Este cuadro es la representación de la Trinidad.
Dios Padre recoge sobre su regazo el cuerpo de su Hijo muerto, Jesucristo.
El Hijo está pintado con colores pardos, de un color marrón parecido a la tierra.
El gesto de los 2 es sereno y tranquilo.
La paloma, que representa al Espíritu Santo, vuela por encima del Padre.
Alrededor del Padre y el Hijo, se sitúan los ángeles que muestran su dolor y tristeza.
Padre, Hijo y Espíritu Santo son las 3 personas que hay en Dios y que forman la Trinidad, una creencia fundamental de los cristianos.