Enciclopedia online

Greco de Toledo, El [exposición 1982]
1 de abril-6 de junio.
Comisarios: José Manuel Pita Andrade y Alfonso E. Pérez Sánchez.
Obras: 65.
Catálogo: Jonathan Brown, «El Greco, el hombre y los mitos», pp. 15-33; Richard L. Kagan, «La Toledo del Greco», pp. 35-73; Jonathan Brown, «El Greco y Toledo», pp. 75-147; Alfonso E. Pérez Sánchez, «Las series dispersas del Greco», pp. 149-176.
Nacida de una iniciativa de Roger Mandle, director del Toledo Museum of Art, de Toledo (Ohio), que buscaba conmemorar el cincuentenario del hermanamiento de aquella ciudad con la Toledo española, El Greco de Toledo fue la primera exposición organizada por el Museo del Prado en colaboración con museos norteamericanos y la más representativa y selecta realizada hasta entonces de cuadros de El Greco. El catálogo registraba sesenta y seis obras: ocho del Museo del Prado, veintitrés pertenecientes a otros museos, instituciones eclesiásticas y colecciones particulares de España, diez procedentes de museos y colecciones de Europa y veinticinco de Norteamérica. No obstante, no se expusieron todas en las diversas sedes. La exposición más amplia fue la del Museo del Prado, ya que se mostraron en ella, fuera del catálogo, otros catorce cuadros del propio Museo que no viajarían después a Estados Unidos y entre los que cabe resaltar El caballero de la mano en el pecho y otros retratos, La Crucifixión y La Resurrección, procedentes del retablo del colegio de Doña María de Aragón, y La Adoración de los pastores, pintada por el artista para su propia sepultura. De la selección de obras hay que resaltar el magnífico, aunque reducido, grupo de cuadros del periodo italiano, la reunión de diversos grupos temáticos («La Anunciación», «La expulsión de los mercaderes», «La Magdalena penitente», «Las lágrimas de san Pedro»...), con obras fechadas desde 1570-1575 hasta 1600, que permitieron apreciar plenamente la evolución del pintor, la inclusión de muestras representativas de varios de los conjuntos más importantes encargados a El Greco en España y la presencia, por primera vez en España desde que fueron vendidas a comienzos del siglo, de algunas de las obras más conocidas del cretense: Laocoonte y sus hijos (National Gallery of Art, Washington), Vista de Toledo (Metropolitan Museum of Art, Nueva York), San Martín y el pobre y La Virgen y el Niño con santa Inés y santa Martina procedentes de la Capilla de San José (National Gallery of Art, Washington), La Sagrada Familia con la Magdalena (Cleveland Museum of Art) o Retrato de fray Hortensio Félix de Paravicino (Boston, Museum of Fine Arts). Hay que reseñar, sin embargo, que debido a los prejuicios de los historiadores norteamericanos que colaboraron en la organización de la muestra, quienes, siguiendo a Wethey, no aceptaban como obras de El Greco el Tríptico de Módena (Galleria Estense, Módena) ni otros cuadros pertenecientes al periodo cretense del pintor o a sus primeros años en Venecia, no se incluyeron en ella pinturas anteriores a 1570, con lo que se presentó un Greco esencialmente italiano y fue imposible apreciar la transformación del artista desde su época cretense y su asimilación del lenguaje renacentista. El objetivo científico de la exposición estribaba en una profunda revisión de algunas de las ideas tópicas que se habían ido arrastrando desde comienzos de siglo (la de El Greco «místico» o intérprete del «ser» español, la de su identificación con Toledo propiciada por el carácter «oriental» de ésta, etc.) para plantear la idea de un artista eminentemente intelectual, de formación e ideas exclusivamente italianas, intérprete de las ideas de la Contrarreforma y en cuya evolución los «recuerdos bizantinos» de su juventud no habrían jugado ningún papel. Según esta tesis -explayada en el catálogo en los artículos de Brown y Kagan-, los intereses de El Greco habrían sido de naturaleza intelectual y estética, no religiosa, y su decisión de permanecer en Toledo se habría debido a que se vio obligado a ello al fracasar en sus intentos de conseguir el mecenazgo real. Para Brown y Kagan, El Greco habría vivido en Toledo refugiado más que identificado con la ciudad, y habría logrado sus encargos principales gracias a la protección de un círculo reducido de eruditos y humanistas que debido a su formación intelectual estaban en disposición de comprender su pintura y los intereses intelectuales y estéticos sobre los que se fundaba. Este círculo de amigos habría sido representante de una religiosidad racionalista, alejada del misticismo y defensora de los presupuestos de la Contrarreforma. El Greco habría participado de sus intereses y de los de la Iglesia oficial, en cuanto que gran parte de sus imágenes constituyen una neta traducción de la ideología contrarreformista, pero en él los intereses estéticos habrían primado siempre sobre los religiosos. En conexión con esta exposición se celebró en Toledo otra, El Toledo del Greco, que tuvo como sedes la iglesia de San Pedro Mártir y el Hospital Tavera y de la que fue comisario Alfonso E. Pérez Sánchez. En ella se ofreció un panorama del arte toledano desde antes de la llegada de El Greco a la ciudad hasta después de su muerte, y se dieron a conocer dos nuevas obras del cretense: una Cabeza de Cristo, perteneciente al convento de las Descalzas Reales de Valladolid, y una Santa Faz del convento de las capuchinas de Toledo. Asimismo, se celebró en Toledo, del 2 al 4 de abril, en el Palacio de Fuensalida, un Simposio Internacional sobre El Greco en el que participaron veinte especialistas cuyas aportaciones fueron publicadas en 1984 por la National Gallery of Art de Washington bajo el título El Greco: Italy and Spain. Finalmente cabe consignar la celebración, en el Museo del Prado, de un ciclo de conferencias bajo el título «El Greco de Toledo». Uno de los grandes beneficios de la exposición estribó en la labor de limpieza y restauración de grandes obras que se desarrolló durante su preparación. En el taller del Museo se restauraron siete cuadros, entre ellos La Trinidad, La Anunciación, procedente del retablo del colegio de Doña María de Aragón, y La Sagrada Familia con santa Ana y san Juanito, del Museo de Santa Cruz. En el proceso de limpieza de este último cuadro se eliminó el repinte que cubría la figura de san José y que cambiaba la significación de la escena (recogida aún en el catálogo de la exposición como La Virgen y el Niño Jesús dormido, santa Ana y san Juan niño). Debe reseñarse, asimismo, la recuperación de La Anunciación procedente del colegio de Doña María de Aragón, que había estado depositada desde 1884 en la Biblioteca-Museu Víctor Balaguer de Villanueva y Geltrú (Barcelona) y que, tras ser mostrada en Estados Unidos, volvió al Museo para formar parte de la colección permanente expuesta en el edificio de Villanueva.

José Álvarez Lopera

Bibliografía

  • Arbós Ballesté, Santiago, «Exposición `El Greco de Toledo'», abc, Madrid, 15 y 22 de abril de 1982.
  • Ashton, Dore, «El Greco of Toledo: The 1982-1983 Exhibition», Arts Magazine, lxvi, Nueva York, junio de 1982, pp. 88-91.
  • Brown, Jonathan, y Pita Andrade, José Manuel (eds.) El Greco: Italy and Spain, «Studies in the History of Art», Washington, National Gallery of Art, 1984, t. 13.
  • Craig, William O., «El Greco of Toledo», National Endowment for the Humanities, vol. III, n.º 2, Washington, abril de 1982.
  • Davies, David, «Current and Forthcoming Exhibitions. Washington, National Gallery. El Greco of Toledo», The Burlington Magazine, cxxiv, n.º 953, Londres, agosto de 1982, pp. 530-532 y 535.
  • El Greco de Toledo, cat. exp., Madrid, Ministerio de Cultura, 1982.
  • El Toledo de Domyco. Theotocopuly el Greco, cat. exp., Madrid, Ministerio de Cultura, 1982.
  • Sullivan, Edward J., «El Greco of Toledo», Art Journal, xlii, n.º 3, Nueva York, otoño de 1982, pp. 239-241.
  • Weintraub, Boris, «El Greco. The Making of an Exhibition», Museum Magazine, Nueva York, mayo-junio de 1982, pp. 50-55.
 
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