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Últimos caprichos

 

Los aguafuertes conocidos como Últimos caprichos han sido considerados parte de una serie inconclusa, o bien obras sueltas complementarias de los álbumes de dibujo realizados por Goya en Burdeos. La supuesta mención a este conjunto podría encontrarse en la carta remitida por el artista a Joaquín María Ferrer, su amigo exiliado en París, el 20 de diciembre de 1825, donde en respuesta a la sugerencia de Ferrer sobre la reedición de los Caprichos, Goya comentaba: “Tengo mejores ocurrencias en el dia para que se bendieran con mas utilidad”. Dando por supuesto que esas “mejores ocurrencias” fueran estos aguafuertes, la fecha de la carta se ha tomado como base para datar los Últimos caprichos entre 1826 y 1828.

Tan sólo se conservan pruebas de época del artista de dos de las cuatro composiciones: El cantor ciego y Viejo columpiándose. De las otras dos [Maja sobre fondo oscuro y Contrabandista andaluz] únicamente existen estampaciones póstumas.

La lámina de El cantor ciego, separada del resto, perteneció a Paul Lefort. En 1922 se encontraba en poder de Edmond Gosselin, y posteriormente pasó a la colección Zdenko Bruck de Buenos Aires. De El cantor ciego se conservan dos pruebas de estado anteriores a la punta seca y buril, pertenecientes a la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid [Inv. 11604] y al Kupferstichkabinett de Berlín.

Las otras tres láminas de cobre, junto con dos planchas del grupo de Prisioneros, fueron adquiridas en 1859 a Mariano Goya por el diplomático inglés John Savile Lumley, quien había llegado a Madrid el año anterior como secretario de la Embajada del Reino Unido. En 1926 la firma londinense Colnaghi se hacía con los cobres, vendiéndolos en 1938 a Philip Hofer. Éste los donó al Museum of Fine Arts de Boston en 1970.

En los reversos de los tres cobres se encuentran grabadas similares composiciones a las del recto, aunque abiertas sólo al aguafuerte. Todos los reversos parecen ser copias muy próximas a tres diseños del Álbum H de Burdeos –Álbum H 22, 31 y 58–, dibujos que sirvieron de referencia para los grabados del anverso. Parecidos en su ejecución a otras interpretaciones decimonónicas de la obra de Goya, existe unanimidad en considerar a dos de esos reversos [Maja sobre fondo claro y El embozado] realizados por una mano distinta del artista, y respecto al tercero [Vieja columpiándose] también existen dudas razonables de su atribución a Goya.

Cuando Lumley adquirió los cobres se habían tirado de ellos algunas estampas póstumas, probablemente por iniciativa de Mariano Goya. Harris informa que Lumley solicitó a la Calcografía Nacional de Madrid la estampación de las tres láminas en 1859, incluidos anversos y reversos, a excepción de Contrabandista andaluz debido a los defectos técnicos del grabado. Colnaghi volvió a encargar un corto número de estampaciones en 1926. Philip Hofer contrataría en 1954 los servicios del estampador Ture Bengtz para realizar una corta tirada de cuatro ejemplares de las cinco composiciones previamente editadas por Lumley, más siete ejemplares de Contrabandista andaluz. De nuevo, Hofer requirió en 1960 al estampador Russell T. Limbach una tirada de siete ejemplares sobre papel Arches de las seis imágenes. Con motivo de la donación de los cobres por Hofer al Museum of Fine Arts de Boston, en 1971 se publicó un catálogo razonado por Eleanor Sayre. Veinticinco ejemplares de ese libro, editado por Philip Hofer Books, llevaban encartadas las seis estampas, en edición numerada I/XXV a XXV/XXV. La estampación de los veinticinco juegos fue realizada por Emiliano Sorini en Nueva York.

J. Blas Benito

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