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Velázquez, “troppo vero”. Un genio trabajando
25 y 28 de febrero, y 4, 11, 14, 18 y 21 de marzo de 2026
Este ciclo de conferencias propone un recorrido por la figura de Diego Velázquez a través de su técnica, entendida no solo como destreza pictórica, sino como el verdadero eje de su evolución personal y artística. Desde sus primeros años en Sevilla, marcados por el aprendizaje en el taller de Pacheco, hasta su madurez, la técnica de Velázquez es el testimonio de una búsqueda de un arte singular, capaz de dialogar e incluso superar a sus maestros. Su encuentro con Rubens y la pintura veneciana abrió nuevos horizontes a su manera de concebir su arte y su faceta de pintor de corte. A lo largo del curso, se examinan las influencias, los diálogos y las tensiones que configuraron su mirada: la herencia de Pacheco, los ecos de Tiziano, la comparación con otros maestros españoles e italianos y la relación con discípulos y contemporáneos. También se aborda la conservación de sus obras desde el punto de vista de las restauraciones pasadas y actuales, y cómo esto ha podido afectar a la imagen que hoy tenemos de muchas pinturas. Culmina con una reflexión sobre el “último Velázquez”, que sigue evolucionando hasta el final. Entender su técnica es, por tanto, entender su pensamiento y también su lugar en la historia del arte.
- Horario
- 25 y 28 de febrero, y 4, 11, 14, 18 y 21 de marzo de 2026 a las 18.30 h.
Los horarios que figuran en el programa se corresponden con la hora peninsular española - Destinatarios
- Estudiantes universitarios, investigadores, profesionales y público general
- Lugar de realización
- Auditorio del Museo Nacional del Prado
- Dirección
- Jaime García- Máiquez (Museo Nacional del Prado)
- Organización
- Museo Nacional del Prado
- Amigos del Museo
- Entradas para Amigos del Museo
- Asistencia presencial
- Entradas en taquillas desde las 18 h de cada jornada. Es posible la asistencia presencial a las sesiones hasta completar el aforo. No se realiza emisión directa en línea de las conferencias, pero sí serán publicadas las grabaciones de las mismas
- Contacto
- centro.estudios@museodelprado.es
Multimedia
Programa
2026
- feb
- 25
Maite Jover de Celis (Museo del Prado)
La obra de Velázquez, con una cronología conocida e hitos claramente definidos, permite trazar una línea evolutiva en el uso de las bases de color de sus pinturas, íntimamente relacionada con su biografía. Al proceso de aplicación sobre el lienzo de capas coloreadas antes de comenzar la ejecución de la pintura, se le presta cierta atención en los tratados artísticos, y es interesante constatar hasta qué punto estos textos coinciden con las prácticas artísticas de Velázquez, que varían desde los tonos pardos sevillanos, al rojo madrileño y los tonos claros del Salón de Reinos. Por otro lado, la selección de pigmentos utilizados por Velázquez en su pintura, constante y poco variada, le permite conseguir resultados asombrosos mediante una técnica eficaz y depurada, que aprovecha magistralmente las cualidades de transparencia y tonalidad de los mismos dentro de una gama cromática intencionadamente limitada.
- feb
- 28
Ignacio Cano Rivero (Museo Bellas Artes de Sevilla)
La etapa de formación de Velázquez supuso una base sólida en el ejercicio de toda su trayectoria artística. La figura de su maestro, Francisco Pacheco, constituyó un referente fundamental en el modo de concebir el arte de la pintura y su práctica. El orgullo con que Pacheco defendió el oficio de ambos fue semilla que arraigó con fuerza en el pintor cortesano y se manifestó a lo largo de su vida.
Pacheco fue también colaborador de Velázquez, o viceversa. En estos últimos años se han podido hallar huellas compartidas entre ambos pintores que explican el origen de algunos recursos técnicos que el pintor mantendrá a lo largo de los años. También conviene reflexionar sobre cómo influyó Pacheco en el joven Velázquez en asuntos tales como la elección de los temas de sus primeras obras sevillanas, en la importancia que otorga al retrato, y sobre el trato que mantuvo con quien también fuera su suegro.
- mar
- 4
José Manuel Cruz Valdovinos (Historiador del Arte)
Examinaremos con detalle los hechos conocidos y aquellos otros que pueden suponerse, acaecidos desde mediados de septiembre de 1628 a fin de abril de 1629, en que el flamenco y el sevillano coincidieron en la Corte madrileña, y aún más, en el Alcázar, donde Velázquez tenía su obrador. Las repercusiones humanas, biográficas, iconográficas y técnicas que tuvo esta relación en el recién ascendido a pintor de cámara fueron abundantes, y de ello nos ocuparemos a lo largo de la disertación. Así, su marcha a Italia, inmediatamente después de que Rubens saliera hacia Inglaterra como enviado especial del rey español para tratar asuntos diplomáticos, algunas observaciones sobre el modo de pintar que incorporó a su estilo, pero, de modo especial, un cambio de actitud y de aspiraciones sobre su carrera cortesana que obsesionaron desde entonces a Velázquez, serán objeto de analisis.
- mar
- 11
Laura Alba (Museo del Prado)
La relación de Velázquez con otros pintores es un tema tan complejo como esencial. Los cambios experimentados en su técnica y recursos artísticos a lo largo de su vida, se explican por las relaciones que mantuvo con otros artistas y por las obras de arte que pudo ver. ¿Cómo fue su relación con la pintura sevillana? ¿Realmente no supo “ver” a Tiziano hasta la llegada de Rubens? ¿Cómo le influyó la pintura italiana en su primer viaje? Las apreciaciones técnicas a todos estos interrogantes son de interés para conocer la figura de Velázquez y la práctica de su pintura.
- mar
- 14
María Álvarez- Garcillán (Museo del Prado)
La técnica y el estilo identifican al pintor, desde sus obras de juventud hasta las de su madurez. Sin embargo, hay que tener en cuenta otros parámetros que afectan directamente a su lectura y a su conservación. La finalidad de una restauración debe ser precisa: entender qué dice el autor, cómo ha querido decirlo y qué está impidiendo que su mensaje se emita adecuadamente.
En este contexto, el paso del tiempo sobre la obra es también protagonista de su aspecto: hay que tener muy en cuenta su historia como causante del deterioro y como escenario de una vida llena de percances. Existen muy pocos cuadros que no hayan sido intervenidos: su apariencia dependerá en mayor medida de estas manipulaciones que del simple envejecimiento de su materia. Un restaurador debe tener presente cómo ha querido expresarse el autor, pero también debe conocer la huella que el paso del tiempo ha dejado sobre la obra: conciliar tiempo y materia para que el mensaje se siga transmitiendo. Y que no se note una restauración es garantía de haber realizado una buena actuación.
En el caso de Velázquez es frecuente que los cambios en su formato, más allá de aportar nuevas medidas, proporcionen un punto de vista muy diferente del previsto en origen. Esta intervención pretende exponer el efecto de estos cambios y la manera de tratarlos atendiendo a la particularidad de cada caso. Se plantearán interrogantes sobre los daños más frecuentes, los criterios para su abordaje y la buscada objetividad en cada tratamiento.
- mar
- 18
Javier Portús (Museo del Prado)
Tras la vuelta de su segundo viaje a Italia, Velázquez se encontró con importantes novedades en Madrid, pues Felipe IV se había casado por segunda vez y acababa de tener una hija. Eso produjo un giro en la carrera del pintor como retratista cortesano, pues si hasta entonces sus principales modelos habían sido varones, durante los años siguientes fueron la nueva reina y las dos infantas, lo que tuvo importantes consecuencias estéticas, ya que sus indumentarias le obligaron a multiplicar las gamas cromáticas. Esos años fueron también una época de esplendor de la cultura cortesana en España, con un rey cada vez más interesado por la literatura y las artes, lo que creó un contexto que propició la aparición de obras tan singulares como “Las meninas”, “Las hilanderas” o “Mercurio y Argos”.
- mar
- 21
Jaime García-Máiquez (Museo del Prado)
Se abordará en la charla la evolución estilística de Velázquez, que fue muy intensa -«dramática» la calificó Jonathan Brown-, motivada por una búsqueda expresiva que no dejó de desarrollarse nunca, puntuales y discretas influencias y una concepción particular del acto creativo. Velázquez fue un genio trabajando y es necesario evidenciar los recursos de cada etapa. A su vez, la técnica del pintor siempre ha sido un tema de interés para seguidores, admiradores e historiadores: cómo lo veían los otros pintores, qué repercusión tuvo entonces y posteriormente, qué preguntas sobre ella se han hecho los historiadores, y a qué preguntas han sido capaz de contestar los estudios técnicos. Por último, la técnica también constituye una fuente de información imprescindible para reconstruir y comprender con mayor profundidad la biografía de Velázquez y su figura en la Historia del Arte.
Ponentes
Director. Jaime García-Máiquez
Jaime García-Máiquez es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada. Desde 1997 trabaja en el Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado realizando los documentos técnicos e interpretando sus resultados. Es el responsable de la técnica de reflectografía infrarroja. Ha publicado artículos sobre el proceso creativo de artistas como Memling, Berruguete, Tiziano, Rubens, Velázquez, Mengs o Goya.
Maite Jover de Celis
Maite Jover de Celis es doctora en Bellas Artes, licenciada en Ciencias Biológicas y restauradora de pintura. Trabaja en el Laboratorio de Análisis del Área de Restauración del Museo del Prado desde 2007. Con anterioridad a esa fecha ha colaborado con el Instituto del Patrimonio Cultural de España y con el Centro de Conservación y Restauración de Castilla y León, siempre en cuestiones relacionadas con los estudios técnicos de pintura y escultura.
Desde el Laboratorio del Museo del Prado ha participado en proyectos relacionados con distintos artistas, ligados a exposiciones temporales o a la colección permanente del Museo, como son la pintura flamenca del siglo XV, la obra de Velázquez o el retrato de corte del siglo XVI. Además de estos estudios monográficos, también se encuentra desarrollando algunos proyectos relacionados con la historia de las técnicas artísticas, como el estudio de las capas de preparación en la pintura española o la utilización de determinados pigmentos en las distintas escuelas y épocas.
En paralelo a su trabajo relacionado con los materiales de pintura, ha ido desarrollado una línea de investigación propia encaminada al estudio de la madera como soporte de pintura, incluyendo la datación por medio de la dendrocronología y otras cuestiones relacionadas con su fabricación.
Ignacio Cano Rivero
Ignacio Cano Rivero es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla en 1989, se doctoró en 2016 con la tesis Pintura sevillana y la invasión francesa: la colección del Mariscal Soult. Tras ingresar en el Cuerpo de Conservadores de Museos, su primer destino fue en 1996 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. En el año 2003 fue nombrado director del museo de Sevilla, puesto que dejó en 2007 para volver al de conservador responsable de actividades y exposiciones, cargo que sigue ocupando en la actualidad.
Su especialidad de conocimiento, sus conferencias y publicaciones están enfocadas hacia la pintura barroca sevillana, especialmente a las figuras de Murillo y Zurbarán. También se ha especializado en el expolio y dispersión de la pintura española durante la invasión francesa y durante todo el siglo XIX y el coleccionismo de la pintura española. También ha comisariado exposiciones sobre pintores barrocos sevillanos, como Francisco de Zurbarán. IV Centenario de Su Nacimiento (1998), Pintura andaluza siglo XIX. Colección Bellver (2010), o la organizada sobre Alonso Miguel de Tovar en 2006 o sobre Juan de Roelas en 2008 entre otras.
Ha realizado distintas estancias de investigación en el Clark Art Institute (2001), el Institute of Fine Arts, New York University (2007), y el Getty Research Institute (2012). Ha dirigido los congresos sobre Patrimonio expoliado (2008); Sevilla y Corte: el arte en Sevilla 1729–1733 (2007); y La escultura barroca en Sevilla (2006)
Sus publicaciones son muy numerosas, destacando las dedicadas al coleccionismo antiguo como Coleccionismo de obras de Velázquez en Sevilla, Coleccionismo y dispersión de la obra de Murillo en el siglo XVIII y XIX o La colección Soult en el mercado europeo de la segunda mitad del siglo XIX. En cuanto a la pintura barroca citaremos Bernardo Lorente Germán y la pintura sevillana de su tiempo (1680-1759) en colaboración con Fernando Quiles, Aguiar. Otro Costumbrismo y F. de Zurbarán y la pintura de la Contrarreforma.
José Manuel Cruz Valdovinos
José Manuel Cruz Valdovinos es catedrático emérito de Historia del Arte. Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Derecho. Licenciado en Historia y en Filosofía.
Académico correspondiente de las reales Academia de la Historia y de Bellas Artes de Valladolid, miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños y de la Academia de San Dámaso de Madrid; miembro honorario de The Hispanic Society of America de Nueva York. Único miembro español del Comité Científico que se ocupa desde 2017 de la fundación del Terra Sancta Museum en Jerusalén.
Entre 1978 y 2007 formó parte de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Nacional del Ministerio de Cultura, primero como vocal y después como vicepresidente y presidente de la misma. Profesor de las Fundaciones Politeia y Amigos del Museo del Prado desde 1983 hasta la actualidad.
A lo largo de más de cincuenta años de docencia universitaria ha centrado su interés en las perspectivas sociológicas e iconológicas de la Historia del Arte. Ha dirigido 40 tesis doctorales. Es autor de casi 400 publicaciones científicas. Mencionaremos por razón del asunto de esta conferencia su monografía Diego Velázquez. Vida y obra de un pintor cortesano (2011), y el último estudio dedicado al pintor, Rompiendo una lanza por don Diego de Acedo “el Primo” y Morra, el enano vestido de colorado, (“A.E.A.” 2024).
Laura Alba
Doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, ha dirigido sus intereses hacia el estudio técnico de la pintura de caballete de la Edad Moderna. Ha trabajado en distintas instituciones del ámbito artístico hasta que en el año 2004 se incorpora al departamento científico del Museo Nacional del Prado como responsable de la técnica radiográfica.
Su trabajo se centra en la aplicación de las técnicas de imagen en el estudio de las obras de arte, con especial atención al proceso creativo y los procedimientos artísticos empleados en las escuelas española y flamenca. Ha colaborado en un gran número de proyectos relacionados exposiciones temporales, catálogos razonados y restauraciones de numerosas obras de la colección del Prado. Muchas de sus investigaciones han quedado recogidas en publicaciones y conferencias, entre ellas las relacionadas con Rogier van der Weyden, Michiel Coxcie y Marinus van Reymerswale.
Javier Portús
Javier Portús es Jefe de Colección de Pintura Española del Barroco del Museo Nacional del Prado. Doctor en Historia del Arte, se ha especializado en temas relacionados con la cultura visual del Siglo de Oro en España, especialmente en las relaciones entre pintura y literatura, así como en la recepción de las obras de arte. También se ha interesado en problemas de historiografía artística. En 1999 ingresó en el Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos y entró a trabajar como conservador en el Museo del Prado, al que ya había estado vinculado desde 1993. Entre sus actividades relacionadas con el Prado figuran la redacción de una monografía sobre la bibliografía del mismo (publicada en 1994) y otra sobre la Sala Reservada (1998), la revisión del catálogo de las pinturas (1996) y el comisariado de las exposiciones Velázquez, Rubens und Lorrain. Malerei am hof Philipps IV (Bonn, 1999-2000, en colaboración con Andrés Úbeda), Niños de Murillo (2001), La Sala Reservada y el desnudo en el Museo del Prado (2002), El Grafoscopio: Un siglo de miradas al Museo del Prado, 1819-1920 (2004, en colaboración con José Manuel Matilla), El retrato español: del Greco a Picasso (2004), Lo fingido verdadero. Bodegones españoles de la colección Naseiro adquiridos para el Prado (2006), Fábulas de Velázquez: Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro (2008), Velázquez y la familia de Felipe IV (2013), Metapintura. Un viaje a la idea del arte (2016), Velázquez y el Siglo de Oro (Barcelona, 2018), Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria (2018) y El Hijo pródigo de Murillo y el arte de narrar en el Barroco andaluz (2021).
María Álvarez-Garcillán
María Álvarez-Garcillán es restauradora de pintura del Museo del Prado desde el año 1985.La experiencia de estos años ha ido enfocada hacia el conocimiento de las técnicas pictóricas y su aplicación a la restauración de obras de arte. En esta línea, ha participado en numerosos seminarios, coloquios, cursos monográficos y conferencias sobre técnica, criterios y metodología.
Ha restaurado obras de Velázquez (recientemente los retratos ecuestres de Felipe IV e Isabel de Francia), de Murillo, de Martínez del Mazo, de Herrera el Joven, de Sánchez Coello, de Claudio Coello, de Zurbarán… lo que le permite conocer y discernir entre el modus operandi personal y la metodología común a todos ellos. En la actualidad, entre sus actividades relacionadas con la escuela española del Siglo de Oro destaca la coordinación y restauración de obras para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro: las series de Batallas, trabajos de Hércules y retratos ecuestres.