A los 34 años, el Greco vino a España para trabajar en el monasterio que el rey Felipe Segundo construyó en El Escorial.
Pero tuvo más trabajo en Madrid y, sobre todo, en Toledo, donde vivió hasta su muerte.
El Greco pintó muchos cuadros para iglesias.
Algunas veces le encargaban pintar retablos enteros.
Los retablos son estructuras de madera que se encuentran detrás del altar y en las que hay esculturas y pinturas.
El Greco tenía un taller en el que trabajaban su hijo Jorge Manuel y otros ayudantes con los que hacía todo este trabajo.
El Greco pintaba las figuras de los cuadros de una forma muy alargada.
De esta forma, los creyentes veían las figuras religiosas desde debajo de forma adecuada y dirigiendo siempre la mirada hacia el cielo.
En el año 1579, el Greco recibió el encargo de pintar 3 retablos para el monasterio de Santo Domingo el Antiguo.
Uno de los cuadros que pintó para el retablo principal fue “La Trinidad”.
Otro de sus encargos importantes fue el retablo del Colegio de Doña María de Aragón en Madrid.
Para este retablo, pintó “La Anunciación” y otros 6 cuadros, de los que 4 se pueden ver en el Museo del Prado.
En Toledo, el Greco se dedicó también a pintar retratos.
En sus retratos no alarga las figuras tanto como en la pintura religiosa.
Representa a sus modelos de forma sencilla y muy expresiva, y usa pocos colores y pocos elementos que identifiquen al personaje retratado.
Al Greco le interesaba pintar el rostro de los retratados.
Uno de los retratos más famosos del Greco es “El caballero de la mano en el pecho”.
Desconocemos quién es el caballero retratado pero este cuadro muestra cómo eran los caballeros españoles en el siglo 16.
Poco antes de morir, el Greco pintó “Adoración de los pastores”.
Esta es una de las obras más importantes del Greco porque contiene muchos elementos propios de su estilo.
Por ejemplo, las figuras son alargadas y los colores son brillantes.
Además, muestra un ambiente que recuerda al Cielo pero no pinta elementos con los que sepamos dónde se encuentran las figuras en realidad.
También pinta al Niño Jesús iluminado como símbolo de divinidad.
El Greco pintó este cuadro para su propia capilla funeraria en la iglesia de Santo Domingo, el Antiguo.
Murió en el año 1614 en Toledo.