballeros de casaca y peluca empolvada, salones de baile cargados de tibores, columnas doradas, candelabros y cornucopias, espejos y esculturas de mármol. El Gisbert retratista será otra cosa, un Gisbert realista y vital: El rey Amadeo I, Dama de azul, Duquesa de Montpensier, El músico Carlos Corbí, etc.

Adrián Espí Valdés

Obras

  • Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, óleo sobre lienzo, 390 x 601 cm, firmado, 1888 [P4348].
  • El capitán general Francisco Serrano, I duque de la Torre, óleo sobre lienzo, 226 x 144 cm, firmado [P4349].
  • Doña Matilde Periche, óleo sobre lienzo, 225 x 155 cm, firmado, h. 1870 [P5529].
  • Liuva I, rey godo, óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm, firmado, h. 1855 (en dep. en el Alcázar de Segovia) [P6091].
  • Recesvinto, rey godo, óleo sobre lienzo, 220 x 145 cm [P7307].
  • Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, óleo sobre tabla, 47 x 71 cm [P7733].
  • Dibujo para el cuadro «Fusilamiento de Torrijos», lápiz sobre papel, 820 x 1330 mm [D6373].
  • Ejecución de los comuneros, litografía sobre papel, 370 x 490 mm, firmado [G954].

Bibliografía

  • Espí Valdés, Adrián, Vida y obra del pintor Gisbert. Un quehacer artístico de alcance internacional que abarcó toda la segunda mitad del siglo XIX, Valencia, Instituciò Alfons el Magnànim, 1971.
 
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