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Una tarde con Irene Sen
Un encuentro con Irene Sen, coordinadora de la exposición de Juan Muñoz
26 de febrero de 2026
Bitácora de los jóvenes de In medias res
Durante semanas, entre las obras maestras del museo emergieron unas figuras grises y mudas en los pasillos que, en lugar de dejarse mirar, parecían observarnos a nosotros. Estos invitados misteriosos forman parte de Juan Muñoz. Historias de Arte, la exposición temporal coordinada por Irene Sen.
Para entender cómo se gestó este diálogo entre pasado y presente, pudimos sentarnos a charlar con ella y descubrir todo lo que existe tras el despliegue de estatuas desde las salas C y D hasta la galería central o incluso en el exterior del edificio. Siendo todos jóvenes amantes del mundo del arte, nos resultó curioso lo desdibujado que teníamos el concepto y las funciones de una coordinadora de exposición. Esto no deja de ser un síntoma de la invisibilización de esta figura, que intuimos que puede estar vinculada a la feminización de esta parte del sector, en paralelo al trabajo intelectual, habitualmente masculino, del comisariado.
Irene, por su parte, nos pudo ilustrar con mucho entusiasmo todo el trabajo que esconde una exposición tan ambiciosa como la de Juan Muñoz, comisariada por Vicente Todolí. En este caso, las estatuas que algunos percibieron como intrusas en las salas, buscaban integrarse con las del resto de autores que el propio Muñoz devoraba con la mirada en sus visitas al Prado. Hay una conexión conceptual implícita que logra equilibrar un sentimiento algo rompedor, que a la vez consigue transmitir naturalidad.
Detrás de estas ideas abstractas, la labor de la coordinadora es ejecutar todos los desafíos técnicos que supone trasladar las ideas a los espacios transitables. Durante los meses previos, ella es la responsable de todas las operaciones necesarias para materializar el recorrido dentro de los plazos, el presupuesto y las normativas del museo. Al caer la noche, el museo a puerta cerrada se convierte en el escenario de actuación y trabajo de su equipo para adecuar los espacios y transportar cada pieza a su lugar pensado.
Recae sobre ella una responsabilidad, una tensión constante, dentro y fuera del museo, pues todo puede convertirse en un contratiempo. Precisamente por ello, es necesario recordar la importancia de su capacidad para responder a cada posible inconveniente. Tantas horas de trabajo generan miles de anécdotas, de las que nos hizo partícipes, y crean fuertes lazos dentro de su equipo al superar en conjunto cada reto.
Poder compartir este tiempo con ella nos ha descubierto una nueva faceta del museo, una cara que requiere precisión milimétrica y mucha paciencia. Nada de lo que vemos en sala llegaría sin el desconocido trabajo de profesionales como ella.
Escrito por Víctor Velázquez, In medias res
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