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Lavatorio, El [Tintoretto]
Hacia 1547, óleo sobre lienzo, 210 x 533 cm [P2824].
Jacopo Tintoretto recibió hacia 1547 el encargo de pintar dos grandes lienzos (en veneciano llamados teleri) destinados a las paredes laterales de la capilla mayor de la iglesia de San Marcuola (forma dialectal de Hermágoras) en el barrio de Cannareggio de Venecia. Se trataba de una comisión importante en la que el joven pintor se esmeró para demostrar toda su valentía en el arte y su dominio de las tendencias entonces más actuales, realizando dos pinturas que destacan por la calidad de sus acabados y la similitud con obras de autores contemporáneos. En este sentido, La Última Cena ha sido puesta en relación con una pintura del mismo tema de Jacopo Bassano (Galleria Borghese, Roma), de la misma manera el detalle del perro en el primer plano de El Lavatorio ha sido comparado con Dos perros de caza atados a un tronco, otro cuadro que Bassano pintó por aquellos años. El autor de El Lavatorio es un artista que está experimentando sus capacidades y las posibles formas de recepción de sus innovaciones y que a la vez demuestra estar preparado para concebir una obra tan innovadora y rompedora como El milagro del esclavo (Galleria dell'Acca­demia, Venecia). Una de las dos pinturas para la iglesia de San Marcuola, La Última Cena, se encuentra aún hoy en su emplazamiento original, la otra, El Lavatorio, se puede apre­ciar entre las pinturas de gran formato del Museo del Prado. Ridolfi, en la biografía que dedica a Tintoretto, recuerda que ya anteriormente a 1642 este último cuadro había sido sustituido por una copia, mientras que el original había entrado a formar parte de las colecciones del rey de Inglaterra Carlos I, siendo adquirido posteriormente por Alonso de Cárdenas para la colección del rey de España, Felipe IV, quien lo destinó a la sacristía del monasterio de El Escorial, donde ya en 1657 el padre De los Santos, cronista de las intervenciones escurialenses, recogía su presencia. Los problemas de atribución y las disputas críticas en relación a la pintura del Prado surgieron de la escasez de documentación. Basándose en estas faltas y en criterios de tipo exclusivamente estilístico, algunos especialistas, entre ellos Rodolfo Pallucchini, creyeron más apropiado considerar que otro cuadro, que en la actualidad se encuentra en la Shipley Art Gallery de Gateshead, Reino Unido, era el original de Tintoretto, y relegaron de esta manera la pintura del Prado a la categoría de copia. Las investigaciones y los estudios técnicos llevados a cabo en el Museo del Prado con ocasión de la restauración del cuadro han vuelto a reabrir el debate debido a la cantidad de elementos que contribuyen a determinar la posible autografía de El Lavatorio. En particular, las radiografías han revelado de manera detallada el proceso de realización del cuadro, destacando la forma de plasmar el efecto de perspectiva con los personajes de la escena, sobrepuestos a la composición general solo en un segundo momento (Falomir-Garrido), como confirma, por ejemplo, un dibujo preparatorio en el que se representa, de una forma aislada, al apóstol del primer plano de la derecha mientras hace el gesto de ponerse la sandalia (Rearick). Además, el análisis pormenorizado de los pentimenti presentes en la obra e inexplicables en una copia se convierte en otro importante elemento de juicio a favor de la autenticidad del cuadro de Tintoretto. Si en la estructura que compone los espacios y los volúmenes de El Lavatorio encontramos rasgos y referencias a los motivos propios de la arquitectura de Sebastiano Serlio, en su iconografía existen caracterizaciones propias de la tradición italiana de los poligrafi y algún lazo con la descripción de la misma escena por parte de Pietro Aretino en su Humanidad de Cristo. Tintoretto quiso contextualizar la representación en el espacio de la iglesia de San Marcuola desde el punto de vista del espectador y por esta razón definió una perspectiva muy particular en la que Cristo toma su protagonismo solo al observar la pintura desde un enfoque lateral. De la misma manera, y con un importante recurso pictórico, Tintoretto esboza al fondo del cuadro la escena de la Última Cena. Se trata de rápidos y esmerados golpes de pincel que describen uno de los episodios que mayor vinculación teológica guarda con El Lavatorio, siendo este último una metáfora de la purificación que precede a la comunión. Desde el punto de vista pictórico, la doble representación de Tintoretto se convierte en más fascinante aún si consideramos que El Lavatorio colgaba frente a otra Última Cena, que a su vez quedaba como reflejada dentro del propio lienzo. La vinculación iconográfica entre estos dos momentos del relato evangélico era algo bastante común, como demuestran otras obras del mismo Tintoretto y uno de los mosaicos de la capilla ducal en la basílica de San Marcos. Aquí, por el particular contexto de la capilla, donde el Dogo solía lavar los pies a doce mendigos el día de Jueves Santo, el episodio se convertía en una manifiesta exaltación de la humildad. La múltiple complejidad en la estructura de El Lavatorio tuvo que ser entendida en profundidad por Velázquez, cuando, al colocar los cuadros de la sacristía de El Escorial, dispuso la pintura de Tintoretto de manera que pudiera apreciarse desde un enfoque lateral. Además, las palabras con las que el padre De los Santos describió el cuadro, y el hecho de que al año siguiente de salir el volumen del religioso, Velázquez pintara Las meninas, han hecho que una parte importante de la crítica destaque los posibles lazos entre las dos obras. No se trata, como en toda la obra de Velázquez, de citas directas, sino de referencias a elementos descriptivos de una semántica pictórica que el sevillano era capaz de entender, embebiéndose de cada una de ellas hasta reproducirlas de una manera singular. Así no se debe relacionar mecánicamente las imágenes de Felipe IV y de su esposa con la Última Cena del fondo del cuadro de Tintoretto, ya que en otras ocasiones Velázquez había utilizado la representación de varias escenas dentro de un mismo cuadro, pero de la misma manera no cabe error al afirmar que existe un espejismo entre el juego de reflejos propuesto por ambas obras debido a una peculiar solución pictórica.

Matteo Mancini

Bibliografía

  • «El Lavatorio» de Jacopo Tintoretto. Una obra maestra restaurada, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 2000.
  • Pallucchini, Rodolfo, «Il Tintoretto di Newcastle-upon-Tyne», Arte Veneta, XXX, Venecia, 1976, pp. 81-79.
  • Rearick, Roger W., «Jacopo Bassano and Mannerism», Cultura e società nel Rinascimento tra riforme e manierismi, Florencia, Leo S. Olschki, 1984, pp. 303-304.
  • Tintoretto, cat. exp., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 229-241.
El lavatorio [Tintoretto]
Lupa
El lavatorio [Tintoretto]
 
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