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Goya. Censo de ejemplares de la primera edición de los Caprichos, 1799
Breve historia de la primera edición de 1799 Características generales de la primera edición de 1799 Contenido del censo de ejemplares de la primera edición de 1799 Francisco de Goya y Lucientes
Breve historia de la primera edición de 1799
Las ochenta estampas que forman la serie de los Caprichos de Francisco de Goya se pusieron a la venta el 6 de febrero de 1799, según se anunció en el Diario de Madrid. Se vendían encuadernados, puesto que esta obra había de ser mirada y leída como un libro. Lejos de venderse en una librería, se podían comprar en una tienda de perfumes situada en la misma dirección en la que vivía Goya, una forma de evitar la censura a la que se veían sometidos los libreros por las autoridades debido a su evidente contenido crítico. Volvieron a anunciarse unos días después, el 19 de febrero.
La venta no debió ser muy exitosa, pues en 1803, cuando Goya entregó los cobres a la Real Calcografía a cambio de una pensión del rey para su hijo, depositó además 240 ejemplares de la edición, indicando que solo había vendido veintisiete. Eso hace una edición de 267 ejemplares. Pero en un manuscrito autógrafo de Goya con comentarios a las estampas, conservado en el Museo del Prado, hay una anotación que indica que el 29 de agosto de 1810 vendió en Cádiz, durante la Guerra de la Independencia, treinta y siete ejemplares que mantuvo en su poder. Por tanto, la cifra de ejemplares de la edición debió rondar los trescientos.
Está documentado que sus primeros compradores fueron los duques de Osuna, que recibieron cuatro ejemplares unos días antes del anuncio. También otros importantes miembros de la nobleza como los duques de Alba, de San Carlos y de Campo Alange, amigos estos de Jovellanos, tuvieron ejemplares en sus bibliotecas. Apenas tenemos noticias sobre los compradores de los veintisiete ejemplares que Goya dijo haber vendido durante el corto periodo de tiempo que estuvieron en el comercio. El artista aragonés le regaló uno al diplomático y aficionado a las artes Evaristo Pérez de Castro, así como a Manuela Cama y de las Heras, mujer de Ceán Bermúdez, a la que entregó otro. De igual forma, hemos de suponer que también lo hiciera a sus amistades como Moratín o Jovellanos. Lo cierto es que sus compradores debieron ser personas con los mismos intereses que Goya y con una cierta capacidad adquisitiva.
Los ejemplares de esta primera edición se vendieron desde 1803 en la Real Calcografía, y tras agotarse, en 1855 se estamparon de nuevo las láminas en una segunda edición. Desde entonces fueron objeto de más de una decena de ediciones hasta que en 1983 la Academia de San Fernando, custodia de las láminas de cobre, decidió no volver a estamparlas. Durante este periodo de tiempo los cobres habían sufrido tal grado de desgaste que las estampas obtenidas adolecían de los preciosos matices que Goya concibió inicialmente, de modo que el resultado es en muchas ocasiones poco más que un contorno de figuras, con las puntas secas y aguatintas casi totalmente perdidas.
Por todo ello es tan importante apreciar la primera edición de 1799, la única que Goya pudo supervisar y que tiene todos los valores estéticos que tan cuidadosamente elaboró. Así los principales museos y coleccionistas del mundo han puesto un gran empeño en adquirir alguno de los ejemplares que a lo largo de estos dos siglos han cambiado de manos y circulado por el mundo, ampliando la fama de Goya y convirtiéndole en un referente crítico.
No obstante, debido a la notoriedad e interés que esta serie ha despertado, muchos de aquellos trescientos ejemplares fueron desencuadernados, desgajándose las estampas y vendiéndose individualmente de modo que perdieron su carácter de libro.
Este censo pone solo la atención en aquellos ejemplares que se conservan todavía unidos, aunque en algunos casos hayan sido desencuadernados.
Características generales de la primera edición de 1799
La primera edición de los Caprichos se realizó en un papel verjurado grueso y sin filigrana, de unas medidas aproximadas de 320 x 220 mm y con una tinta de color sepia oscura. No obstante, no todos los ejemplares de esta edición son idénticos. Durante el proceso de estampación hubo cambios y correcciones ortográficas en las leyendas al pie de algunas estampas. También, durante este proceso, la lámina del Capricho 45. Mucho hay que chupar sufrió un arañazo justo debajo de la nariz del personaje del fondo. Ambas circunstancias permiten diferenciar algunos de los ejemplares.
La encuadernación de época más habitual se realizó en piel del tipo “pasta española” -una decoración jaspeada de tonos marrones- con un borde negro pintado en las tapas, lomo con nervios y un tejuelo en rojo con la inscripción “Caprichos de Goya” en letras doradas mayúsculas. Muchas de estas encuadernaciones se han perdido, bien porque se han reencuadernado posteriormente o simplemente porque se han desencuadernado.
También el uso que les dieron los propietarios de los ejemplares a lo largo del tiempo ha variado. Hay quienes anotaron reflexiones, comentando sus impresiones e ideas sobre la serie, e incluso quienes los iluminaron con aguadas para dar color a las imágenes. En algunos casos se han estampado sellos, exlibris y otras marcas de propiedad para identificar a que colección pertenecieron.
Estas circunstancias constituyen elementos de identificación y singularización de los distintos ejemplares.
Contenido del censo de ejemplares de la primera edición de 1799
Este censo recopila todos los ejemplares de la primera edición localizados en distintas colecciones alrededor del mundo, así como los ejemplares que han circulado en el mercado en las últimas décadas. Cada ejemplar se ha geolocalizado en la ubicación de su colección actual o en la última ubicación de la cual se tiene constancia, especialmente en el caso del mercado artístico, y se vincula a una ficha con todos los datos posibles sobre sus características específicas y estado.
La información de los ejemplares localizados en colecciones públicas o privadas contiene:
- Nombre de la colección.
- Ubicación.
- Número de catálogo.
- Encuadernación.
- Ejemplar anterior o posterior a las correcciones ortográficas.
- Ejemplar anterior o posterior al arañazo en el Capricho 45.
La información de los ejemplares conservados en el mercado artístico contiene:
- Lugar de su última venta.
- Ubicación.
- Fecha de la subasta.
- Número de la subasta.
- Precio de salida.
- Precio de remate.
- Encuadernación.
- Ejemplar anterior o posterior a las correcciones ortográficas.
- Ejemplar anterior o posterior al arañazo en el Capricho 45.
- Observaciones
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Breve historia de la primera edición de 1799
Las ochenta estampas que forman la serie de los Caprichos de Francisco de Goya se pusieron a la venta el 6 de febrero de 1799, según se anunció en el Diario de Madrid. Se vendían encuadernados, puesto que esta obra había de ser mirada y leída como un libro. Lejos de venderse en una librería, se podían comprar en una tienda de perfumes situada en la misma dirección en la que vivía Goya, una forma de evitar la censura a la que se veían sometidos los libreros por las autoridades debido a su evidente contenido crítico. Volvieron a anunciarse unos días después, el 19 de febrero.
La venta no debió ser muy exitosa, pues en 1803, cuando Goya entregó los cobres a la Real Calcografía a cambio de una pensión del rey para su hijo, depositó además 240 ejemplares de la edición, indicando que solo había vendido veintisiete. Eso hace una edición de 267 ejemplares. Pero en un manuscrito autógrafo de Goya con comentarios a las estampas, conservado en el Museo del Prado, hay una anotación que indica que el 29 de agosto de 1810 vendió en Cádiz, durante la Guerra de la Independencia, treinta y siete ejemplares que mantuvo en su poder. Por tanto, la cifra de ejemplares de la edición debió rondar los trescientos.
Está documentado que sus primeros compradores fueron los duques de Osuna, que recibieron cuatro ejemplares unos días antes del anuncio. También otros importantes miembros de la nobleza como los duques de Alba, de San Carlos y de Campo Alange, amigos estos de Jovellanos, tuvieron ejemplares en sus bibliotecas. Apenas tenemos noticias sobre los compradores de los veintisiete ejemplares que Goya dijo haber vendido durante el corto periodo de tiempo que estuvieron en el comercio. El artista aragonés le regaló uno al diplomático y aficionado a las artes Evaristo Pérez de Castro, así como a Manuela Cama y de las Heras, mujer de Ceán Bermúdez, a la que entregó otro. De igual forma, hemos de suponer que también lo hiciera a sus amistades como Moratín o Jovellanos. Lo cierto es que sus compradores debieron ser personas con los mismos intereses que Goya y con una cierta capacidad adquisitiva.
Los ejemplares de esta primera edición se vendieron desde 1803 en la Real Calcografía, y tras agotarse, en 1855 se estamparon de nuevo las láminas en una segunda edición. Desde entonces fueron objeto de más de una decena de ediciones hasta que en 1983 la Academia de San Fernando, custodia de las láminas de cobre, decidió no volver a estamparlas. Durante este periodo de tiempo los cobres habían sufrido tal grado de desgaste que las estampas obtenidas adolecían de los preciosos matices que Goya concibió inicialmente, de modo que el resultado es en muchas ocasiones poco más que un contorno de figuras, con las puntas secas y aguatintas casi totalmente perdidas.
Por todo ello es tan importante apreciar la primera edición de 1799, la única que Goya pudo supervisar y que tiene todos los valores estéticos que tan cuidadosamente elaboró. Así los principales museos y coleccionistas del mundo han puesto un gran empeño en adquirir alguno de los ejemplares que a lo largo de estos dos siglos han cambiado de manos y circulado por el mundo, ampliando la fama de Goya y convirtiéndole en un referente crítico.
No obstante, debido a la notoriedad e interés que esta serie ha despertado, muchos de aquellos trescientos ejemplares fueron desencuadernados, desgajándose las estampas y vendiéndose individualmente de modo que perdieron su carácter de libro.
Este censo pone solo la atención en aquellos ejemplares que se conservan todavía unidos, aunque en algunos casos hayan sido desencuadernados.
Características generales de la primera edición de 1799
La primera edición de los Caprichos se realizó en un papel verjurado grueso y sin filigrana, de unas medidas aproximadas de 320 x 220 mm y con una tinta de color sepia oscura. No obstante, no todos los ejemplares de esta edición son idénticos. Durante el proceso de estampación hubo cambios y correcciones ortográficas en las leyendas al pie de algunas estampas. También, durante este proceso, la lámina del Capricho 45. Mucho hay que chupar sufrió un arañazo justo debajo de la nariz del personaje del fondo. Ambas circunstancias permiten diferenciar algunos de los ejemplares.
La encuadernación de época más habitual se realizó en piel del tipo “pasta española” -una decoración jaspeada de tonos marrones- con un borde negro pintado en las tapas, lomo con nervios y un tejuelo en rojo con la inscripción “Caprichos de Goya” en letras doradas mayúsculas. Muchas de estas encuadernaciones se han perdido, bien porque se han reencuadernado posteriormente o simplemente porque se han desencuadernado.
También el uso que les dieron los propietarios de los ejemplares a lo largo del tiempo ha variado. Hay quienes anotaron reflexiones, comentando sus impresiones e ideas sobre la serie, e incluso quienes los iluminaron con aguadas para dar color a las imágenes. En algunos casos se han estampado sellos, exlibris y otras marcas de propiedad para identificar a que colección pertenecieron.
Estas circunstancias constituyen elementos de identificación y singularización de los distintos ejemplares.
Contenido del censo de ejemplares de la primera edición de 1799
Este censo recopila todos los ejemplares de la primera edición localizados en distintas colecciones alrededor del mundo, así como los ejemplares que han circulado en el mercado en las últimas décadas. Cada ejemplar se ha geolocalizado en la ubicación de su colección actual o en la última ubicación de la cual se tiene constancia, especialmente en el caso del mercado artístico, y se vincula a una ficha con todos los datos posibles sobre sus características específicas y estado.
La información de los ejemplares localizados en colecciones públicas o privadas contiene:
- Nombre de la colección
- Ubicación
- Número de catálogo
- Encuadernación
- Ejemplar anterior o posterior a las correcciones ortográficas
- Ejemplar anterior o posterior al arañazo en el Capricho 45
La información de los ejemplares conservados en el mercado artístico contiene:
- Lugar de su última venta
- Ubicación
- Fecha de la subasta
- Número de la subasta
- Precio de salida
- Precio de remate
- Encuadernación
- Ejemplar anterior o posterior a las correcciones ortográficas
- Ejemplar anterior o posterior al arañazo en el Capricho 45
- Observaciones
Créditos
Comisariado digital, documentación y edición
José Manuel Matilla Rodríguez.
Jefe de colección de dibujos, estampas y fotografías. Museo Nacional del Prado.
Alejandro M. Sanz Guillén.
Museo Nacional del Prado / Beca Banco de España en Conservación de Dibujos y Estampas.
Desarrollo web
Área de desarrollo digital del Museo Nacional del Prado: Arkaitz Gómez Rubio, Elena Sevilla Meseguer y Javier Peinado Galisteo.
Agradecimientos
Nos gustaría agradecer la colaboración a todas las instituciones, museos, coleccionistas, especialistas, casas de subastas y anticuarios que nos han facilitado información para completar este proyecto.
Cómo citar este repertorio
Museo Nacional del Prado, Proyectos digitales del Gabinete de dibujos, estampas y fotografías. Goya. Censo de ejemplares de la primera edición de los Caprichos, 1799 [en línea]. [Fecha de la consulta].
https://www.museodelprado.es/recurso/goya-censo-de-ejemplares-de-la-primera-edicion-de/9b939dad-5d06-f77f-160f-1b620e900762
Cómo colaborar con este repertorio
Goya. Censo de ejemplares de la primera edición de los Caprichos, 1799 es un proyecto colaborativo. Agradecemos cualquier información nueva, corrección o sugerencia que lo enriquezca. Para ello pueden ponerse en contacto con nosotros a través de la siguiente dirección de correo electrónico: gabinete.dibujos@museodelprado.es
Ilustración de la cabecera
Anónimo
El pintor Cecilio Pla hojeando un libro de los "Caprichos" junto a sus alumnos, hacia 1908 (detalle)
Papel fotográfico, 140 x 190
Museo Nacional del Prado, HF06176

Financiado con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España (PRTR) y vinculado a las actuaciones dentro del programa C.24 I3 Digitalización e impulso de los grandes servicios culturales.