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El desafío del blanco. Goya y Esteve, retratistas de la Casa de Osuna Viernes, 16 de junio de 2017

El Museo del Prado presenta el Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes, pintado en 1797 por Agustín Esteve y Marqués, y que ha sido adquirido recientemente con fondos de la donación Óscar Alzaga Villaamil. El retrato, que puede considerarse como el mejor retrato conocido de Esteve y el más singular de los retratos infantiles del arte español del siglo XVIII, se acompaña del conjunto de retratos que este pintor valenciano hizo de los IX duques de Osuna y de sus hijos.

Esta exposición, que reúne algunas de las obras más significativas dentro de la producción de Esteve procedentes del Museo del Prado y de distintas colecciones particulares, incluye asimismo los extraordinarios retratos que Francisco de Goya pintó de los mismos miembros de la familia y podrá visitarse hasta el próximo 1 de octubre en las salas 37 y 38 de edificio Villanueva.

El desafío del blanco. Goya y Esteve, retratistas de la Casa de Osuna

De izquierda a derecha: Miguel Falomir, director del Museo del Prado; Virginia Albarrán, comisaria de la exposición; Óscar Alzaga; José Pedro Pérez-Llorca, Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, y Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado. Foto © Museo Nacional del Prado.

La incorporación del Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes de Agustín Esteve y Marqués, adquirido con fondos de la donación Óscar Alzaga Villaamil, permite ahondar en el conocimiento de este interesante pintor, considerado en su momento como el mejor retratista de la corte después de Francisco de Goya. La obra completa la donación Alzaga, formalizada el pasado mes de marzo y en la que se incluían seis importantes pinturas más una dotación económica para la adquisición de esta séptima.

Esta exposición, que reúne por primera vez el conjunto de retratos que pintó Agustín Esteve de los hijos de los duques de Osuna, cuenta con extraordinarios ejemplos procedentes de las colecciones de la Fundación casa Ducal de Medinaceli, colección Duque del Infantado, colección Masaveu y colección Martínez Lanzas-de las Heras para contextualizar el exquisito retrato de Manuela Isidra. El Museo del Prado se convierte así, también, en el primer Museo que centra su atención en Esteve, intentando rescatarle del papel secundario al que la historiografía lo ha relegado injustamente.

Además, estas obras se acompañan de varios retratos de los duques y de sus hijos de otros artistas, como el miniaturista Guillermo Ducker (doc. entre 1795 y 1830) y los extraordinarios retratos que Francisco de Goya pintó de los mismos miembros de la familia en momentos distintos, lo que permite apreciar la influencia del maestro aragonés en Esteve. El tratamiento de la luz y la consecución de las transparencias en los vestidos de las retratadas se convierten en el eje de la exposición y en la demostración de la habilidad de ambos artistas ante el difícil desafío artístico que supone la representación del color blanco.

El número de retratos de los duques de Osuna y de sus hijos, desde que estos eran niños hasta su madurez, que atesora el Prado, le convierte en la institución en la que esta importante familia se halla mejor representada.

Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes

El retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón (1794-1838), futura duquesa de Abrantes, ha sido adquirido para la colección del Museo del Prado con fondos de la donación Óscar Alzaga Vi­llaamil. Pintado en 1797 por Agustín Esteve y Marqués, es, sin ninguna duda, el mejor retrato conocido del artista por su pericia técnica, su refinada elegancia y su indudable magnetismo. Su incorpora­ción al Museo enlaza con la pintura del siglo XVII –especialmente con obras de Velázquez y Murillo– y añade una dimensión nueva a las colecciones del siglo XVIII en el Prado. Aunque Esteve ya había trabajado anteriormente para los IX duques de Osuna, esta obra lo convirtió en una especie de pin­tor oficial de la familia, labor que compartió a lo largo de casi cuatro décadas con Goya, cuya influencia resultó primordial en la ma­nera de hacer de Esteve.

El matrimonio de Pedro de Alcántara Téllez-Girón (1755-1807), futuro IX duque de Osuna, con su prima María Josefa de la Soledad Alonso-Pimentel (1752-1834), condesa-duquesa de Benavente, fundió dos de los linajes nobiliarios más antiguos, exten­sos y ricos de España y dio lugar a una familia que, por prestigio e inquietudes culturales y artísticas, no tuvo parangón en su tiempo. La condesa-duquesa, que destacaba por su ingenio, carácter decidido y distinción, era considerada en la época como la verdadera cabeza y alma de los Osuna ya que el duque pasaba largas temporadas en campañas milita­res. Madre tardía, orgullosa de sus cinco hijos, y acostumbrada al lujo y a la ostentación, se preocupó de registrar en sucesivos retratos el crecimiento, habilidades y progresos de todos ellos, fruto, en gran parte, de la privilegiada e innovadora educación que recibieron, que se encontraba dentro del ideal ilustrado de con­seguir individuos que fuesen útiles a la patria. Creó, así, una verdadera galería iconográfica de la familia en la que Goya y Esteve desempeñaron un papel fundamental.

La donación Alzaga

Con la adquisición del Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes que hoy se presenta se completa la donación Alzaga. La obra se suma a las seis pinturas que ingresaron en las colecciones del Museo el pasado mes de marzo gracias a esta donación y que comprenden un amplio abanico cronológico, desde las postrimerías del siglo XVI a mediados del XI, realizadas por artífices italianos (Jacopo Ligozzi), españoles (Sánchez Cotán, Herrera “el Viejo”, Antonio del Castillo, Agustín Esteve y Eugenio Lucas Velázquez) y un bohemio (Anton Rafael Mengs).

Esta donación será presentada al público en el Museo del Prado este otoño mediante una exposición acompañada de un catálogo realizado por los especialistas del mismo.

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