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Romana, Pedro (h. 1460-1536). Pintor español, representante del primer renacimiento en Andalucía. De formación hispano-flamenca, accede después a los modelos del arte italiano, presentes en Córdoba -donde tenía abierto su taller-, al menos desde 1496 en que se documenta por vez primera a Alejo Fernández en la ciudad. La primera referencia que se tiene sobre Pedro Romana corresponde al año 1488, en el que se le encarga parte del retablo del convento cordobés de San Agustín. Al haber firmado una de las tablas del retablo de la iglesia de Espejo (Córdoba) -La Adoración de los Magos-, que debe de hacerse a partir de 1504 cuando se termina la capilla, se puede identificar su estilo, en el que ya denota la influencia del arte cuatrocentista italiano en las arquitecturas con las que enriquece sus obras, evidenciando con ello la deuda que tiene contraída con el arte de Alejo Fernández. A lo largo de su vida Pedro Romana colabora con diferentes pintores cordobeses, desde Pedro Fernández -el suegro de Alejo Fernández- a Luis Fernández, con el que trabaja desde el principio en el retablo de San Agustín y todavía sigue trabajando con él al final de su carrera, en 1527, cuando contrata el retablo de Morente, que se guarda en el palacio episcopal de Córdoba. Del éxito obtenido por Pedro Romana como pintor -sobre todo tras la marcha de Alejo Fernández a Sevilla en 1508- da cuenta el hecho de que en 1515 se le elija como veedor del Gremio de Pintores cordobeses. A partir de la tabla de La Adoración de los Magos, firmada, de Espejo, que se guarda en el Museo de Córdoba, se le han atribuido otras obras, en las que se evidencia su personal estilo. Pedro Romana no supo dotar a sus figuras de la gracia que les otorga Alejo Fernández, ni tampoco traducir los sentimientos con la naturalidad y la delicadeza de Alejo. Deudor de la pintura hispano-flamenca en la que transcurrió su aprendizaje, es el modo en que Pedro Romana traduce a sus personajes, ensimismados, dispuestos en actitudes inestables y con gestos un tanto artificiosos -a lo que también contribuyen los plegados de sus trajes-, que contrastan con el equilibrio y la amplitud espacial que otorgan a sus composiciones las arquitecturas renacientes, que parecen estar en deuda con la escuela umbra como las de Alejo, aunque sea indirectamente. Entre las obras que se le atribuyen destaca la Virgen con el Niño (Museo de Córdoba), en la que logra una amplia perspectiva y un mayor equilibrio, dado el carácter monumental de esta imagen de María entronizada. A ellas se suman otras como la Visitación de Castro del Río que le atribuyó Post o la Vocación de santa Catalina de Siena (Prado).

Pilar Silva Maroto

Obras

  • Vocación de santa Catalina de Siena, óleo sobre tabla, 95 x 72 cm [P3233].

Bibliografía

  • Angulo Íñiguez, Diego, «Pintores cordobeses del renacimiento», Archivo Español de Arte, n.º 17, Madrid, 1944, pp. 227-228.
  • Angulo Íñiguez, Diego, Pintura del renacimiento, «Ars Hispaniae», Madrid, Plus Ultra, 1954, t. XII, p. 145.
  • Camón Aznar, José, La pintura española del siglo XVI, «Summa Artis», Madrid, Espasa Calpe, 1970, t. XXIV, p. 354.
  • Post, Chandler R., The Early Renaissance in Andalusia, «A History of Spanish Painting», Cambridge, Harvard University Press, 1950, t. X, pp. 191-192.
 
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