Pintada hacia 1528–1530, La Visitación es una sofisticada interpretación visual del encuentro entre la Virgen María y su prima Isabel, narrado en el Evangelio de san Lucas (1, 39–56). A pesar de su relevancia dentro de la producción de Pontormo,
Giorgio Vasari no la menciona en sus Vidas (1568), y apenas hay referencias a ella en la documentación de los siglos posteriores, lo que contribuyó a que pasara prácticamente desapercibida hasta comienzos del siglo XX.
Siguen siendo objeto de debate tanto el encargo de la obra —frecuentemente vinculado a la familia Pinadori, comerciantes florentinos de pigmentos— como su destino original. Todo apunta a que el retablo permaneció durante un tiempo en un ámbito privado antes de instalarse definitivamente en la iglesia de Carmignano, donde está documentado con certeza a partir del siglo XVIII.
Pontormo propone una interpretación muy personal del episodio evangélico. Las cuatro figuras femeninas, monumentales y alargadas, se articulan en una escena que se desarrolla en un espacio ambiguo. La disposición de las anatomías se ha relacionado con el grabado Cuatro mujeres desnudas (1497) de Alberto Durero, mientras que el gesto del abrazo remite a la dextrarum iunctio, símbolo de unión empleado en relieves romanos y utilizado también por Rafael en su Visitación conservada en el Museo del Prado.
La presencia de las dos figuras del segundo plano, así como de los pequeños personajes que animan el fondo urbano —dos hombres que conversan, un burro asomado tras una esquina y una mujer en una ventana— refuerza el carácter de la escena. El espacio, concebido como un decorado arquitectónico cercano a las representaciones de la città ideale, funciona como telón teatral que intensifica la sensación de suspensión y movimiento.
El cromatismo, conseguido con matices poco habituales y capas translúcidas de pintura, domina la composición. La sensación de ingravidez de las figuras se ve compensada por el peso escultórico de los tejidos, cuyos pliegues parecen tallados en piedra y dejan intuir el sutil contrapposto de las anatomías. La iluminación refuerza el carácter de relieve pictórico de la obra, que ha sido interpretado como una alusión al debate renacentista del paragone, en el que Pontormo participó activamente.
Desde el punto de vista técnico, se trata de un óleo sobre tabla compuesto por cinco paneles de madera de álamo. Los análisis recientes han confirmado la proximidad material y cronológica de la obra con la Deposición de la Capilla Capponi de Santa Felicita, uno de los grandes hitos de la carrera del artista. Hoy, La Visitación es considerada no solo la imagen más representativa de Carmignano, sino también una de las cumbres indiscutibles del manierismo florentino.