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Exposición didáctica: El vino de la fiesta de San Martín, de Pieter Bruegel el Viejo

Casa Principal de Salazar. Santa Cruz de La Palma 10/05/2013 - 01/06/2013

El descubrimiento de esta sarga es uno de los hallazgos más importantes de los últimos años no sólo para la obra de Pieter Bruegel el viejo (1525/1530-1569), sino para todo el ámbito de la pintura flamenca. Su adquisición por parte del Ministerio de Cultura y el Museo del Prado contribuye a enriquecer en grado sumo la colección de pintura del siglo XVI de este Museo.

Durante el proceso de restauración de la sarga (2010-2011), se han eliminado tanto el grueso barniz de poliéster que cubría la superficie pictórica y la daba un aspecto plástico, como el reentelado, que producía pliegues y abultamientos en la tela de lino del soporte, de manera que la obra ha recuperado un color y una textura mates cercanos a los que tuvo en origen. Durante la limpieza, en el ángulo inferior izquierdo reaparecieron -incompletas y muy desgastadas- la firma de Bruegel y la fecha -1556 ó 1567-, que permitió datar la obra.

Pieter Bruegel, “el segundo Bosco”, como se le denominó en vida, es junto con Jan van Eyck (h. 1390-1441), Roger van der Weyden (1399/1400-1464) y el Bosco (h. 1450-1516), uno de los pintores más relevantes de la escuela flamenca. Considerado el primer pintor de paisajes del arte occidental al prescindir del tema en algunas de sus composiciones, Bruegel hace gala en todas sus obras -religiosas, de “género” o “bosquianas”, como El triunfo de la Muerte del Prado- de su originalidad y de su capacidad de invención, tanto por el contenido como por la forma en la que las materializa, con su técnica cuidada y su virtuosismo, sin olvidar su proverbial sentido del humor.

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Exposición

La obra

La obra
El vino de la fiesta de San Martín
después de la restauración

Esta sarga perteneció a los duques de Medinaceli al menos desde principios del siglo XVIII hasta el siglo XX. Su primer propietario conocido fue el IX duque, Luis Francisco de la Cerda y Aragón -embajador en Roma (1687-1696) y virrey de Nápoles (1696-1702)-, que debió adquirirla en Italia.

La elección del soporte -una tela muy fina de lino con ligamento de tafetán- y la técnica empleada -pigmentos ligados al temple de cola que exigen una gran rapidez de factura al secarse deprisa-, determinan el resultado final, colores mates sin barniz, aplicados con la habitual maestría del artista. Este tipo de pintura sedenomina sarga en español y tüchlein en alemán.

La obra se conocía por el grabado a buril –con la composición invertida- mandado hacer en Roma por el biznieto de Bruegel el Viejo, Abraham Bruegel (h. 1630/31-1690), pero la pintura original se daba por perdida. La reaparición de la firma de Bruegel en la sarga del Prado ha confirmado que se trata del original perdido. También ratifican la autoría de Bruegel sus característicos toques de pincel, entre ellos los ligeros trazos paralelos y paralelos cruzados que usaba para crear las sombras, como vemos en la figura de la madre del extremo izquierdo.

Esta sarga, cuyas dimensiones duplican las de las obras de mayor tamaño del artista, es una de sus composiciones más ambiciosas y complejas. No se trata de un cuadro religioso, pese a la presencia de san Martín ejerciendo la caridad con dos tullidos, ni tampoco de una escena de género que represente la fiesta del santo durante la que se repartía a las afueras de la ciudad el vino nuevo procedente de la vendimia. San Martín está de espaldas a los que participan de su fiesta que, arrastrados por la gula, se aglomeran en torno a un enorme tonel, tratando de obtener un poco de vino utilizando toda clase de recipientes, sin excluir sombreros o zapatos. Sólo los ciegos de la izquierda permanecen al margen.

Más información sobre la obra y la instalación especial en el Museo con motivo de su presentación en diciembre de 2011.

La radiografía

La radiografía
Radiografía de la obra
Se puede apreciar la calidad y pincelada del autor

La radiografía de esta obra revela que el soporte está formado por dos trozos de tela de tamaño desigual, la inferior de un metro de alto -el ancho de la tela de lino utilizada- y la superior de 48 cm de alto, unidas por una costura en sentido horizontal.

Antes de la restauración la radiografía fue decisiva para identificar la autoría de Bruegel, oculta en la superficie pictórica por el grueso barniz de poliéster. En la radiografía se aprecian mejor que en la pintura los trazos sintéticos, seguros y rápidos con los que el autor traduce los contornos, define los rasgos de un rostro o los toques de luz, así como la forma en que diseña los plegados a base de oblicuas desiguales. Y también permite distinguir detalles que no se pueden ver en superficie, como la ciudad portuaria y los barcos en la parte superior izquierda.

La radiografía desvela asimismo que el estado de conservación de la obra no dista demasiado del de otras sargas del XVI, tanto por los daños sufridos en el soporte como en la capa pictórica -notables en la grupa del caballo o en la cabeza de san Martín-, motivados estos últimos por la escasa adhesión de la pintura a la tela característica de las sargas. Por último, evidencia los efectos de anteriores restauraciones como las piezas injertadas o los clavos que unen la tela al bastidor.

Más información sobre la restauración de la obra.

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