Este cuadro es uno de los primeros retratos que pintó el Greco cuando llegó a España con 36 años después de vivir y conocer el estilo de los artistas italianos.
El Greco vivió en Toledo, donde realizó obras para monasterios, parroquias y capillas.
Este cuadro es uno de los primeros retratos que pintó el Greco cuando llegó a España con 36 años después de vivir y conocer el estilo de los artistas italianos.
El Greco vivió en Toledo, donde realizó obras para monasterios, parroquias y capillas.
Este cuadro retrata a un caballero de unos 30 años que viste a la moda de la época, en el siglo 16.
Viste de color negro, pero destaca el blanco del adorno alrededor del cuello, llamado gorguera, y de la puñeta al final de la manga.
El Greco destaca así la cara y la mano del personaje retratado.
La gorguera y la puñeta, junto con la empuñadura de la espada y la cadena con una gran medalla medio tapadas por la ropa, rompen con el color oscuro general.
El personaje retratado tiene gesto serio y mira de forma reflexiva.
El Greco solía pintar este gesto en las figuras de sus cuadros para crear un ambiente de sentimiento religioso.
Ha habido muchos debates sobre quién es en realidad este caballero.
Algunos expertos creían que era un autorretrato del propio Greco, otros creían que era el escritor y poeta Miguel de Cervantes, y otros pensaban que era Antonio Pérez, el secretario del rey Felipe Segundo.
La idea que parece más acertada es que este caballero es Juan de Silva y de Ribera, el tercer marqués de Montemayor.
El rey Felipe Segundo lo nombró alcaide o jefe militar del Alcázar de Toledo y notario mayor del reino.
El marqués ocupó estos cargos hasta su muerte.
Su mano en el pecho puede estar relacionada con un juramento por el puesto que tenía como alcaide.
Esta posición de la mano era habitual en los cuadros religiosos, pero es rara en los retratos de personas no relacionadas con la religión.
Este cuadro del Greco es un ejemplo de cómo eran los caballeros españoles de esa época y se ha relacionado siempre con la idea de lo español.
También es un ejemplo de retratos de la época en el que la persona se muestra de frente al espectador y está muy iluminado sobre un fondo neutro.
El Greco pintó este cuadro con técnicas y estilos que había aprendido durante el tiempo que vivió en Italia.
Financiado con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España (PRTR) y vinculado a las actuaciones dentro del programa C.24 I3 Digitalización e impulso de los grandes servicios culturales, incluido en el eje incluido Campus Prado, dentro de la actuación “Accesibilidad y señalización. Revalorización del entorno urbano” y en la actividad “Accesibilidad universal”.