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Proyecto

Museo Nacional de Artes Escénicas

5 bienes culturales del Museo del Prado

Los depósitos del Museo Nacional del Prado al entonces Museo Nacional del Teatro se remontan al año 1993, cuando se incorporaron tres obras de gran valor artístico e histórico, los cuales entraron a formar parte del nuevo montaje y discurso expositivo ejecutado en 1994 en los Palacios Maestrales de la orden de Calatrava, sede que hoy ocupa el museo. Se trataban del Retrato de Joaquín Caprara, pintado por José Ribelles hacia 1815. Caprara, militar y actor del teatro de los Caños del Peral y del teatro del Príncipe, aparece estudiando el papel de Diego Láynez en la tragedia de "El Cid". Junto a este, se depositaron otras dos obras del pintor gaditano Salvador Vinegra, y su importancia fue doble, no sólo por la calidad de las piezas, sino también por la faceta de músico y compositor del propio pintor, autor de diversas piezas teatrales. Se trataban de los retratos de los actores Emilio Carreras y José Riquelme, este último representado en el papel de Fray Domingo en el famoso Colirón, uno de los personajes más divertidos de esta zarzuela que se estrenó en el Teatro Lírico de Madrid en 1903. 

Por Real Decreto 1122/2024 de 5 de noviembre, se crea el actual Museo Nacional de Artes Escénicas, un hito que vino acompañado de una profunda reordenación de sus colecciones. Esta nueva etapa dio giro al discurso museográfico, que se materializó en la inclusión de fondos de la propia colección que no se habían expuesto hasta la fecha, además de depósitos de instituciones de gran renombre. Desde la dirección del museo, no se dudó a la hora de solicitar dos obras fundamentales para complementar no sólo el discurso, sino para dar visibilidad a las mujeres que han escrito la historia del teatro de nuestro país, por lo que se solicitó el nuevo depósito de dos retratos al Museo Nacional del Prado, uno de ellos, pintado por Antonio María Esquivel en torno a 1840-1850 y que actriz Matilde Díez, quien tuvo desde sus inicios un gran éxito, debutando con sólo 16 años en el Teatro del Príncipe e interpretando papeles como el de Doña Inés y ocupando la Cátedra de Declamación del Real Conservatorio de Declamación desde 1874, y el otro el de Hersilia Castilla de Vicente Palmaroli, fechado en 1865, quien aparece posando junto a un piano de pared en el cual podemos observar las partituras de la ópera de Donizetti, Lucia di Lammermoor. Esta obra ilustra un fenómeno de gran trascendencia para la historia del teatro, la música y la ópera, que fue la gran difusión de música escrita y textos teatrales gracias al desarrollo de la imprenta que va a ayudar a que estas manifestaciones se extiendan por Europa con gran rapidez. Asimismo, esta pintura plasma el interés de la alta sociedad por hacer que las jóvenes completasen su formación con conocimientos de distintas artes, entre ellas el canto lírico. Ambas piezas, de incuestionable calidad artística, completan y ponen en valor, junto a la colección del propio Museo y depósitos de otras instituciones, el discurso expositivo del Museo Nacional de Artes Escénicas de Almagro.

Prado extendido

Nota: Datos del mapa procedentes de la web del Museo del Prado. Pueden no coincidir con la información real, que se actualiza cada día.

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